viernes, 11 de marzo de 2022

Obito - Kakashi

 

 

El enfrentamiento que tanto había esperado realizar el Uchiha, finalmente estaba sucediendo y pensaba hacerle pagar a aquel traidor todo su dolor y mentiras. Obito solo desea que Kakashi experimentase el mismo sufrimiento que le hizo sentir al romper su promesa de cuidar y mantener a salvo a Rin Nohara pero Hatake había desechado su promesa y cuando más debía haber protegido a la amable kunoichi que era parte de su equipo, Kakashi había optado por asesinarla para sobrevivir.

 

― Maldito… ― Se quejó Obito arrastrando sus palabras mientras combatían en el interior de un genjutsu. ― No creas que vaya a permitir que continúes.

 

― Obito… por favor, debes escucharme. ― Intentaba hablar Kakashi esquivando los kunais. ― Tenemos que hablar, creía que estabas muerto… ¿por qué no regresaste?

 

― No tengo que responder ni escuchar las palabras de alguien como tú. ― Gruñó el Uchiha mientras fruncía el ceño.

 

― Tan solo escúchame, Obito no podemos… ― Insistió el ninja de cabello gris, esquivando los golpes con que lo atacaba.

 

― No, no tengo por qué hacerlo, eres una escoria Kakashi! ― Exclamó con furia el Uchiha, logrando patear al ninja copia. ― Tú la mataste, cuando te pedí que la protegieras, Kakashi. ― Acusó antes de hacer varios sellos y lanzar un katon.

 

Kakashi sin perder tiempo imitó el movimiento de manos de su amigo e igualmente, contraatacó con un katon, ambos jutsus causaron una gran explosión al colisionar y la onda expansiva empujó lejos a los dos ninjas.

 

― No llegaremos a nada si continuamos así. ― Declaró el hombre de cabello gris levantándose del lugar donde había caído y poniéndose en posición de defensa. ― Obito…

 

― ¡CALLATE! ― El desgarrador grito del Uchiha hizo que el otro hombre lo mirara sorprendido. ― Solo te pedí que la cuidaras pero tú… ― Apretó los dientes mientras forma nuevos sellos con sus manos.

 

― No lo entiendes, lo que pasó… ― Kakashi aún seguía absorto debido a la revelación, no sabía cómo el otro ninja tenía dicha información pero aún estaba más sorprendido por cómo estaba empujando sus emociones y cordura por lo que en ese momento pasa sin poder tener un segundo para asimilar que su antiguo compañero de equipo estaba vivo y atacándolo.

 

― ¿¡QUÉ NO ENTIENDO!? ― Aulló mirando con furia al ninja copia. ― La mataste sin tentar el corazón, Kakashi. Lo vi con mis propios ojos. ¡YO LO VI! ― Terminó exclamando al mismo tiempo que realizaba un nuevo jutsu para atacar a Hatake.

 

El ninja copia al estar sorprendido mirando a su compañero, por aquellas palabras no podía reaccionar bien mientras su cerebro solo procesaba el que; “Obito lo había visto, ¿él había visto cómo su manos atravesaba el pecho de Rin?”. Se hacía aquella pregunta por poco es golpeado por el jutsu que había hecho su contrincante.

 

― No, no fue así, Obito. ― Respondió mientras esquivaba el puñetazo que le había lanzado el Uchiha. ― Tan solo escúchame y hablemos, no sabes todo lo que pasó, Obito. ― Pidió pateando al otro shinobi, el cual esquivo su patada alejándose de un salto hacia atrás.

 

― No hay nada que puedas justificar lo que hiciste. ― Masticó Uchiha las palabras mientras el recuerdo se repetía en su cabeza.

 

― Las cosas no fueron cómo crees, ¿es qué piensas que haría algo así porque quisiera? ― Cuestionó con voz dolida Hatake y logrando aturdir al otro hombre.

 

― No puedes negar lo que presencié. ― Afirmó el shinobi de cabello oscuro lanzando un kunai a su adversario.

 

― Obito, por favor… ― Esquivó el arma arrojadiza mientras volvía atacar cuerpo a cuerpo al otro shinobi e intentar inmovilizarlo. ― Rin me lo pidió… Ella me pidió que lo hiciera.

 

― ¡DEJA DE MENTIR! Ella  era la única… no hay manera de que la opción fuera hacer lo que hiciste. ― Insistió Obito sin reducir el ritmo de golpes con que lo contraataca el ninja copia.

 

― ¿¡ENTONCES ERA MEJOR QUE FUERA EL ENEMIGO QUIEN LA MATARA DESPUÉS DE TODO LO QUE LE HICIERON!? Ellos buscaban lo que guardaba en su interior y la matarían de una forma mucho más cruel y dolorosa. Rin no quería eso. ― Indicó el shinobi de cabello gris logrando golpear a Obito. ― Ella lo sabía y por eso… me pidió que acabara con su vida. Sabía lo que le esperaba si continuábamos porque no íbamos a poder escapar del enemigo cuando estábamos tan lejos de Konoha y sin refuerzos que llegaran a nuestra ayuda. ― Escupió reanudando su ataque.

 

Kakashi había logrado conectarle un golpe pero pudo esquivar los siguientes que le dio. Obito estuvo a punto de flaquear  y ser convencido por su antiguo compañero de equipo ninja pero no creyó en sus palabras y volvió atacar al ninja copia.

NARUTO 

― Nunca me perdonará no haber llegado a tiempo para salvarla. Cuando llegué ya era tarde y ella me pidió que la matara porque ya no había salvación para ella. Tú no sabes todas las pesadillas que he tenido que sufrir… ― Confesó Hatake con tristeza e impotencia por la culpa de años en que solo podía sentir que era responsable de la muerte de sus compañeros de equipo.

 

Obito endureció sus rasgos faciales  porque solo pensaba en su propio sufrimiento sin creer que pudiera pasar todo lo que estaba contando  Kakashi, todas esas noches que recordaba lo que ocurrió con Rin no podía ser un mal entendido y estuviera todo este tiempo equivocado.

 

― Su muerte no es justificada. Ella no pudo pedir algo así… ― Murmuró Obito apretando los puños mirando al otro shinobi que estaba tan agotado y sangrando tanto como él mismo. ― ¡TAN SOLO TENÍAS UNA COSA QUE HACER! ¡TENÍAS QUE CUIDARLA! ― Volvió a gritar mientras lágrimas brotaban de sus ojos.

 

― Obito… lamento que las cosas sucedieran así. ― Kakashi se disculpó con la voz rota porque se sentía culpable por lo ocurrido con su amiga y la promesa que no pudo cumplir. ― Nunca fue mi intensión que pasara pero cuando ella fue secuestrada y forzaron su sello… Ella misma sabía que no le quedaba tiempo. ― Miró al otro hombre sabiendo que era su única oportunidad de que lo escuchara y comprendiera lo sucedido. ― Yo no… No quería hacerlo porque ella era lo único que me quedaba. No sabes cuánto lamenté lo que te pasó y cuando nos acorralaron mientras huíamos, no tuvimos más opción. Ella me lo pidió y se fue agradeciéndome que no dudara mientras sonreí. Entiende que no fue mi opción lo que pasó.

 

― ¿Por qué…?

 

― Sensei no estaba cerca, él tenía otra misión. Tampoco contaba con algún kunai especial de Minato sensei porque él no sabía que fui a buscarla y yo había tomado la decisión arriesgada de ir solo a buscar a Rin para rescatarla sin pedir ayuda o refuerzos pero fallé aunque hice todo lo que pude para rescatarla y protegerla. Sin embargo, no pude hacer nada. ― Musitó con tristeza Hatake. ― Te perdí a ti y luego a ella, después… No pude hacer nada para salvaros...

 

Obito bajó la mirada sintiéndose tan miserable como el otro shinobi porque podía comprender el dolor que manifestaba pero las cuestiones de si él mismo estaba equivocada sobre todo lo que vio, escuchó y sintió comenzaron a punzar con más fuerza en su corazón.


Anterior – Inicio – Siguiente

martes, 21 de diciembre de 2021

Madara - Obito I

― Podría decirse que así es, Obito. ― Respondió mirando al menor por su percepción aguda. ― Estas nuevas generaciones realmente se han hecho débiles. ― La molestia en su voz era palpable, como si le quemara la lengua al decir sus pensamientos al compararlo con los viejos tiempos en los que se había enfrentado a muchos shinobis pero, obviamente, nadie se había comparado a Hashirama, el único hombre que podía respetar y ver como un igual y su rival.

Naruto: Cosplays de Madara y Obito enloquecen a los fans | La Verdad  Noticias

 


 

Madara no podía tomarse con seriedad  todos esos shinobis débiles porque al parecer , el espejismo de paz y comodidad que portaba el mundo en la actualidad fue las consecuencias de los desvaríos de Hashirama para que las siguientes generaciones se encontraran con potenciales derrochados por la pacifica vida, puesto no había encontrado a nadie interesante en ese lugar con quien poder bailar. Incluso, el ex líder del clan Uchiha se sentía decepcionado de los actuales Kages que no presentaron un contrincante adecuado.

 

― Ha sido demasiado fácil. ― Murmuró Madara una vez que el Juubi fue invocado.

 

― Aún sin estar completo, ¿se podrá completar el plan? ― Preguntó Obito, quien había aparecido a un lado del legendario Uchiha que miraba el campo de batalla con aburrimiento.

 

― No te preocupes por eso, es un problema que se podrá solucionar eventualmente.

 

― Parece que algo te defraudó. ― Comentó en voz baja el Uchiha con cicatrices en el rostro.

 

 

― Bueno… algunos no crecieron en tiempos de guerra. ― Recordó Obito encogiéndose de hombros mientras el pensamiento que la única amenaza eran ellos con el fin de conseguir su objetivo.

 

― Aun así, pudieron entrenar, aprender sus propios jutsus y naturalezas o crear nuevos, en vez de conformarse con mediocres técnicas que cualquier infante ya ha aprendido. Solo en el pasado, la retirada no era una opción factible. ― Sentenció el mayor de los hombres mientras chasquea la lengua.

 

― Quizás tengas razón pero esto nos pone las cosas más fáciles y el plan podrá llevarse a cabo sin demasiados contratiempos. ― Obito miró a todos los shinobis que intentaban acercarse ellos patéticamente, ya que eran fácilmente vencidos por los Zetsu y los shinobis del pasado que habían vuelto  a ser traídos al presente.

 

― Le quitas la diversión a la batalla. ― Insistió mirando como si fueran cucarachas la batalla que se desarrollaba frente a sus ojos y lo fácil que su enemigo estaba siendo derrotado.

 

― Podríamos darle un poco más de emoción si encontramos un rival adecuado. ― Susurró en un hilo de voz Obito mientras buscaba con su mirada a su antiguo compañero de equipo y al que deseaba hacerle pagar por la muerte de Rin, ya que dudaba que hubiera sido derrotado aún.

 

― Te apoyo en eso, Obito… ― Habló solemne Madara. ― Por qué ya comienza a aburrirme. ― Indicó con tono aburrido para desviar su mirada al otro hombre que no dejaba de buscar algo o alguien en medio del campo de combate.

 

Obito no pudo evitar el reír un poco al escuchar al anciano y continuó buscando al destacado shinobi que lo había traicionado hasta que finalmente, localizó su ubicación.

 

― ¿Te parece que nos separemos?, yo ya encontré un poco de diversión. ― Anunció el shinobi de cabello más corto en tono divertido y con un leve tinte de emoción por acabar con quien asesinó a Rin.

 

Madara iba a responder cuando pudo sentir un chakra familiar procedente de unas cuantas millas, su cabeza giró tan rápido en dirección del que provenía la conocida energía mientras una extraña sonrisa se dibujaba en sus labios y sus ojos centellearon con felicidad y diversión.

 

― Parece que comenzará el baile. ― Murmuró el viejo Uchiha apretando los puños para resistir el ser él quien fuera al encuentro del chakra que se acercaba.

 

― ¿Qué? ― Preguntó Obito mirando a su mentor sin haber logrado escuchar lo que había dicho.

 

― Ve hacer lo que quieras. ― Escupió en respuesta a Obito mientras que él no podría esperar a que llegara el hombre que inició toda la ideología provocando la debilidad de las fuerzas shinobis actuales, incluso, él mismo había creído en algún momento en esa persona con argumentos de cuentos de hadas.

 

Anterior – Inicio – Siguiente

domingo, 28 de noviembre de 2021

Hashirama - Tobirama II

 

 

Hashirama se había sentido desorientado al aparecer junto a su hermano frente a varias personas sabiendo que él había concluido su vida aunque no podía saber cuánto habría pasado desde ese día que fue él último.

 

Sin embargo, no había hecho más que sentirse triste al saber que las batallas continuaban aunque un pequeño vestigio de alegría punzó en su interior al saber que volvería a ver a Madara, pues tenía tanto que deseaba decirle a pesar de no saber si tendría la oportunidad de dialogar con su viejo amigo, rival y amante.

 

― Aniya, no deberías mostrar tanto tus deseos tan abiertamente como si fueses a tomar té, recuerda que vamos al campo de batalla. ― Habló Tobirama sacando a Hashirama de sus pensamientos.

 

― ¿De qué hablas? ― Preguntó confundido el mayor de los hermanos Senju.

 

― Madara. ― Indicó cruzando sus brazos el hombre albino. ― Hiciste bien en ser cuidadoso con el relato sobre el pasado pero no te sobreexpongas cuando el objetivo es detener la guerra que ha creado.

 

― No puedo evitarlo, yo… ― Comenzó a murmurar Hashirama.

 

― Está siendo la causa de una guerra, no es para ocupar tu mente con tonterías porque como te he dicho tantas veces, es alguien peligroso. ― Recordó molesto Tobirama.

 

― Te he escuchado, también te oí las veces anteriores, Tobirama. ― Respondió intentando restar importancia a las palabras ya que no podía evitar el tener tantas emociones arremolinándose en su interior porque en breve se encontraría con Madara.

 

― Ese amor por el Uchiha es el que te ha cegado todo este tiempo, si hubieras sido consciente desde el principio, esta situación no se hubiese ocasionado. ― Arrastró sus palabras mientras rodaba los ojos por lo que su hermano mayor había dicho. Por ello, Hashirama no podía ver lo serio que era el punto de enfrentar a Madara Uchiha y habían llegado a crear un conflicto en el futuro cuando sus nombres solo debían ser memorias.

 

― Eres consciente de que todo mi trabajo lo realicé con el fin de que la paz llegara y fue gracias a Madara que puede iniciarlo pero parece que aún queda mucho para que el tiempo sin sangre llegue. ― Suspiró Hashirama con decepción de que aún no se hubiera cumplido su deseo. ― También, es la única oportunidad en años de poder hablarle. ― Apretó los puños.

 

― Deja esos fantasiosos pensamientos por una vez, solo lograrás comentar un error con grandes consecuencias. ― Chasqueó la lengua Tobirama. ― Todo esto solo ha pasado porque no acabaste con su vida aquel día y preferiste seguir su juego y creer sus mentiras.

 

― Si hubiera derramado su sangre aquel día, Konoha seguiría siendo un sueño. ― Contestó con frustración de la terquedad de su hermano menor. ― Esto ha pasado por no haber tomado las decisiones correctas en momentos cruciales. Nunca debí dejar que se marchara y pasara tanto tiempo él solo.

 

― ¡Tonterías, aniya! Tú debilidad es lo que hace que continúes con eso. ― Señaló con dureza el hombre albino.

 

― Tú lo llamas debilidad, Tobirama, pero no creo que lo sea. ― Habló con seriedad a su hermano, sin poder evitar el pensamiento de que si tan solo se hubiera casado con Madara, todo lo que estaba sucediendo se hubiera evitado, pues fueron sus malas decisiones las que estaban causando todo ese alboroto en la actualidad. ― Realmente espero que el tiempo de paz llegue y por eso estamos aquí, ayudaremos a detener esta guerra y a Madara.

 

― Ni siguiera deberíamos de estar en este tiempo, teníamos que estar descansando en vez de estar de nuevo en una guerra y con Madara. ― Gruñó mirando a su hermno mayor y quiso gritarle que todo era culpa de Hashirama por tener un amor tan ciego por ese Uchiha que no lo dejaba ver la realidad de las cosas pero aunque si lo aullara sabía que su hermano mayor no lo vería así.

 

Hashirama miró a su hermano con incredulidad, no porque sus palabras carecieran de peso sino por el hecho de que estaban ahí debido a uno de sus caprichosos jutsus cuando le advirtió de lo preocupante que sería la resurrección impura pero el albino solo derivaba todo al hecho de que Madara hubiera aparecido en el futuro.

 

― Deja de mirarme así, aniya. Es molesto. ― Aclaró el hombre de cabello blanco por la mirada de su hermano.

 

― No es como si dependiese solo de mí el que no continuemos en el más allá. ― Recordó en voz baja mientras se deprimía mientras escuchaba a su hermano menor resoplar con enfado.

 

― No me acuses de tus errores con ese hombre. ― Arremetió mientras descruza sus brazos para señalar la dirección en la que captaba el chakra de Madara junto muchos otros.

 

― Tobirama… ― Murmuró sintiéndose peor el hombre de largo cabello castaño.

 

Tobirama chasqueó la lengua al escuchar lo dicho por su hermano con tono triste, no había querido hacer sentir mal  a su aniya pero sabía que este solía tener cambios bruscos de humor.

 

Hashirama tenía razón, no solo era su culpa por tener debilidad hacia Madara Uchiha, sino que Tobirama tenía algo de responsabilidad por haber creado un jutsu tan peligroso como ese aunque Tobirama nunca pudo imaginar que iban a perfeccionarlo hasta el punto de poder estar ahí como se estuvieran vivos pero con un fino hilo de chakra que les recordaba que eran las marionetas de un shinobi.

 

― Ya dejemos el tema, lo mejor es prepararnos para ir de una vez a donde está Madara, aniya. ― Avisó Tobirama cuando sintió como algún tipo de gran ataque se estaba preparando para ser realizado.

 

― Es más importante el pensar algo antes de llegar aunque lo primero será neutralizar esa gran fuente de chakra. ― Acotó Hashirama logrando sentirla a pesar de no ser un shinobi sensor. ― No deja de sorprender a pesar de que no pertenezca tampoco a esta época, sus habilidades como shinobi es asombrosa.

 

― Deja de alabarlo y concéntrate en la batalla, aniya. ― Demandó el hombre de cabello blanco.

 

― Lo siento, lo siento… ― Se disculpó Hashirama apresurándose sin poder evitar querer llegar al campo de batalla tan rápido fuera posible para poder encontrarse con su viejo amigo que intuía debía de estarlo esperando.

 

 

Anterior – Inicio – Siguiente


martes, 12 de octubre de 2021

Sasuke - Orochimaru

 

 

Orochimaru sintió como algo o más bien alguien estaba arrastrándolo con fuerza, no tardó en percatarse de que alguien lo había llamado de nueva cuenta, era consciente que no podía retener el estar siendo llevado. No obstante, cuando el viaje terminó, se sorprendió de que se tratase de la persona que lo estaba obligando a mostrarse en el exterior.

 

― ¡Qué sorpresa! ― Rió siseante el hombre de cabello largo. ― Hola, Sasuke kun, ¿quién podría decir que el discípulo que buscaba mi muerte me hay traído de nuevo de vuelta.


 10 veces que Sasuke no mereció la redención | Cultture


― No sé por qué dices que te maté cuando solo has estado escondiéndote porque te convenía. Hiciste todo para conseguir tu longevidad y me engañaste haciéndome pensar que te había acabado contigo, sino hubiera sido por Itachi… ― Apretó los puños con malhumor Sasuke. ― ¿Qué tanto obtienes haciéndote pasar por muerto?

 

La risa del Sannin de las serpientes reverberó en el lugar como respuesta a la pregunta insulsa de su kohai y Sasuke frunció el ceño ante la diversión que parecía tener Orochimaru.

 

― No es así cómo debes tratar a alguien que ha apoyado tus decisiones, Sasuke kun. ― Indicó mientras miraba el cuerpo desmayado de Anko y comprendiendo que el sello que tenía la kunoichi había sido el que el joven Uchiha utilizó para traerlo frente a él. ― No he dudado de que seas un joven inteligente pero tú tienes la respuesta a esa pregunta.

 

― No te he traído de vuelta para perder el tiempo. ― Gruñó el Uchiha.

 

― No esperaba que lo hicieras. ― Aceptó mientras poyaba su mano derecha en la cadera sin dejar de observar al adolescente. ― No creo sea de tu gran interés el por qué no me mostraba dejando mi presencia latente en los sellos cuando te has esforzado en que te de la cara.

 

― No juegues, Orochimaru, o esta vez si terminaré contigo. ― Amenazó mostrando el Sharingan.

 

― Estoy siendo honesto, Sasuke kun y me inquieta saber el por qué me requieres cuando ya tu objetivo fue cumplido.

 

Sasuke escuchó las palabras del Sannin de las serpientes y chasqueó la lengua por la conversación que estaban llevando hasta ese momento.

 

― Necesito de tu conocimiento, estoy seguro que lo has notado, todo ese chakra es porque las grandes naciones Shinobis están en guerra con lo que queda de Akatsuki. Ahora quiero obtener información para comprender las palabras de mi hermano porque dependiendo del resultado es posible que aproveche la oportunidad para hacer tu deseo realidad, destruir Konoha. ― Habló dejando en claro de que no estaba bromeando.

 

― Interesante, Sasuke kun, estás intentando decidir que harás en esta situación, si destruir Konoha, aliarte a un bando de la guerra o ignorar lo que sucede. ― Resumió Orochimaru.

 

― No es como si fuera a quedarme de brazos cruzados, aún no perdono por todo lo que tuvo que pasar Itachi. ― Contestó Sasuke.

 

― Parece que estás en una controversia personal, Sasuke kun. ― Siseó el Sannin ante las palabras del Uchiha. ― Es posible que no todas las respuestas que necesites en este momentos las puedas obtener o que yo tampoco pueda cubrir tus dudas.

 

― Necesito saber qué son los ninjas y el significado que tienen. También, si las aldeas shinobis tienen un significado mayor de que implica ser el núcleo de formación de ninjas. ― Arrastró sus incógnitas mientras apretaba sus puños.

 

― Los shinobis hemos sido herramientas para el combate, Sasuke kun, por eso se exige que no tengamos emociones para poder cumplir las órdenes que se nos da con mayor eficiencia. ― Contestó Orochimaru con simpleza a la pregunta más simple hecha por el adolescente.

 

― Pero… ― Intentó hablar Sasuke cuando el hombre de largo cabello negro lo detuvo.

 

― Pero no siempre ha habido aldeas shinobis y la aparición de estas se ha distorsionado demasiado, si hay alguien sobre el por qué de las aldeas shinobis debe ser él. Quizás… lo correcto es que estas preguntas se las realicen a los que han dado origen a nuestra actualidad y a los ninjas. ― Aclaró el hombre de aspecto serpentino.

 

― No deberíamos desaprovechar el tiempo aquí, Orochimaru. ― Dijo Sasuke mirando al shinobi mayor, sabía que si había alguien que podría dar alguna respuesta a sus dudas sería él.

 

― Bien, ya que me lo pides, tendremos que ir hasta ese lugar y podrás preguntarles a ellos sobre los shinobis y las aldeas porque me intriga lo que decidirás. ― Comentó divertido pero también consciente de que el llamar al Shinigami recuperaría sus brazos. ― Ten en cuenta que es posible que las respuestas no alimenten tu vacío o no todas tus preguntas puedan ser respondidas, Sasuke kun. ― Advirtió Orochimaru empezando a caminar.

 

― No imposta si no puedo tener explicación a todas mis preguntas si solo obtengo la respuesta a la pregunta que necesito para comprender a Itachi. ― Afirmó mientras seguía al Sannin en silencio junto a Juugo y Suigetsu.

 

― Solo alientas mi curiosidad, Sasuke kun. ― Susurró con interés Orochimaru mientras se dirigían en busca de la máscara necesaria para invocar al Shinigami.


Anterior - Inicio - Siguiente


sábado, 11 de septiembre de 2021

Mizukage - Hokage - Raikage

 

 

La guerra había comenzado, generando la alianza que une a las grandes naciones ninjas para enfrentar a un enemigo común. Un hecho insólito que no había sucedido anteriormente y de alguna forma significativa, el mundo shinobi cambiaría a partir de ese día independientemente del resultado que se obtendría.

 

La base establecida como centro de operaciones y de donde se comunican con todos los frentes de batalla, había quedado con los mejores estrategas bélicos de cada una de las cinco aldeas shinobis, también por sus líderes como por los ninjas y kunoichis que podían utilizar jutsus de comunicación telepática que se amplificaría con la ayuda de un máquina especial para la utilización del jutsu que trasmiten las órdenes decididas al resto de shinobis que combatían valientemente en la batalla.

 

Sin embargo, el Kazekage había decidido estar prestando su poder en el campo de batalla y no en la base donde, en un comienzo, se había acordado debían permanecer los cinco Kages hasta que las circunstancias de la batalla necesitaran de su aportación en la guerra.

 

La aparición de un antiguo Tsuchikage provocó que Oonoki, quien había sido conocido Mu, abandonara la base para hacer frente al ninja y si las cosas no estuvieran bastante mal, parecían empeorar cuando no pudieron detener a Naruto y Killer Bee, quienes se habían percatado de la situación bélica que sucedía. Ambos jinchurikis abandonaron la isla oculta que pertenecía a Kumogakure, poniéndose al descubierto ya que el plan de enviar a la isla a los dos últimos jinchurikis que quedaban con vida para salvaguardarlos del enmascarado pero el deseo de los poseedores de un binju en ayudar a sus amigos, en especial cuando todo lo que pasaba se debía a ellos no cambiaron de idea de participar en la guerra. Aunque el Raikage y Hokage intentaron persuadir a los dos jinchurikis de que regresaran a la isla estos fueron abatidos por Naruto y Killer Bee quienes siguieron su camino hacia el combate.

 

― Se suponía que nadie podría entrar o salir de esa isla a no ser que fuera un shinobi de élite de Kumogakure. ― Exigió Tsunade molesta después de conocer el reporte de la intromisión de Kisame, quien había sido derrotado, y el que Killer Bee ayudara a Naruto a salir de la isla para participar ambos jinchurikis en la batalla, aunque en un comienza ella no estuviese de acuerdo con esconder a los junchurikis ya que Naruto había demostrado ser suficientemente capaz de participar en la guerra que se estaba desarrollando para que los últimos dos binjus no fueran arrebatados.

 

― No estás en condiciones de recriminarme nada, Hokage. Usted no parecía muy convencida de la decisión de resguardar y proteger  a los jinchurikis que quedaban. ― Recordó Raikage golpeando la mesa.

 

― Bueno… es cierto pero ahora es diferente. No sabemos que pueda pasar porque no conocíamos que conociera el Kuchiyose: Edo Tensei. ― Dijo con tono preocupado la rubia, lo que menos quería era que le pasara algo al rubio a quien apreciaba mucho, al grado de sentirlo como a un hijo.

 

― Lo único que puede pasar es que capturen a los dos últimos jinchurikis y eso significaría el final de la guerra. ― Comentó Raikage con seriedad. ― Pero Bee es poderoso, así que confío que ese hombre que dice ser Madara Uchiha no podrá con él, ya intentó Akatsuki atraparlo y no pudo con él al enviar a un grupo donde estaba el renegado de Konoha, Sasuke Uchiha.

 

Tsunade gruñó por las palabras que escondían una acusación hacia Konohagakure y sus shinobis pero el sentimiento de confianza hacia Naruto, estaba en su corazón, sabía que el rubio era más fuerte de lo que aparentaba y no se dejaría capturar pero el pequeño rasguño de temor a que Uzumaki fuera capturado la destrozaba, ya que no deseaba perderlo a manos de Akatsuki o del enmascarado que los amenazaba.

 

― Todos los jinchurikis son poderosos gracias al binju que contienen sellado en su interior pero eso no ha sido un problema para que Akatsuki los haya vencido y apoderado de la bestia con colas que poseían. ― Recordó Mei mientras entrelazaba sus dedos para apoyar su mentón sobre el dorso de sus manos unidas. ― Y en esta ocasión el enmascarado nos ha declarado la guerra y no solo ha capturado a la mayoría de los binjus sino que posee a esos seres blancos sino también a usado un jutsu prohibido de Konoha para traer a los shinobis del pasado.

 

―Nos estamos ocupando del problema de los Zetsu muy bien, no son contrincantes poderosos aunque nos superen  en número esas cosas de aspecto humano y hay ninjas con conocimientos de jutsus de sellado en todos los frentes. ― Masticó molesto A.

 

― Los Kages del pasado no son huesos duros de roer. ― Suspiró Mizukage al recordar a Yagura, el yondaime Mizukage y que también había sido traído de la muerte.

 

― No es momento de perder la esperanza, contamos con el conocimiento del poder que poseían los shinobis del pasado para enfrentarlos de la mejor forma posible. ― Alegó Tsunade intentando disminuir la preocupación del uso del Kuchiyose Edo Tenshei.

 

― Como siempre, Tsunade buscando lo positivo de las cosas sin medir la magnitud de gravedad que contiene. ― La ironía de A fue demasiado palpable para todos los presentes.

 

― Y como siempre el pesimista eres tú. ― Contestó Tsunade molesta mientras fulminaba con la mirada al Raikage.

 

― Es cierto lo que dice Tsunade, tenemos el conocimiento de los jutsus y estilo de combate de los shinobis del pasado. ― Habló Mei tras escuchar como discutían nuevamente el Raikage con la Hokage porque parecía no ponerse de acuerdo con nada. ― Podemos contraatacar y vencerlos porque si no tuviéramos esa pequeña ventaja para saber cómo mejor enfrentarlos o estaríamos en graves problemas. ― Agregó Mei mirando a sus compañeros. ― Además, tenemos a los dos últimos jinchurikis de nuestra parte y son los más poderosos. Tenemos que confiar en el poder que poseemos para vencer.

 

― No hable tan a la ligera, Mizukage. ― Arrastró las palabras el Raikage mientras entrecerraba los ojos. ― Muchos shinobis murieron con jutsus ocultos o que nadie sobrevivió para contar que jutsu usaron para arrebatarles la vida y estamos en una situación difícil porque no dejan de aparecer peligrosos ninjas del pasado.

 

― Estoy de acuerdo con usted, Raikage, pero amedrentarnos solo logrará que perdamos esta batalla. ― Apretó los puños Tsunade porque ella misma sabía que habían shinobis demasiado poderosos que no estaba segura de poder afrontar si lograban traerlos, por fortuna, su tío y abuelo como Sarutobi sensei estaban sellados en el Shinigami, así como yondaime Hokage, por lo que no podrían ser llamados por la técnica impura que creó en algún momento el segundo Hokage.

 

― Si no confiamos en nuestra propia fuerza, ¿por qué no nos rendimos desde un comienzo en vez de prepararnos para enfrentar al hombre que se hace llamar Madara Uchiha? ― Contestó Mei ante tanto padecimiento. ― ¡DESPERTAR! ― Gritó la mujer de cabello castaño para tener la atención de los otros dos Kages. ― Yo confío en mis shinobis y hasta yo misma entraré al campo de batalla  si la situación empeora.

 

― No serías la única Mizukage, yo igual iré al campo de batalla para ayudar a mis shinobis. ― Expuso Tsunade.

 

― ¡No somos tan débiles para rendirnos, Mizukage! ― Exclamó A con molestia mirando mal a la mujer por insinuar que se rindieran sin intentar defenderse. ― E igual, si la situación lo amerita, saldré de este lugar para ayudar y es lo que preferiría pero estamos aquí, solo esperando a que aparezca el que inició todo esto.

 

― Entonces, dejen de comportarse de forma tan vergonzosa y no pierdan las esperanzas. ― Declaró la mujer de vestido azul.

 

― No se puede discutir que hemos perdido los estribos  pero estamos enfrentando una situación que no se había presentado antes. ― Masculló Tsunade mientras se escuchaba algunos gruñidos del Raikage que apoyaba sus palabras.

 

― Disculpen, se está registrando una nueva fuente de chakra en la zona del desierto donde está el Kazekage y el Tsuchikage. ― Interrumpió Inoichi Yamanaka desde su puesto de comunicación.

 

― Es otra resurrección impura. ― Afirmó la evidencia Shikaku como estratega elegido y en representación de Konohagakure. ― No había hecho el jutsu en mitad de la batalla.

 

― No… no puede ser. ― Tartamudeó estupefacto Yamanaka ante la información que estaba llegando desde el campo de batalla.

 

― ¿Qué ocurre? ― Preguntó ansioso A.

 

― Es… es Madara Uchiha, el verdadero Madara Uchiha acaba de aparecer en el campo de batalla con la técnica de resurrección impura. ― Anunció Inoichi sintiendo su propio cuerpo mostrar un leve temblor por la información que obtenía de los shinobis que eran sensores.

 

― Sabía que ese enmascarado no podía ser Madara Uchiha porque mi abuelo fue quien acabó con su vida. ― Murmuró Tsunade. ― La aparición del verdadero Madara Uchiha cambia todo, es momento de intervenir. ― Declaró la Senju levantándose de su asiento para caminar hacia la salida y dirigirse al lugar donde estaba.

 

― No irás sola, Hokage. ― Afirmó A siguiendo a la rubia.

 

― A llegado el momento de que mostrar porque soy la Mizukage. ― Habló Mei siguiendo a los otros dos Kages para salir del edificio y enfrentarse al verdadero Madara Uchiha, uno de los shinobis más temidos de su tiempo pero que también se decía que solo había un ninja capaz de hacerle frente y estar a la par a Madara Uchiha y no era otro que el conocido como el Dios shinobi, Hashirama Senju.



Anterior - Inicio - Siguiente

sábado, 21 de agosto de 2021

Itachi - Nagato

 

 

En medio de un paraje solitario apareció Nagato, quien observó su alrededor antes de salir del ataúd de madera en el que se encontraba. El Uzumaki podía estimar donde se encontraba debido a la zona y la vegetación que lo rodeaba aunque no podía estar completamente seguro ya que era consciente que estaba muerto pero no estaba seguro de cuánto tiempo había transcurrido desde ese entonces que había abandonado el mundo de los vivos.


 Itachi Nagato Wallpapers - Top Free Itachi Nagato Backgrounds -  WallpaperAccess

Con dificultad, ya que no había sido llamado en las mejores condiciones físicas, avanzó por el bosque, necesitando de apoyarse en los troncos de los árboles constantemente para seguir el camino que le ordenaban seguir y no podía hacer nada para desobedecer.

 

― Parece que necesitas ayuda. ― Una voz familiar habló con seguridad haciendo que el Uzumaki elevara la vista para encontrarse  un rostro conocido con la misma muestra de ser también víctima del jutsu que lo había traído de la muerte.

 

― No es cómo si se hubieran preocupado que al regresarme aquí debiera estar en plena forma, aunque si buscaban que tuviese cierto poder pero no se tomó en cuenta cuanto había extralimité mi cuerpo a causa del dolor. ― Bromeó con la realidad de su estado físico, Nagato.

 

A Itachi se le formó una pequeña sonrisa al escuchar la broma del otro shinobi pero comprendiendo la gran realidad de sus palabras porque él también podía sentir que su estado físico estaba completo pero se trataba para quien los hubiera traído pudiese hacer uso de su poder al completo.

 

― Creo que tendrás que presentar una queja a la persona que no ha traído por no haberte resucitado en tu mejor forma física. ― Continuó con la broma el hombre de cabello negro mientras acercaba a Nagato y lo tomaba de la cintura para pasar un brazo por su cuello para ayudarlo a caminar.

 

― Yo creo que sí, eso haré si me lo encuentro no dudaré en hacerlo. ― Dijo un tanto divertido por la respuesta del Uchiha. ― Gracias… ― Agradeció el gesto de Itachi.

 

― También, ¿tienes la orden de seguir hacia el este? ― Preguntó el Uchiha empezando a caminar con su ex compañero de Akatsuki.

 

― Sí… no podemos ignorar la orden con tanta facilidad a cuando se está vivo, ya no pertenecemos este mundo y nos controlan como a marionetas, si encontrásemos al titiritero o conociéramos quien es, podríamos advertir a los shinobis que nos encontrásemos para para detener este jutsu. ― Se recargó un poco más en el hombre cabello largo para poder avanzar con menor dificultad. ― Parece que los planes no salieron como tenía planeado en un comienzo y ha tenido que buscar a un aliado con este jutsu como segunda opción para poder llevarlo a cabo. ― Miró hacia el cielo como si esperara encontrar alguna señal. ― Se suponía que no implicaría combatir directamente a no ser que fuera extremadamente necesario, mucho menos con los shinobis de las diferentes naciones.

 

― Te has percatado también. ― Afirmó Itachi. ― Nada sucedió como se planeó.

 

― Tienes razón. ― Asintió Nagato.

 

― Aunque hagas planes y quieras seguirlos al pie de la letra, siempre habrá algo que los rompa. ― Pensó en voz alta Itachi ante lo dicho por el ex líder de Akatsuki, sin detener su avance.

 

― Eso es cierto, estoy totalmente de acuerdo contigo, Itachi pero jamás pensé que tomaría una opción cómo esta. ― Indicó un poco frustrado porque no estaba seguro de que estaba sucediendo en donde podía sentir grandes núcleos de chakra de shinobis. ― Aunque me pregunto a quienes nos encontraremos en el camino, espero no sean muchos y nos puedan detener. ― No podía dejar de preguntarse a cada paso que daba y tampoco estaba seguro si podían hacerle frente, después de todos ellos no habían sido shinobis simples. No obstante, Nagato esperaba volver a ver el rubio discípulo de su maestro, una sonrisa se dibujó en sus labios porque esperaba fuera Naruto quien pudiera detener su avance y también comprobar cuán fuerte se había vuelto.

 

― Parece que estás pensando en alguien conocido. ― Itachi se percató de la nueva sonrisa de su compañero.

 

― Solo recordé a alguien a quien quizás pueda ser la piedra en el zapato de quien nos ha regresado y también, ser en quien pueda romper estos hilos que nos tiene preso para regresar a donde debemos estar. ― Respondió para mirar al otro hombre. ― Antes de dejar este mundo deposité todas mis esperanzas en él para que logre lo que yo no he podido e intentaba realizar de forma equivocada.

 

― Creo… qué se ha quien te refieres. ― Murmuró recordando a cierto rubio a quien también le otorgó parte de sus esperanzas. ― Ha conseguido hacer grandes hazañas, así que no sería tan complicado pensar en que estará presente o aparecerá en algún momento. ― Apoyó Itachi ya que había podido conocer parte de la forma de ser Naruto para saber que no se quedaría de brazos cruzados y también, comprender que Nagato se estaba refiriendo al contenedor del Kyubi.

 

Los dos hombres continuaron el camino que les era marcado, sin hablar demasiado después de esa pequeña charla y en espera de que apareciera quien los liberara de ese infame jutsu.

 


Anterior – Inicio – Siguiente


martes, 27 de julio de 2021

Naruto - Kushina


 

Naruto aún no podía creer que frente a él estuviera su madre real, aquella mujer que no conocía ni su nombre, aunque hubiera escuchado toda la historia de cómo Kyubi fue encerrado en su interior en un acto desesperado que supondría convertirlo en un héroe por contener al zorro de nueve colas en su interior pero las cosas no habían transcurrido como desearon sus padres y tenía tantas preguntas y reproches que hacer pero que en ese momento habían desparecido de su mente, sin tener en cuenta que no tenía más tiempo para conocer más a la mujer de largo cabello rojo frente suyo.

 

― Yo… yo te necesité tanto en todo este tiempo. ― Confesó en un hilo de voz el rubio mientras mira a Kushina sintiendo como sus ojos se humedecen porque aquellas palabras salieron de su boca inconscientemente.

 

― Naruto… ― Suspiró con tristeza la pelirroja el nombre del chico porque cuando decidió junto a su esposo entregar sus vidas para salvar Konoha encerrando a la bestia con colas en el interior de su hijo recién nacido, sabían de que Naruto los necesitaría y no estarían ahí para ayudarlo, apoyarlo y ver como crecía.

 

― Realmente me hicieron mucha falta. ― Dijo el rubio con tristeza siendo más consciente de sus palabras y recordando todos aquellos momentos en que no tenía una madre o un padre que lo reprendiera, lo abrazara, lo consolara… ― No os odio por haber tomado la decisión de encerrar al Kyubi dentro de mí, entiendo bien lo que hicieron pero igualmente, estoy feliz ahora mismo por haberte podido conocer.

 

― Lo siento tanto, Naruto. ― Se disculpó Kushina sintiendo sus ojos picar por las palabras de su hijo, así como el hecho de que Naruto estaba llorando y ya no era aquel bebé que recordaba y dejó junto a su marido con una gran responsabilidad. ― Nunca quisimos dejarte solo.

 

― Está bien mamá no tienes que disculparte. ― Afirmó el rubio tomando la mano de la pelirroja y sonriendo levemente. ― Sé que lo hicieron para proteger la aldea y a mí. No había otra forma de hacerlo.

 

― Me gustaría que tu padre estuviese aquí para escucharte porque nos fuimos depositando tantas esperanzas en ti y el temor de que nos odiaras por dejarte con tan grande responsabilidad. ― Kushina limpió las lágrimas que derramaba silenciosamente.

 

― También, me hubiera gustado conocer a chichiue. ― Sonrió Naruto con un poco de tristeza por no ver a su padre ahí. ― Lo admiraba sin saber quién era, deseando ser un día como él. ― Confesó avergonzado.

 

― Te has convertido en todo un hombre, Naruto. No puedo evitar sentir tristeza por no estar a tu lado y disculparme por no verte crecer, hijo. ― Habló la pelirroja mientras se acercaba al adolescente frente a ella. ― Eres un gran chico.

 

― Muchas gracias, mamá, pero no tienes que disculparte por algo así porque no tengo nada que perdonarte. ― Dijo el rubio con una sonrisa mirando a su madre quien sonrió antes de abrazar a su hijo mientras lágrimas salían de sus ojos.

 

― Gracias Naruto. ― Agradeció la mujer entrecortadamente estrechando más el abrazo con su hijo que ya era todo un hombre y no aquel indefenso bebé que había cargado una sola vez antes de morir.

 

Naruto sonrió dejándose abrazar por su madre porque él había anhelado el sentir el abrazo de su madre hasta que finalmente, ahora lo había cumplido y hacía que se sintiera feliz.

 

― Ya debo marcharme junto a tu padre, hijo, pero no olvides que te queremos. ― Se despidió la pelirroja conteniendo más lágrimas que deseaban abandonar sus ojos. ― Estás creciendo fuerte y la mujer que esté a tu lado y se convierta en tu esposa será muy afortunada. ― Sonrió Kushina deshaciendo el abrazo.

 

― Madre… ― Gimió Naruto al percatarse de que no volverí a ver nuevamente a la mujer que le otorgó la vida.

 

― Eres un gran chico y te convertirás en un buen shinobi. Recuerda comer sano y asearte diariamente. ― Aconsejó Kushina mientras sonreía empezando a desvanecerse.

 

Naruto asintió mientras más lágrimas brotan de sus ojos y la pelirroja desaparecía con una sonrisa amable y afectuosa.


Anterior – Inicio – Siguiente


domingo, 11 de julio de 2021

Kages

 

Los Kages de las cinco grandes naciones estaban reunidos, después de lo ocurrido con la sorpresiva aparición de Sasuke Uchiha y la declaración de guerra inminente del enmascarado que se hizo llamar Madara Uchiha, solo era cuestión de horas o quizás minutos para decidir y tomar las medidas adecuadas.

 

― Naruto ya está de camino con Killer Bee, como has predispuesto para la seguridad de los últimos jinchurikis, Raikage. Ellos ahora son nuestra máxima prioridad como únicos jinchurikis que quedan después de que Akatsuki se haya apoderado de todos los binjus. ― Habló Tsunade de mala gana porque no estaba muy convencida de enviar al territorio del Rayo a Naruto para garantizar que estuviera a buen resguardo.

 

― Ellos estarán seguros ahí, su ubicación es secreta y está resguardada por jutsus. Es casi imposible dar con el lugar a no ser que algún shinobi bajo mi mando tenga ordenes de mostrarle donde está. ― Contestó el Raikage.

 

― Ya hemos solucionado el tema de los jinchurikis, deberíamos centrarnos en la amenaza que presenta ese sujeto que dice ser Madara Uchiha y en especial si Sasuke Uchiha está cooperando con él. ― Habló la Mitsukage.

 

― Es imposible que sea Madara Uchiha pero no podemos descuidar sus palabras después de que ha conseguido a casi todos los binjus con la excepción de dos. Confiamos en su palabra Raikage. ― Expuso Oonoki para apreciar el asentimiento de A.

 

― Cierto que no puede ser Madara Uchiha, mi abuelo fue quien se encargó del verdadero Madara Uchiha, hasta el punto de custodiar personalmente su tumba pero como dice el Tsuchikage no podemos quedarnos de brazos cruzados. ― Apoyó la Hokage.

 

― Hay pocas opciones que podamos tomar en esta situación. ― Murmuró Gaara mientras apoya su mentón sobre sus manos.

 

― No sabemos en qué momento el supuesto Madara se le ocurra atacar. ― Habló la Mitsukage.

 

― Yo creo que lo mejor es comenzar a preparar a los shinobis de cada aldea para que entiendan que no nos enfrentaremos a un combate ordinario. ― Agregó Gaara.

 

― De eso no hay duda, Kazekage. Es mejor prevenir que lamentar el no estar preparados para esta guerra, desde el primer Hokage no se ha visto a alguien que haya tenido bajo su mando a los binjus. ― Comentó Oonoki.

 

― Además de prepararnos, creo que lo mejor es que entre todas las naciones trabajemos juntas para derrotar el poder que parece tener este Madara. ― Sugirió Tsunade con preocupación. ― Considero que es momento de dejar por esta vez nuestras diferencias y unirnos, crear una alianza para poder derrotar al enemigo que nos ha declarado la guerra.

 

― Konoha no es el más adecuado para hablar de diferencias y proponer treguas de unión cuando no respetan sus acuerdos de antaño. ― Acusó A mirando a la Senju mientras apretaba sus puños.

 

― No eres el más adecuado para acusar a otros, Raikage, y si no lo recuerdas, fueron ustedes quienes no cumplieron el acuerdo. ― Reprochó la rubia.

 

― ¡BASTA! No es momento de discutir por viejas rencillas sino de hacer algo con respecto al supuesto Madara Uchiha, sea quien sea en realidad porque si en verdad se trata del verdadero Madara Uchiha estaremos en problemas, puedo afirmarlo porque aunque lo vi una vez, pude darme cuenta del poder que desprendía y no será un hueso duro de derrotar aún tenga más de 100 años. ― Recordó Oonoki para detener la disputa de los Kages del Rayo y la Hoja.

 

― El Tsuchikage tiene razón, solo perdemos el valioso tiempo que tenemos cuando deberíamos estar planteando el problema al que nos enfrentamos. ― Añadió la Mitsukage.

 

― Sin duda, esta no será una batalla que se haya realizado antes en la historia, cuanta con el poder de casi todos los binjus y no podemos dejar que se apodere de los demás. ― El Kazekage miró a todos los presentes.

 

― El País del Hierro aportará su fuerza samurái a esta guerra shinobi. ― Interrumpió Mifune que había permanecido en silencio escuchando a los grandes líderes ninjas presentes. ― Puedo comprender la magnitud de la gravedad de este asunto y por lo tanto, aunque los samuráis no estamos implicados directamente, también es nuestro deber impedir que alguien con tal poder haya declarado la guerra que afectará a todos sin distinción.

 

― Sin embargo… necesitamos de la aprobación de los Daimyou, como de su apoyo económico para poder hacer frente a este Madara Uchiha. ― Dijo Mei con agotamiento por tener que hacer trámites con los Daimyou.

 

― Enviemos un pergamino a cada Daimyou  con nuestra petición. ― Incitó Oonoki. ― Mientras más nos apresuremos con esto, podremos prepararnos mejor para la batalla.

 

― También, hay que darle aviso a nuestras aldeas para que tomen las medidas oportunas. ― Interrumpió la Mitsukage.

 

― Ya que trabajaremos en conjunto, necesitamos que nuestros estrategas se conozcan y trabajen juntos para decidir la mejor forma de afrontar esta guerra. ― Planteó Gaara. ― Como, igual, necesitaremos un punto clave donde todos los shinobis de cada aldea se reúna.

 

― Esas son palabras demasiado grandes para que alguien tan joven como usted, Kazekage. ― Habló el Raikage. ― No tienes la experiencia de las verdaderas guerras y necesitamos de estrategas bélicos adecuados que cuenten con el conocimiento suficiente para afrontar una guerra de esta magnitud.

 

― Tampoco conoce la crueldad en su máximo poder, Raikage. ― Recordó Mei mientras se cruza de brazos. ― Si la experiencia es algo a tener en cuenta, Tsuchikage y Hokage sama son los más adecuados en asesorarnos sobre ello. ― Señaló la kunoichi de vestido azul.

 

― Si a Mifune san no le molesta, recomiendo el País del Hierro como la base de esta unión y poder enfrentar esta amenaza ya que es el más adecuado por no ser un territorio shinobi. ― Propuso Tsunade para dirigir sus ojos castaños al líder de los samuráis para aligerar la tensión que parecía haber en la sala.

 

― No hay problema con tener aquí la central de operaciones. ― Aceptó Mifune.

 

― Entonces, solo falta hacer y enviar el pergamino a los Daimyou mientras organizamos nuestro plan de defesa y ataque. ― Expuso Tsunade cuando el líder de los samuráis les dio su aprobación de que el País del Hierro fuera la cede shinobi para la batalla a iniciarse. ― Tal vez, el Kazekage sea joven, Raikage, pero nunca subestime a un buen shinobi por su edad, puede sorprenderse de lo que puede realizar. ― Alegó Tsunade sabiendo lo habilidoso que era Gaara y no por nada se le había dado el cargo de Kazekage a temprana edad.

 

― No defienda tanto a quien en un futuro podría ser su enemigo, Tsunade porque sé muy bien que actualmente tienen una gran amistad con la Arena pero nada dura tanto. ― Respondió A con el ceño fruncido mientras se cruza de brazos y terminar chasqueando la lengua con fastidio.

 

― Pasaré por alto esa insolencia. ― Gorgoteó la rubia con fastidio. ― Es más importante ocuparnos en planear una defensa que en pelearnos entre nosotros.

 

― Parece que no hay momentos para jugar, Raikage. ― Rió Mei mirando al líder del País del Rayo ante las palabras de la Hokage.

 

― Si no hay más temas que abarcar y estamos todos de acuerdo sobre lo hablado, considero que debemos comenzar en establecer el comunicado a los Daimyou mientras empezamos a reunir nuestra fuerza shinobi para detener la amenaza que presenta el enmascarado. ― Indicó Mifune para ver como todos los demás presentes asentían e iniciar con los preparativos de una guerra.


Anterior - Inicio - Siguiente

lunes, 14 de junio de 2021

Obito - Sasuke

 

 

Obito estaba furioso, no solo Sasuke había fracasado en su misión de capturar al jinchuriki de ocho colas sino que también, había interrumpido en la reunión de los Kages de las cinco naciones shinobis solo para asesinar a Danzou.

 

Obito llevó una mano a su cabeza, no es que el adolescente no fuese predecible con su actuar pero si no llegaba a tiempo hubiera perdido al jinchuriki del nueve colas y el plan que Madara le encomendó no podría realizarse.

 

― No puedes hacer todo lo que quieres por capricho. Aprende a controlar tus emociones inmaduras. ― Regañó el enmascarado

 

― ¡CALLATE! Tú no entiendes nada. ― Contraatacó el chico.

 

― No creas que no sé por lo que estás pasando hora que descubriste lo que le ocurrió a tu hermano, lo que hizo Konoha pero comportarse tan impulsivamente sin medir las consecuencias no es la mejor opción, aun cuando ni has podido capturar al ocho colas. ― Recordó el mayor mostrando el Sharingan tras su máscara.

 

― ¡CALLA! ― Demandó Sasuke mostrando su Sharingan para mostrar en respuesta al enmascarado.

 

― Deberías apreciar más tu miserable vida, podría matarte si quisiera. ― Obito amenazó después de terminar de reír a carcajadas al saber que aquel acto solo era para mostrar que no le temía. ― Quien diría que tantos años entrenando con Orochimaru parece que no te han servido para nada. Recuerda que no has podido cumplir tu venganza hacia tu hermano porque Itachi estaba enfermo y aun así, murió al agotar sus energías no por tus ataques débiles. Continuar siendo negligente hará que el jinchuriki de nueve colas logre te venza con un soplido. ―Terminó de decir par reírse y esquivar el ataque que lanzó el menor.

 

Sasuke atacó al hombre enmascarado porque no iba a tolerar que se burlara de él de esa manera.

 

― Guarda tu fuerza, no soy yo a quien debes volcar toda tú ira. ― Se mofó el mayor de los morenos. ― Cuando tus heridas terminen de sanar quizás ya todo habrá comenzado.

 

― ¿Qué planeas hacer? ― Preguntó Sasuke frunciendo el ceño.

 


― Es obvio… hacer los preparativos y terminar el trabajo con el que ni tu hermano mayor ni tú, habéis cumplido. ― Agregó de forma casual.

 

― TÚ… ― Arrastró en voz elevada la palabra Sasuke.

 

― Ahorra tu saliva y ocúpate en recuperarte para que hagas tu parte en el plan.

 

Sasuke chasqueó la lengua molesto con el enmascarado ya que entendió que le había dicho débil y era todo menos endeble.

 

― Y por favor, comienza a usar un poco más el cerebro, Sasuke. ― Añadió Obito con un toque de burla. ― Porque si te sigues guiando por tus emociones vas a terminar perdiendo en cada batalla o quizás mueras. No desperdicie todo el empeño que Itachi puso en ti, protegiéndote y cuidándote como para que mueras con errores tan insulsos.

 

Sasuke prefirió no responder y solo se dio la vuelta para volver a recostarse en aquel catre.

 

― Si te portas como un niño bueno, te puedo dar algo que te puede hacer más poderoso una vez logre mi objetivo. ― Informó Obito sabiendo que el menor intentando captar su interés.

 

― Nada de lo que puedas ofrecerme es de interés. ― Contestó el adolescente.

 

― ¡Qué carácter!

 

Sasuke bufó antes de marcharse por uno de los siniestros pasillos.

 

― No importa, haga lo que haga no cambiará el plan. ― Afirmó Obito cruzándose de brazos.

 

― ¿Cómo puedes estar seguro? ― Preguntó la mitad de Zetsu surgiendo de la pared rocosa. ― Podría ser un obstáculo.

 

― Está confundido al conocer la verdad sobre Itachi, no confiará en nadie con facilidad y debido a ello, debe de sentir resentimiento por Konoha, sí que cualquier cosa que desee hacer, es más probable que se trate en vengar a su hermano que en estar incomodando en el plan. ― Respondió Obito.

 

― Está cegado por el dolor. ― Aportó la mitad oscura de Zetsu.

 

― Sentiría lástima si pudiera saber qué es eso ante su conveniente situación emocional. ― Habló nuevamente la mitad blanca de Zetsu.

 

― ¡VAMOS! Hay que hacer los preparativos para comenzar. ― Ordenó Obito.

 

 

Anterior – Inicio – Siguiente



Naruto - Sasuke

    Había necesitado de este enfrentamiento para poder sentirse satisfecho, al igual que mostrar sus emociones y sentimientos en cada golp...