miércoles, 23 de diciembre de 2020

Suigetsu - Karin

 

 

 

Sasuke se había desecho de Orochimaru cuando se sintió lo suficientemente preparado para enfrentar a Itachi pero sabía que no podría encontrarlo por sí solo y la poca información que tenía de su hermano mayor era inexacta, así como el saber el nombre de Akatsuki, la organización a la que se había adentrado, pero sin más conocimiento de que eran shinobis renegados y que estaban en el libro Bingo. Por ello, había recopilado la información necesaria de shinobis que trabajaban bajo las órdenes de Orochimaru para poder crear un equipo que lo ayudase a encontrar el paradero actual de Itachi porque tenía conocimiento de que su hermano mayor vagaba por el mundo shinobi y Sasuke sería quien vengaría la matanza que hizo a su propio clan.

 

La persona más cercana y que le sería muy útil a Sasuke para lograr el propósito de encontrar a Itachi era Suigetsu Houzuki. Sasuke sabía que el chico de dientes de sierra era bueno recaudando información, al pasar inadvertido con sus técnicas ninjas de estilo de agua y de espionaje sutil lo convertía en un punto clave para obtener información de Itachi.

 

El chico de cabello azul claro, no mostró desagrado ni se opuso en forma equipo con el joven Uchiha ya que deseaba obtener la espada que portaba Kisame, el compañero de Itachi en Akatsuki, pero antes le pidió a Sasuke que le diera una buena espada para poderle estar a su servicio y fue de esta manera de como Sasuke llevó a Houzuki hasta donde estaba Kubikiribouchou, la espada legendaria que perteneció a Zabusa Momochi.

 

Luego, Sasuke fue en busca de Karin, la chica perteneciente al clan Uzumaki, era una excelente sensor de chakra y con ella en su equipo, podría encontrar con rapidez a su hermano mayor.

 

Karin tampoco representó un gran problema para ser reclutada por Sasuke ya que la pelirroja sentía atracción hacia el Uchiha y el simple hecho de estar cerca de Sasuke, era una gran oportunidad de que el Uchiha se enamorase de ella y así Karin podría presumir de tener un guapo y talentoso shinobi de novio.

 

El problema apareció en el momento que reclutó a Juugo, era una pieza importante para su equipo debido a la descomunal fuerza que poseía aunque su bipolaridad era la que representaba un problema, así como su pensamiento que solo giraba en torno a Orochimaru y, en especial, Kimimarou. Sin embargo, el problema de Juugo radicaba en el descontrol sorpresivo que poseía debido a que se trataba del jutsu del clan al que pertenecía el hombre de cabello naranja y la destrucción es lo único que quedaba a su paso después de que este se activara inesperadamente.

 

Ese día, Hebi, nombre que decidió Sasuke para llamar al equipo que formaban ellos cuatro, hoy tenía que tratar con el brote furioso de Juugo y el único que podía hacerle frente para detenerlo parecía ser Sasuke con su Sharingan mientras que Suigetsu se había escabullido y Karin se había ocultado, preparada para intervenir en batalla.

 

El combate había iniciado escasos segundos atrás cuando repentinamente, Karin que observaba la batalla, pareció ver una apertura para ayudar a Sasuke a vencer a Juugo. La mujer en un impulso salió de su escondite para entrometerse en el combate pero Suigetsu logró detenerla y esconderse con ella antes de ser percibida por el descontrolado Juugo. Siendo que Houzuki había actuado rápido en retener a Karin para que no hiciera la necedad como es el implicarse en aquella batalla.

 

― No seas idiota, no tienes nada que hacer contra Juugo. Sasuke puede arreglárselas solo. ― Regañó nervioso Suigetsu mientras sostenía a Karin tapándole la boca para que no gritara iracunda llamando la atención del chico de cabello naranja que en ese momento no distinguía entre aliados y enemigos. ― Deja de moverte, ¿quieres? ― Agregó mientras echaba un vistazo a los dos chicos que combatían fervientemente para comprobar que no habían advertido su posición. ― Quitaré mi mano de tu boca pero no hagas una estupidez como querer ir hacia dónde está Sasuke, ya te dijo que él se ocupaba solo y tampoco grites, solo nos pondrás en peligro innecesariamente. ― Indicó antes de retirar su mano que cubría la boca de la pelirroja.

 

Karin esperó a que Suigetsu la soltara, no admitiría en voz alta pero el chico de ojos violetas tenía razón, si no la hubiese detenido a tiempo ahora estaría muerta y puesto en una mala situación a Sasuke en el combate donde intentaba detener a Juugo para que volviera a su estado de calma.

 

― No hables. ― Repitió en un susurró Houzuki una vez hubo quitado la mano de los labios de la chica.

 

― Ya cállate, ya te escuché. ― Contestó molesta la mujer mientras fulminaba a su compañero con la mirada.

 

Suigetsu ignoró el comportamiento de la chica para mirar nuevamente hacia donde estaba Sasuke y Juugo peleando, parecía que estaban igualados en fuerza y habilidad.

 

― Al parecer Sasuke va ganando terreno. ― Afirmó Suigetsu con cierta diversión.

 

Karin iba mostrar su emoción pero se detuvo de manera veloz antes de meter la pata por gritarle al chico de cabello azul claro de que era obvio que Sasuke haría algo así.

 

― No tienes que decirlo, es obvio que Sasuke será el vencedor, por algo Orochimaru lo eligió como su alumno. ― Contestó con arrogancia la pelirroja mientras giraba bruscamente su cabeza a un lado con indignación por las palabras del chico de ojos violetas.

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― Será mejor buscar un lugar más seguro que este. Estamos demasiados expuestos. ― Habló molesto Suigetsu mientras se cruzaba de brazo al oír y ver el comportamiento de la chica.

 

― No tienes que decirme lo que debo hacer, iba hacer justamente eso ahora, idiota. ― Aseguró frunciendo el ceño Karin por cómo el chico le hablaba.

 

Un fuerte ruido de una columna muy cerca de ellos siendo derrumbada captó la atención de ambos jóvenes, Juugo estaba demasiado cerca y nada aseguraba a Karin y Suigetsu que pudiesen estar a salvo en ese lugar por más tiempo.

 

― ¡Vamos! ― Susurró Suigetsu en voz muy baja para no captar la atención del chico de cabello naranja que estaba dominado por una ira incontrolable.

 

― Ya voy… ― Contestó de mala gana Karin para seguir igualmente a Houzuki.

 

― Camina despacio y ten cuidado con los escombros que podrían hacer ruido o nos expondrás a que Juugo nos detecte y cambie su objetivo de Sasuke a nosotros. ― Recordó Suigetsu pisando con cuidado y evitando los escombros que podrían crujir con fuerza al ser pisados.

 

― ¿Quién te crees que eres? Deja de estar dándome órdenes, idiota. ― Escupió en voz baja Karin aumentando su molestia.

― Eres odiosa, mejor ni te hubiera detenido o que Juugo acabe contigo. ― Dijo Suigetsu por el hecho de que la pelirroja fuera tan desconsiderada cuando la estaba ayudando a salir de ese lugar.

 

― Eres un idiota. No entiendo por qué Sasuke decidió tenerte en cuenta para hacer el equipo cuando solo eres una molestia. ― Refunfuñó la chica del clan Uzumaki.

 

― Posiblemente porque soy mejor que tú. ― Afirmó con una sonrisa ladina que sabía enfurecería a la mujer de lentes.

 

― Solo en estar molestando. ― Gruñó Karin sintiendo como una vena se hinchaba en su frente por lo irritante que es Houzuki.

 

Suigetsu se detuvo para observar a los combatientes, no parecía que se hubieran alejado demasiado y Sasuke había invocado a una serpiente que solo indicaba que la batalla se había vuelto más intensa.

 

― Debemos apresurarnos en salir de este lugar, no creo pueda resistir más tiempo estable y tampoco nos hemos alejado lo suficiente de la batalla. ― Advirtió el chico de ojos violetas con preocupación. ― Aunque espero que no se atore uno de tus pies en algún lugar y te quedes aquí, ¿Quién sabe…? Podrías estar en problemas y nadie para ayudarte en esta ocasión si no prestas atención a tu entorno. ― Comentó con una sonrisa divertida Suigetsu imaginando lo que había dicho.

 

― Espero que seas tú a quien le pase o termine aplastado como la cucaracha que eres, idiota. ― La vena en la frente de la pelirroja pareció crecer más y no se contuvo con lo que dijo debido a lo irritante que era su compañero.

 

Escucharon como algo se desprendía y caía a un lado, cerca de donde estaban ello y cuando miraron de que se trataba, ambos no pudieron evitar el sudar frío, pues era una enorme roca que hubiera cumplido con las insinuaciones que solo buscaban irritar al contrario.

 

― Mejor dejemos de decir esas cosas o quizás se haga verdad y moriremos aplastados. ― Farfulló Suigetsu con una risa nerviosa mientras apuraba el paso siendo imitada por la mujer.

 

Una vez que los dos se alejaron y lograron salir, pudieron permitirse soltar un suspiro mientras caían sobre sus rodillas al suelo.

 

― Es una pena que no te hayas perdido ahí dentro, siendo tan idiota no pensé que encontraras la salida. ― Comentó la chica de gafas mirando a su compañero.

 

― ¡YA CÁLLATE! La batalla aún no ha llegado a su fin y si tenemos que esperar un rato más, es bastante irritante estar esperando aquí hasta que Sasuke consiga que Juugo vuelva a su estado tranquilo. ― Rugió Suigetsu mientras se dejaba caer sobre el suelo y llevaba una de sus manos al rostro por lo cerca que había estado de ser aplastado por una roca.

 

― ¡IDIOTA! ― Gritó Karin, antes de alejarse de su compañero para sentarse en una roca cercana a esperar la llegada de Sasuke mientras imaginaba el cómo recibirlo.

 

― Mujeres… No las entiendo. ― Suspiró Suigetsu con aburrimiento mientras se sentaba en el suelo observando a la pelirroja haciendo caras raras mientras se removía o emitía pequeños grititos.

 

 



Fin.



 

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domingo, 13 de diciembre de 2020

Asuma - Kakashi - Gai

 

 

Asuma había citado a Kakashi y Gai ya que coincidían en no tener misiones, así que era buen momento para ir a comer, charlar sobre anécdotas o bromear un poco pero para ello, debía esperar a los otros dos porque había llegado al lugar de encuentro y no había llegado ni Kakashi ni Gai.

 

Afortunada no esperó demasiado para que uno de sus dos amigos apareciera, pues Gai llegó caminando con las manos.

 

― ¿No hay día que dejes de entrenar? ― Saludó divertido Asuma con la peculiar forma de entrenamiento que poseía el hombre vestido de verde.

 

― Estamos en la primavera de la vida y hay que explotar la flor de la juventud al máximo. ― Respondió Gai comenzando hacer sentadillas cuando llegó al lado de Asuma.

 

Sarutobi rodó los ojos mientras sacaba un cigarrillo de la cajetillas para prenderlo y empezar a fumarlo deseando que Kakashi llegara pronto, lamentando que Kurenai esté en una misión que no dejaba de tenerlo preocupado.

 

― Habré perdido contra Kakashi si no consigo hacer mil sentadillas antes de que llegue. ― Anunció Gai más animado.

 

― No cambias nada a pesar de los años, Gai. ― Sonrió Asuma después de soltar el humo del cigarrillo.

 

― Es mi gran rival y tengo que estar preparado para nuestro próximo reto. ― Aseguró el hombre vestido de verde.

 

Asuma contempló al hombre de grandes cejas mientras realizaba las sentadillas sin perder la sonrisa.

 

― Espero que Kakashi tenga una buena excusa por retrasarse tanto. ― Comentó luego de volver a expulsar el humo del cigarrillo con parsimonia.

 

― Hay que esperar  que no repita el que se cruzó una viejita por el camino y tuvo que ayudarla con sus tareas. ― Recordó Gai sin detenerse de hacer sus sentadillas ya iba en la número veinte.

 

― También puede contarnos que se detuvo a rescatar a un gato. ― Rió Asuma ante los usuales argumentos que usa Hatake para disculpar sus retrasos.

 

― Su preferida es de que se perdió en el camino de la vida. ― Dijo Gai antes de reír acompañado de Asuma pero sin que Maito se detuviese de hacer sentadillas.

 

― Parece que es muy chistoso el reírse a mí costa. ― Sugirió Hatake quien había acabado de llegar justo cuando Gai comentaba las palabras que pensaba decir por su demora. ― No puedo creer que no me tomen con seriedad cuando os digo lo que ha causado mi retraso.

 

― Nadie ha dicho que no te crea pero sí de que son divertidos tus argumentos de disculpas por llegar tarde. ― Alegó Asuma palmeando amistosamente la espalda de Kakashi quien fingía estar triste.

 

Pin en SUPER PACK NARUTO― ¡HE VUELTO A PERDER ANTE MI GRAN RIVAL KAKASHI HATAKE! ―  Gritó Maito exagerando su horror por la derrota porque no había llegado hacer un mínimo de cien sentadillas antes de que apareciese Hatake. ― La próxima vez no será tan fácil.

 

― ¿Cómo te encuentras? Parece que aún no retomas las funciones activas como shinobi. ― Cambió de tema Asuma mirando con preocupación a su compañero y amigo de cabello color gris.

 

― Mucho mejor pero aún no recupero todas mis fuerzas, solo me dejaron salir del hospital pero casi es como estar allí hasta que vuelva a estar plenamente en forma. ― Respondió Kakashi mientras hacía un ademán con la mano para restar importancia.

 

― ¡ES IMPRESIONANTE Y ADMIRABLE DE MI RIVAL! ― Aclamó con lágrimas Gai mientras elevaba el puño.

 

― Escuché que Sakura y Naruto se le asignó otro ninja de Konoha para que continúen con las misiones, ¿estás cómodo con eso? Después de todo, ni siquiera has podido desempeñar bien tu responsabilidad con ellos después de que Jiraiya se llevara a Naruto durante estos años. ― Preguntó Asuma mientras apagaba el cigarrillo ya que era el primer equipo ninja que Hatake tenía bajo su responsabilidad y lo ocurrido con el Uchiha había sido un golpe duro de digerir para el ninja copia.

 

― Parece que los rumores vuelan rápido. ― Suspiró Kakashi mientras metía sus manos en los bolsillos de su pantalón. ― Ellos están en bien y siguen creciendo, incluso me atrevería a decir que son mejores que yo y hacen buen trabajo en equipo, es normal que sería un desperdicio para la villa y para ellos mismos el tenerlos inactivos, por lo que es mejor que continúen haciendo misiones aunque tengan a otro jounnin como referente y para que sigan creciendo. ― Opinó distraídamente el hombre de cabello gris.

 

― Pero al haber sido el sensei de esos dos, ¿te notificaron de quien se trata el shinobi que ahora está con Naruto y Sakura? ― Preguntó Asuma sabiendo que el ninja que ahora capitaneaba al equipo de Kakashi había sido cercano pero de qué repentinamente había desaparecido de la vida del ninja copia.

 

― No, no me revelaron de quien se trata. ― Habló con aburrimiento restando importancia al asunto mientras observaba a Sarutobi con curiosidad y estaba seguro que debía de conocer a quien ahora estaba a cargo de su equipo.

 

― Bueno… cuando lo veas… quizás te llevas una sorpresa. ― Musitó con duda Asuma para luego regalarle una sonrisa que causaba misterio en Hatake.

 

― ¿Sugieres de qué lo conozco? ― Cuestionó viendo a Sarutobi quien asentía divertido pero que no parecía querer revelar de quien se trataba y al mismo tiempo, un escalofrío recorrió su espalda.

 

― ¡NO ENTIENDO ESTE JUEGO Y DILE QUE ES Y…! ― Aulló Gai con desespero por el misterio que se estaba creando pero no pudo terminar porque Asuma le tapó la boca antes de que lo arruinara, especialmente cuando no sabía de si sería bueno o malo para Kakashi saber de quien se trataba quien lo suplía como capitán de equipo.

 

― Tarde o temprano sabrás, no tiene caso que te estreses o te digamos por algo tan insignificante. Ahora tienes que centrarte en ponerte en forma porque la necesitarás como todos. Parece que los tiempos de paz que disfrutamos van a cambiar. ― Indicó Asuma llevando la mirada a la bóveda celeste mientras liberaba a Gai que casi mete la pata.

 

― No tenías que usar tanta fuerza, por fortuna estoy en la flor de la juventud. ― Dijo Gai con una risa olvidando el tema de revelar a Kakashi quien era el ninja de Konoha que actualmente había tomado su relevo en el equipo 7.

 

― Mejor nos vamos a comer, llevamos mucho tiempo aquí parados y se supone que conversaríamos con un poco de sake y comida de por medio. ― Recordó Asuma a los otros dos hombres.

 

― ¡AH…! Cómo pasa el tiempo. ― Suspiró Kakashi mientras rascaba su nuca con su mano derecha distraídamente.

 

― Te reto a llegar antes que tú al restaurante, Kakashi. ― Gritó Gai para salir corriendo.

 

― ¡ESPERA GAI! ― Intentó detenerlo Asuma pero Gai solo había dejado una estela de humo ante su marcha. ― Ni siquiera hemos acordado donde vamos a comer.

 

― No te preocupes por él, seguramente nos encontrará, así que mejor no nos preocupemos demasiado por él. ― Habló sonriendo Kakashi.

 

― Supongo que tienes razón… Mejor vamos a buscar un lugar en el que almorzar mientras conversamos.

 

― Cualquier lugar estará bien si hay buen sake. ― Comentó sacando el librito erótico de su bolsillo para comenzar a leerlo una vez más en ese día.

 

― ¿Eh? Sí, vamos… ― Confirmó Asuma empezando a caminar junto a Kakashi mientras caía una gota enorme por la despreocupación del ninja copia por aún estar leyendo ese tipo de libros.

 

Fin.

 

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lunes, 7 de diciembre de 2020

Equipo 7

 

Yamato, Sai, Naruto and Sakura the New Team 7 | Equipe 7 naruto, Naruto  engraçado, Anime Naruto había regresado a Konoha y también, demostró a Kakashi que su entrenamiento en esos años junto a Jiraiya había dado frutos pero nada más llegar a la villa, había sido enviado en una misión importante que lo llevaba hasta el vecino país del Viento.

 

Akatsuki había atacado Tsuna, la aldea donde habitaba el jinchuriki de Shukaku y Naruto no podía obviar que su amigo Gaara, quien guardaba al binju de una cola, además de ser el actual Kazekage, creara una gran preocupación en el Uzumaki.

 

Afortunadamente, la misión había sido exitosa y pudo rescatar a Gaara pero a cambio de las vidas de muchos shinobis, entre todos ellos la anciana Chiyo quien había descubierto que su nieto Sasori seguía vivo y formaba parte de Akatsuki. Aunque los shinobis de Konoha tampoco salieron ilesos ya que Kakashi sufría del desgaste por el excesivo uso de chakra que requería su Sharingan y necesitaba de tiempo de descanso obligatorio para recuperarse antes de volver a cumplir con su trabajo como jounnin y líder de un grupo shinobi, lo que supuso que el equipo 7 tendría otro jounnin como capitán. Sin embargo, el sustituto de Kakashi no fue la única novedad que recibieron Sakura y Naruto, ya que también se agregó un nuevo miembro.

 

Fue un pequeño impacto emocional al principio para Sakura y Naruto porque no esperaban que se agregara a otro ninja a su equipo pero este hecho sorpresivo solo ocasionó que los antiguos integrantes del equipo 7 se sintiesen incómodos con el nuevo compañero, Sai, un chico que procedía del ANBU de Raíz de Konoha, una organización con demasiados misterios.

 

Naruto pensó que la Hokage quería relegar a Sasuke con la inclusión de Sai en el equipo 7 como si el Uchiha nunca fuera a regresar o hubiera sido parte del equipo o no confiara en sus palabras de traer de regreso a Sasuke salvándolo de las garras de Orochimaru, quien lo había engañado para que dejara Konoha.

 

Sai era un chico muy extraño y solo se había dedicado a hablar de penes y meterse con la virilidad de Naruto desde que se presentaron ya que después de que Sakura lo había golpeado, no había vuelto a meterse con ella o mencionar al Uchiha. Ciertamente, Naruto se sentía frustrado por la insistencia de Sai en hablar de su entrepierna y causaba al rubio bastante vergüenza por hacerlo frente a la Haruno, a pesar de haber estado entrenando bajo la tutela de un pervertido, Naruto no estaba acostumbrado a tener que soportar comentarios de ese tipo o donde se juzgaba algo que le importaba poco como era el tamaño de su sexo.

 

― ¿Te pasa algo, Naruto? ― Preguntó Sakura mientras caminaban rumbo al lugar de su misión y encontrarían al que era el supuesto espía de Sasori de la Arena Roja para que esta persona le relevase información importante, entre tuviese que decirle, quizás lograrían saber del paradero de Orochimaru quien tenía a Sasuke bajo su tutela.

 

― No me gusta ese tipo, Sakura chan. Dattebayo. ― Respondió Naruto con apatía mientras miraba hacia donde caminaba el chico que provenía de Raíz.

 

Sakura observó al chico que miraba el rubio, a ella tampoco le agradaba del todo el nuevo integrante del equipo como suplente de Sasuke, sentía que todo se había realizado de forma violenta y Sai había sido bastante grosero con ella.

 

―Ni a mí me gusta, Naruto pero tenemos que aceptarlo, no tenemos de otra que cooperar como equipo si queremos continuar la misión o fracasaremos cuando esta es la única oportunidad que tenemos para obtener información de Sasuke kun. ― Comentó la kunoichi soltando un suspiro.

 

― ¡AH! ¡Ya sé, dattebayo! ¡Pero es tan… insoportable! ― Exclamó el rubio con las manos en su cabeza.

 

― ¡NO  SE RETRASEN. SAKURA, NARUTO! ― Ordenó Yamato que se había percatado de los dos jóvenes quedándose rezagados.

 

― ¡SÍ, YAMATO TAICHOU! ― Respondieron sobresaltados los jóvenes por la orden del jounnin y aproximarse con rapidez.

 

― No está bien atrasarse en la misión para hablar de tu pequeño pene. ― Dijo con una sonrisa Sai mirando a Naruto y evitando llamar nuevamente fea a Sakura porque no quería recibir otro golpe de la chica de cabello rosa.

 

― ¡DEJA DE HABLAR DE PENES Y ESPECIALMENTE DE MI PENE, DATTEBAYO! ― Gritó Naruto con el rostro rojo de vergüenza por el hecho de que Sai solo tuviese ese tema para referirse a él porque no era cierto y no estaba bien hablar de penes frente a Sakura.

 

― Dejen de pelear. ― Reprochó Yamato mostrando un rostro de terror a los revoltosos adolescentes.

 

Naruto tembló al observar aquel rostro tenebroso que había puesto el hombre de cabello castaño, realmente era aterrador.

 

― Lo siento, Yamato taichou pero todo es causado por Sai, dattebayo. ― Se disculpó el rubio señalando al chico de Raíz mientras lo fulminaba con la mirada por recibir el regaño de Yamato.

 

― ¿Culpa mía? ¿Por qué? Yo no tengo culpa de que tengas pequeño el pene. ― Alegó Sai sin borrar su sonrisa mientras se encogía de hombros.

 

― ¡MALDITO, DATTEBAYO! ― Escupió el rubio tomando al chico de pelo negro por la camisa y empezando a agitarlo. ― ¡DEJA DE HABLAR DE MI PENE, DATTEBAYO! No debes decir cosas pervertidas delante de una chica, dattebayo. ― Habló con irritación Naruto sin poder hacer que desapareciera el sonrojo de sus mejillas.

 

― ¿Una chica? ― Susurró Sai mirando a Sakura. ― Ella no parece una chica. ― Afirmó Sai al recordar la fuerza descomunal que poseía Haruno.

 

― S-A-I… ― La voz de Sakura fue una clara amenaza mientras elevaba su puño mirando a Sai para indicarle que no continuara con su análisis.

 

― ¡YA BASTA! ― Intervino Yamato un poco de frustración por las discusiones de los adolescentes que parecía no cesar. ― Tenemos una misión que cumplir.

 

― La misión es más importante que el pequeño pene de Naruto. ― Aceptó Sai con una sonrisa mientras se soltaba del agarre del rubio.

 

― ¡SERÁS…! ― Gritó el rubio pero no pudo continuar hablando porque  una jaula de madera lo encerró junto a Sai, inesperadamente.

 

― Os quedaréis ahí hasta que aprendías a soportaros mientras Sakura y yo nos encargaremos de la misión. ― Dictó Yamato molesto por lo infantiles que se comportaban los chicos mientras hacía un clon de madera para que se quedara vigilando a los dos chicos. ― Si os comenzáis a comportar como auténticos shinobis, mi clon os dejará salir y os acompañará hasta que nos deis alcance pero si continuáis con infantiles riñas, no sois necesarios para realizar la misión.

 

― Pero… ¡no puede hacernos esto, Yamato taichou, dattebayo! ¡Sasuke puede estar ahí! ― Intentó Naruto convencer al mayor.

 

― No lo intentes, Naruto. Si no sois capaces de soportaros, no sabréis trabajar en equipo y por tanto, la misión será fallida. ― Afirmó Yamato antes de darse la vuelta y ponerse a caminar seguido de Sakura.

 

― ¡AYUDAME, SAKURA CHAN, DATTEBAYO! ― Pidió el rubio a su compañera que se marchaba tras el jounnin.

 

― Lo siento, Naruto. ― Contestó girándose para mirar un instante al Uzumaki.

― ¡MIRA LO QUE HAS OCASIONADO, DATTEBAYO! ― Acusó el rubio a Sai dándose la vuelta con molestia.

 

― No es mi culpa que tengas el pene pequeño. ― Insistió con su respuesta Sai mientras se encogía de hombros como si hubiera dicho algo trivial.

 

― ¡DEJA DE HABLAR ASÍ DE MI PENE, DATTEBAYO! ¡Y NO LO TENGO PEQUEÑO ES DE TAMAÑO NORMAL Y EL TUYO TAMPOCO ES COMO SI FUERA TAN GRANDE, DATTEBAYO! ― Aulló Naruto exasperado por el comportamiento del chico de piel pálida mientras lo señalaba.

 

― Naruto idiota. ― Murmuró Sakura sonrojada al escuchar los gritos del Uzumaki mientras ocultaba su rostro sonrojado entre sus manos sin dejar de seguir a Yamato.

 

― Solo he dicho la verdad. ― Se justificó Sai mirando sin entender la perdida de nervios del Uzumaki.

 

― Deja de hablar de penes, dattebayo. A nadie le importa y menos importancia tiene mi pene o su tamaño, dattebayo. ― Casi suplicó con lagrimones el jinchuriki del Kyubi por lo que parecía ser una obsesión del chico de Raíz. ― Además, si no hacemos que el clon de Yamato taichou piense que nos llevamos bien, no podremos continuar la misión y no sabremos donde está Sasuke, dattebayo.

 

― ¿Por qué buscar con insistencia a Uchiha Sasuke? Él traicionó a Konoha cuando decidió marcharse con Orochimaru. ― Preguntó Sai mirando al rubio con curiosidad porque no podía entenderlo y tampoco a Sakura. ― Él dejó la aldea por voluntad propia para irse sería mejor olvidarse de Uchiha Sasuke.

 

― ¡Es mi amigo, dattebayo! ― Escupió Naruto, quien estaba pensando en cómo engañar al clon para poder alcanzar a Sakura y Yamato pero se volteó a mirar con el ceño fruncido al otro chico después de escucharlo. ― No voy a dejar que se hunda en la oscuridad cuando su lugar es estar en Konoha, dattebayo.

 

― Realmente, no te entiendo y puede que seas lo que llaman idiota. ― Agregó Sai mirando confundido al rubio sin comprender la terquedad del rubio por querer traer a alguien que eligió marcharse y no parecía tuviese intenciones de regresar.

 

Naruto no pudo evitar enfadarse y dos pequeñas venas aparecieran en su frente al escuchar como lo insultaba pero se controló, no quería seguir retrasándose y el clon pensara que no debían salir de esa jaula en la que se encontraban.

 

― No importa si no puedes entenderlo pero es parte de mi camino ninja y no renuncio a la promesa, dattebayo. ― Afirmó mientras se cruzaba de brazos el Uzumaki.

 

Sai miró al chico impulsivo y luego, miró al clon de madera que los custodiaba que parecía aburrido por estar vigilándolos.

 

― Tengo que salir de aquí, dattebayo. ― Murmuró Naruto mientras intentaba romper los barrotes de madera con la fuerza de sus brazos.

 

― No servirá de nada hacer eso para salir. ― Indicó Sai con calma mientras se acercaba al rubio para mirar al clon del shinobi que capitaneaba el equipo. ― ¿Nos quedaremos aquí hasta que regrese tú yo original? ― Cuestionó al clon de madera.

 

― Si es necesario, así será. ― Aseguró el clon de madera.

 

― ¿¡Cómo voy a tranquilizarme si nos ha encerrado para no continuar con la misión, dattebayo!? ― Preguntó molesto Naruto.

 

― Hace rato que dejamos de hablar del pequeño pene de Naruto. ― Acotó Sai con una sonrisa recibiendo una mirada iracunda del rubio que empezaba a elevar su puño como una amenaza de golpearlo.

 

― Está bien, está bien… tenéis que aprender a trabajar en equipo junto a cualquier shinobi con el que seáis asignado, la misión depende de todos nosotros para obtener buenos resultados. ― Explicó el clon de madera liberando a los adolescentes. ― Apresurémonos, Sakura y mi yo real están llegando al punto de encuentro. ― Ordenó para empezar a correr por el sendero seguido de los dos chicos.

 

Fin

 

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domingo, 22 de noviembre de 2020

Kotetsu - Izumo

 

Kotetsu Hagane e Izumo Kamizuki. | •Anime• Amino Ambos se habían graduado en la Academia shinobi al mismo tiempo, habían aprobado y ascendido a la misma vez como chunnin y posteriormente como jounnin, después de años como porteros de Konohagakure no Sato, por fin, alcanzaron su objetivo como personal shinobi que forma parte del departamento administrativo de Konohagakure no Sato.

 

Kotetsu Hagane se sentía que había hecho bien el transcurso que lleva de vida y sabía que su mejor amigo desde la infancia, Izumo Kamizuki, también se sentía así porque ambos habían compartido el mismo objetivo.

 

Kotetsu rascó su nariz sobre la venda que colocaba, preocupado de que debido a un mal momento en que entró la Hokage, esta pensara algo que no más que un malentendido de las circunstancias a sus ojos.

 

― ¿Te ocurre algo? ― Preguntó Izumo al percatarse que, nuevamente, su amigo volvía a sus pirar y sabía que cuando estaba así había algo que lo molestaba o preocupaba, aún fuera una nimiedad.

 

― No, nada. Solo es que estoy un poco agotado hoy, hay más trabajo de lo habitual. ― Se excusó Hagane un poco nervioso no queriendo molestar a Kamizuki.

 

― Quizás es hora de tomar un descanso. ― Sugirió con una sonrisa Izumo logrando que su amigo asintiera con nerviosismo.

 

Ambos hombres salieron de las oficinas en la torre Hokage para ir caminando hasta un puesto de comida que compraron para seguir caminando hasta uno de los parques donde ocuparon uno de los asientos para disfrutar de los tokayakis que compraron junto a su té.

 

― Ahora puedes decirme, no hay nadie cerca y no siento el chakra de nadie. ― Interrumpió el silencio Izumo mientras se recostaba en el asiento.

 

― Es que… es lo que ocurrió ayer, sé que no es nada y fue un malentendido de Hokage sama pero no puedo obviarlo tan fácilmente y piense o nos mire con complicidad como si compartiéramos algo que no es cierto. ― Confesó sabiendo que no tenía forma de ocultarle el asunto que le preocupaba a Kamizuki.

 

Izumo miró a su compañero en silencio y soltó una pequeña risa divertida por la preocupación del otro hombre.

 

― ¡Hombre! Tranquilízate, no es como si fuera algo malo, deja que Hokage sama piense lo que quiera. ― Comentó sin borrar la sonrisa el hombre de flequillo. ― Tú y yo sabemos que no es real lo que haya pensado Goidame sama y si a ella le gustó eso, no está demás el complacerla. Tal vez hasta tengamos una recompensa por alimentar su imaginación romántica. ― Agregó con ilusión de recibir una bonificación económica.

 

― Sueñas muy alto Izumo y no ves el fondo de lo que supone haya rumores así a tu espalda. ― Suspiró Hagane con una gotita bajando por su cabeza ante el aura de ensoñación de su amigo. ― No parece que la Hokage vaya a darnos algo por hacer su imaginación volar hacia nosotros, le agrade o no lo que pensó.

 

― ¡NO DESTRUYAS MIS ESPERANZAS TAN DRASTICAMENTE! ― Se lamentó Izumo por las palabras del otro hombre.

 

― Pero sus pensamientos pueden convertirse un problema si se convierte en un rumor de Konoha. ― Argumentó con preocupación Kotetsu.

 

― Solo estás exagerando, no pasará nada así como el convertirnos en el tema del día de Konoha. ― Insistió Izumo moviendo la mano en forma de quitar importancia a las palabras de su compañero.

 

― No lo creo, es que no puedo generar un rumor así en estos momentos. ― Susurró Hagane mientras dejaba caer sus hombros y bajaba su cabeza dando un aspecto miserable.

 

― Acaso… tú… ― Balbuceó Izumo mientras su cerebro hacía las conexiones adecuadas  llegando a una conclusión realista del por qué su amigo de la infancia le preocupaba tanto lo sucedido a pesar de haber sido algo fortuito. ― ¿¡CÓMO HAS PODIDO OCULTARME ALGO ASÍ!? Pensé que nuestra amistad era lo suficientemente buena como para contarme sobre el que estás saliendo con alguien, es el único sentido que puede tener para que te preocupe tanto lo que vio, crea y pueda hablar Hokage sama. ― Se levantó de un salto del asiento mientras acusaba con indignación al otro hombre que lo miraba sorprendido por las acusaciones.

 

Kotetsu no pudo evitar sonrojarse mientras Kamizuki no dejaba de despotricar sobre el que se sentía traicionado por no ser informado de la vida amorosa de su mejor amigo.

 

― ¿Cómo es que no me había dado cuenta hasta ahora? ― Se juzgó el shinobi del flequillo. ― ¿Y de quien se trata? ¡ESPERA! No me digas, no soy de tu confianza para que me tengas en cuenta para hablar sobre ello.

 

― ¡DETENTE, IZUMO! Te estás precipitando en tus conclusiones. ― Respondió con nerviosismo el shinobi con el vendaje en el rostro por el hecho al que llegó su mejor amigo.

 

― ¿¡CÓMO QUE ME ESTOY PRECIPITANDO!? ― Exclamó su pregunta con enfado mientras señalaba a su amigo. ― Eso es lo que quieres que piense, tú no hablarías así si no fuera por algo así y el silencio muchas veces otorga, Kotetsu. ― Se cruzó de brazos a la vez que miraba mal al otro hombre. ― Me siento traicionado, mi mejor amigo no confía en mí como para contarme que tiene una relación. ― Alegó volviendo a tomar asiento con un aire abatido. ― Creo que yo fui el tonto al pensar que me consideras un amigo. ― Agregó con tono triste.

 

Hagane permaneció callado mientras el otro despotricaba contra de él mientras se lamentaba de no haberse percatado e hizo que Kotetsu se sintiese mal al escuchar toda aquellas palabras en un tono recriminatorio y triste.

 

― No es nada de lo que piensas. ―Hablo por fin Kotetsu una vez Izumo dejó de hablar.

 

― ¿Cómo no se trata de nada si me lo estás ocultando? ― Preguntó abatido.

 

― Porque no estoy saliendo con nadie, bueno… no en estos momentos y no sé si podré hacerlo algún día. ― Se rascó la mejilla un poco sonrojado Hagane.

 

― ¿A qué te refieres con eso de… en estos momentos? ― Se interesó Kamizuki.

 

― Pues a lo que has escuchado, es verdad que hay alguien que me gusta pero no lo sabe, ni siquiera conoce mi existencia y si va a saber de mí por un rumor creado por un mal entendido no me deja en un buen lugar. ― Confesó con tono frustrado. ― No puedo presentarme si aparece habladurías que cuestionen quien soy.

 

― ¡ESPERA! Estás cambiando el tema. Esto no resuelve el punto de que me has ocultado todo esto cuando pensaba era tu mejor amigo. ― Señaló mirando a Kotetsu con el ceño fruncido.

 

― Eres mi mejor amigo y no sabía cómo contarte sobre esto, he estado muy confundido y no quería que te volvieras demasiado apasionado con el tema como te ocurre a veces. ― Murmuró con inseguridad.

 

Kamizuki volteó su cabeza hacia su amigo para fulminarlo con la mirada por lo que acababa de decirle.

 

― Estoy molesto contigo por no decirme y no creas que te voy a perdonar pero no me vengas con esa excusa de que no sabías como contarme. Yo te cuento todo, pensé teníamos confianza para que me dijeras. ― Reclamó apretando sus manos en los brazos ya que los tenía cruzados.

 

Kotetsu soltó un suspiro de derrota por lo cabezota que era el otro shinobi y aunque sabía tenía mucha razón en sus palabras, en realidad no podía quitarse fácilmente la inseguridad que le ocasionaba hablar del tema, incluso en ese momento.

 

― Es solo que es extraño para mí toda esta situación. Sabes que no me había llamado nadie la atención por mucho que fuera una persona bella pero en esta ocasión, esa persona ha logrado hacer algo en mí con una simple mirada y por eso no quiero que piense cosas raras de mí cuando tenga el valor de acercarme. ― Dijo para volver a suspirar. ― Ya para que me perdones por no haberte contado antes, te invito a comer después del trabajo y te cuento más sobre esa persona, ¿qué te parece? ― Sonrió a su amigo sabiendo que Izumo no declinaría la invitación de compensación.

 

― No, no voy a aceptar. Sigo ofendido por no tenerme al tanto, mal amigo. ― Habló sin mirar al otro hombre.

 

― No fue mi intensión no halarte de ello pero entiende que ha sido bastante inusual para mí y es posible que ni tenga oportunidad pero quisiera intentar acercarme a esa persona y no lo lograré sin tus consejos. ― Argumentó un poco cohibido Kotetsu e intentando que Izumo reconsiderara su forma de hacer las paces.

 

Izumo que había cerrado los ojos, los abrió un poco para mirar a su compañero y ver su estado lamentable, esto hizo que se apiadase de él e incluso, suspirase con derrota de seguir manteniendo esa postura.

 

― No fue algo premeditado el no contarte. ― Repitió el hombre con la venda en el rostro.

 

― Está bien, acepto esa comida pero no puedo aceptar pasar esto por alto. ― Indicó Kamizuki intentando mostrarse indignado y hablar como si continuara tan molesto como al comienzo de saber le ocultaba algo tan importante como el que se hubiera enamorado.

 

― ¿Entonces…?

 

― Deja de ponerte así, eres tú quien quiere tener buena imagen social, si continuas de esa forma, nadie va a tomarte en cuenta porque se creará un rumor por ello. ― Indicó señalando.

 

― Lo siento, lo siento… Tienes razón. ― Se disculpó torpemente con una pequeña sonrisa en los labios mientras hacía una reverencia a su compañero. ― No volverá ha ocurrir, eres el mejor amigo que alguien pueda tener. ― Afirmó agradecido.

 

― Deja de decir tonterías y vamos de vuelta a la oficina o Hokage sama nos hará hacer su papeleo por llegar tarde a nuestro puesto de trabajo. ― Recordó Izumo recibiendo un asentimiento  de cabeza para comenzar a caminar rumbo a la oficina en la torre Hokage en la que ambos trabajan.

 

Fin.

 

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domingo, 15 de noviembre de 2020

Akatsuki II

 

Akatsuki había reunido la suficiente información de las grandes villas ocultas shinobis para descubrir donde se encontraba cada binju y no fue sorpresa alguna saber que muchos de los binjus estaban encerrados en jinchurikis perteneciente a uno de los núcleos shinobis. Por ello, debían iniciar el siguiente paso del plan, comenzar a recolectar a los binjus pero para eso debían de saber quiénes eran con certeza los miembros más adecuados para capturarlos, enfrentándose al propio jinchuriki o binju para poder obtener a las bestias con colas.

 

― ¿Por qué está reunión tan repentina, hm? ― Preguntó Deidara un poco incómodo por ser llamado tan repentinamente.

 

― Eso mismo quiero saber yo, estaba terminando de entregar un sacrificio adecuado para Jashin sama. ― Habló el fiel adepto de Jashin.

 

― Están tan animados como siempre. ― Comentó divertido Kisame al ver las protestas de sus compañeros de organización.

 

― Es hora de decidir que binju es la prensa de cada uno. ― Interrumpió escuetamente Pain.

 

― Deidara y Sasori iran por el binju de una cola. ― Comenzó Pain a decidir quiénes  serían los encargados de atrapar cada bestia de cola.

 

― Yo no pienso regresar a esa aldea insignificante. ― Escupió con hastía Sasori en desacuerdo al jinchuriki que se le asignó.

 

― Eres el mejor candidato, ya que se trata de tu aldea natal, Sasori. ― Indicó Pain. ― Además, yo soy el que da las ordenes y he decidido esto debido a vuestras habilidades, así que te guste o no, eres el más acto para capturar al binju que custodia el País del Viento. ― Zanjó Pain.

 

Deidara no pudo evitar soltar una risita por la discusión pero al instante sintió como su piel se erizaba al sentir la mirada del marionetista sobre él.

 

― ¿Por qué tenemos la estupidez de ir a por los binjus y jinchurikis? ¿Por qué no se me explica de una maldita vez? ― Preguntó de mala gana Hidan, aún molesto por ser interrumpido en medio de su ritual a Jashin.

 

― Pueden darnos mucho dinero si vendemos los jinchurikis a otras aldeas ocultas. ― Interrumpió Kakuzu.

 

― ¡CALLA, IDIOTA AVARICIOSO! ― Gritó Hidan aún más enfadado por la adoración de su compañero de equipo en el dinero en vez de a su gran dios Jashin.

 

― No es necesario que conozcan ahora la razón por la que recolectamos binjus, su trabajo es buscarlos, capturarlos y traerlos hasta aquí para que Akatsuki cumpla uno de sus objetivos. ― Acotó Pain.

 

― Todo suena muy sospechoso, hm… ― Comentó divertido el rubio de cabello largo.

 

― Hemos aceptado las condiciones de Akatsuki, no tiene sentido el cuestionar las decisiones u objetivos que posee la organización a la que te has aliado. ― Habló Itachi haciendo que Deidara cambiara su rostro a uno de enojo.

 

― NO TIENES DERECHO A CUESTIONAR MI OPINIÓN, HM. ― Gritó Deidara al Uchiha.

 

― Itachi san, parece que Deidara kun aún está molesto contigo. ― Murmuró divertido Kisame mirando a su compañero.

 

― No es mi problema. ― Respondió Itachi sin ánimos y restando importancia a lo que hablaba su compañero.

 

― No eres nada divertido, Itachi san. ― Comentó Kisame sin borrar su sonrisa. ― Entonces, Pain sama… ¿Qué jinchuriki nos tocará a nosotros? ― Preguntó Kisame con curiosidad mirando a su líder y esperando la respuesta de este aunque se hacía a la idea de a quien iban a darle.

 

― Irán por el Kyuubi, pero esta vez quiero que lo traigan y no fallen como la otra vez. ― Espetó Pain con algo de molestia.

 

Kisame observó a Itachi en espera que mostrara alguna emoción o tuviese alguna reacción ante las palabras del líder de la organización pero el Uchiha continuó estoico y sin mostrar el que las palabras de Pain le provocase alguna emoción.

Los miembros de Akatsuki 

― Está vez no fallaremos. ― Fue lo único que pronunció Itachi.

 

― Es importante que los binjus sean capturados por orden y el primero debe ser Shukaku sino lo hacemos así, Akatsuki no podrá lograr su objetivo. ― Recordó Pain al resto de integrantes.

 

― Pero las aldeas apreciarán lo que vamos a hacer, será inevitable el tener que enfrentarnos en batalla con el jinchurikis. ― Recordó Sasori mirando al líder de la organización.

 

― No debéis tener problemas porque los miembros de Akatsuki pueden enfrentarse a una aldea shinobi sin problema. No habéis recibido la invitación de uniros en Akatsuki de forma casual. ― Argumentó Pain elevando su brazo para cerrar su puño.

 

― Yo no le veo el punto a recolectar binjus y jinchurikis sin no hay una remuneración económica. ― Habló Kakuzu cruzándose de brazos.

 

― ¡MALDITO BLASFEMO! El dinero pudre tu alma y no ve que con esto puedo entregarle a Jashin sama un buen tributo de sacrificios. ― Se quejó Hidan con su compañero.

 

― No me importa tu religión ni tu dios, lo único importante es el dinero. ― Contestó Kakuzu.

 

― Algunos jinchurikis son renegados o sus cabezas tienen precio, pueden hacer con sus cuerpos lo que desees siempre y cuando le hayamos extraído previamente el binju que guardan. ― Dictaminó Pain evitando que aquellos dos volvieran a una de sus absurdas discusiones sobre la religión y el dinero.

 

― Aun así, su valor puede estar reducido si está muerto. ― Farfulló Kakuzu mostrando su interés al recordar que podrá vender algunos jinchurikis.

 

― ¿Y qué pasa con los demás binjus, hm? Solo ha indicado quien captura los jinchuriki de una y nueve colas, hm. Hay siete jinchurikis que también hay que capturar si se tienen que ir recopilando por orden, hm. ― Habló Deidara apreciando como aún no se establecía el resto de jinchurikis o bestias con colas.

 

― En eso estábamos Deidara pero si siguen interrumpiendo como lo hacen no llegaremos a nada… ― Advirtió Pain un tanto irritado porque no lo dejaban continuar. ― Así que sí seguís, no me importará mataros y conseguir nuevos miembros, al fin y al cabo todos son desechables.

 

Deidara se quedó callado por lo que había dicho su líder, sabía que los ojos que poseía eran aún más siniestros que el Sharingan de los Uchiha y prefirió guardar silencio ya que podía asegurar que cumpliría con sus palabras. Además, Deidara no moriría ahí, antes debía derrotar al estúpido de Itachi por lo que le había hecho cuando fue a buscarlo para reclutarlo para Akatsuki.

 

― Entonces, prosigamos. ― Continuó Pain. ― Kakuzu y Hidan irán por el de dos colas.

 

― ¿Por qué rayos nos toca capturar al dos colas? Es demasiado débil para que Jashin pueda aceptar su sacrificio. Es un insulto. ― Se quejó Hidan.

 

― Está bien, tiene una buena suma por entregar a su jinchuriki vivo o muerto. ― Aceptó Kakuzu.

 

― ¡MALDITO AVÁRO! ― Señaló Hidan ofendido.

 

Pain suspiró pero omitió a los dos miembros de Akatsuki que discutían para seguir informando de quienes serían los encargados de atrapar los binjus que quedaban por repartir antes de deshacer el jutsu de comunicación.

 

― Pareces demasiado agotado pero has hecho bien. ― Habló el hombre de máscara naranja sentado a unos metros de Pain pero este no respondió al enmascarado. ― La siguiente fase ya está en marcha, queda menos para desarrollar el plan y conseguir nuestro propósito.

 

― Hago lo que sea necesario para seguir y poder cumplir el sueño de Yahiko. ― Murmuró Pain antes de marcharse de la habitación seguido de Konan.

 

― Pronto, muy pronto… ― Murmuró el enmascarado antes de también abandonar aquella habitación de un edificio abandonado en el País de la Lluvia.



Fin.





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domingo, 1 de noviembre de 2020

Jiraiya - Naruto


Naruto caminaba molesto detrás de Jiraiya, el anciano solo se había detenido en los onzens y algunas pequeñas aldeas para espiar a mujeres semidesnudas o desnudas mientras se daban un baño. También, había ocasionado con esos actos que un grupo de furiosos hombres le persiguieran deseando darle una paliza por manchar el honor de las mujeres que habían sido vistas. Los aldeanos lo habían perseguido varios kilómetros hasta que consiguieron despistarlos. Por ello, es que Naruto sentía que la promesa del Sannin de los sapos se trataba de una gran mentira tan solo para salir de Konoha y ayudarlo en sus deshonestas formas de recopilar información para novelas obscenas.

 

Cuando Naruto se marchó junto a Jiraiya de Konoha, después de no haber podido detener que Sasuke abandonara la villa, había sido para entrenar y volverse en alguien lo suficientemente fuerte para poder regresar al Uchiha a Konoha. Sin embargo, Jiraiya no le había enseñado nada, solo lo  había llevado con él de un lado a otro, convenciéndolo para que fuera parte de sus fechorías en espiar a inocentes chicas porque según el Sannin de los sapos era una gran forma de entrenar y ser un mejor ninja mientras que Jiraiya obtendría material de gran importancia para su trabajo como escritor.

 

― ¡EH!¡ERO SENNIN! ― Llamó Naruto observando al hombre que caminaba frente a él con despreocupación pero como el rubio no recibió respuesta, se molestó aún más por ser ignorado. ― ¡ERO SENNIN! ¿Cuándo comenzamos con mi entrenamiento? Hasta ahora solo has hecho que estemos en problemas, dattebayo.

 

― ¿Entrenamiento? ― Repitió el anciano de cabello blanco llevando su mano derecha al mentón en una pose pensativa mientras seguían andando. ― ¿Qué entrenamiento, Naruto?

 

Uzumaki no pudo evitar que se le desencajara la mandíbula al escuchar al anciano que le cuestionaba sobre su entrenamiento.

 

― ¿¡QUÉ!? ¡NO ME DIGAS QUE OLVIDASTE TU PROMESA DE QUE ME ENTRENARIAS, DATTEBAYO! ― Gritó con enfado el rubio mirando mal al mayor que parecía le estuviera contando sobre un tema desconocido. ― Espero no sea que te afecta la edad pero me regreso a Konoha, no quiero perder el tiempo cuando tengo que traer a Sasuke de vuelta, Ero sennin, dattebayo.

 

― ¡MOCOSO INSOLENTE! ¡CUANTAS VECES TE HE DICHO QUE NO ME LLAMES ASÍ! ― Exclamó el Sannin con desagrado mientras se acercó al rubio para golpearlo en la cabeza por ser tan grosero.

 

― ¿¡PERO QUÉ TE PASA, DATTEBAYO!? ― Vociferó con sorpresa y dolor el adolescente mientras se protegía la zona de su cabeza donde había sido golpeado. ― Yo solo dije la verdad, dattebayo.

 

― No me has dejado terminar de hablar. ― Indicó Jiraiya cruzándose de brazos mientras se mostraba ofendido por el comportamiento del joven.

 

― No sé qué más tengo que escuchar, dattebayo. ― Refunfuñó Naruto mirando con desconfianza al hombre de largo cabello blanco.


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― No voy a entrenar a un idiota. Te dije que te ayudaré a controlar el poder que tienes en el interior y en eso basaremos este entrenamiento. ― Explicó el hombre señalando al rubio, quien cambió su expresión de frustración por una de preocupación y tristeza mientras apretaba su ropa sobre su panza con su mano derecha. ― Ahora mismo no eres más que un debilucho con un gran poder que no sabe utilizar. Por ello, si no sabes controlar ese chakra que hay en ti y por el cual hay shinobis que te buscan para arrebatártelo. Entiende que no puedes seguir como hasta ahora y empezar a preocuparte también por ti, tienes que saber utilizarlo si tanto quieres llevar al Uchiha de regreso a Konoha.

 

― Pero Ere sennin… ¿para qué me sirve usar este chakra, dattebayo? Solo me ha traído problemas y ni siquiera puede detener a Sasuke. ― Afirmó con ira Naruto porque el recuerdo de la batalla con su ex compañero de equipo 7 no logró detenerlo ni siquiera utilizando el poder del que le estaba hablando Jiraiya.

 

― Te estoy diciendo que aún sigues siendo un mocoso idiota que no se da cuenta de lo verde que estás. ― Contestó el Sannin rodando los ojos. ― Si aprendes a controlar ese chakra podrás traer de regreso a tu amigo, aún eres demasiado débil  como para poder entender tu propio poder, Naruto y tienes que aprender muchas cosas.

 

― ¡Pues enseñarme de una vez a controlar ese chakra de una vez, dattebayo! ― Exigió el adolescente de ojos azules. ― Deja de estar distrayéndote en esas tontas investigaciones que solo son excusas para espiar a las mujeres desnudas, dattebayo. ― Reprochó el rubio con molestia.

 

Jiraiya miró al chico ofendido porque había insultado su preciada investigación para poder escribir su novela.

 

― Lo ves, solo eres un mocoso que no tiene paciencia y no es lo suficientemente inteligente para darte cuenta del regalo que tienes. ― Acotó con petulancia el mayor. ― Ahora no me apetece enseñarte nada por no confiar en mis enseñanzas. ― Escupió mientras se giraba para dar la espalda al chico mientras empezaba a caminar siguiendo su camino

 

― ¡AH!¡ERO SENNIN, NO PUEDES HACER ESO DESPUÉS DE DECIRME, DATTEBAYO! ― Gritó Naruto alarmamente al ver que el hombre de cabello blanco ahora se negaba a ayudarlo a ser más fuerte.

 

― ¿Por qué debería hacerlo? No aprecias las enseñanzas que te he estado dando desde que salimos  de Konoha, solo te has estado quejando y ¡DEJA DE LLAMARME ERO SENNIN! ― Terminó elevando la voz molesto porque el rubio no dejaba de llamarlo por aquel sobrenombre que solo había conseguido que las mujeres se alejaran de él cuando Naruto se acercaba llamándolo así.

 

― Porque me has traído contigo y no tengo culpa de que seas un Ero sennin, Ero sennin, dattebayo. ― Concluyó Naruto cerrando los ojos y ofreciendo una apariencia zorruna mientras hablaba.

 

― Naruto, tienes que empezar a tener un poco más de respeto por tu sensei y especialmente, por mí que soy el gran Jiraiya, uno de los legendarios Sannin de Konohagakure no Sato y el mejor escritor que muestra lo frágil que es el corazón de un hombre solitario y lo difícil que es curar un corazón herido en su búsqueda de amor. ― Exageró el hombre de cabello blanco.

 

Naruto no puedo evitar que le cayese una gotita mientras escuchaba al hombre.

 

― ¿Cómo voy a tenerte respeto si ni siquiera me has enseñado nada que no sea huir por espiar a las chicas, dattebayo? ― Cuestionó en un susurro con un pequeño puchero mientras se cruzaba los brazos.

 

Jiraiya se volteó a mirar al adolescente y solo pudo suspirar al escucharlo.

 

― Esta bien, Naruto. Te enseñare algo pero será cuando lleguemos al siguiente pueblo ya que  está por anochecer.

 

― ¡YAY! ― Gritó Naruto con una enorme sonrisa al escuchar lo que decía el Sannin de los sapos.

 

― Pero antes de enseñarte algo increíble… necesitas saber más de cómo un shinobi debe ser paciente y para eso te es útil que aprendas las lecciones que te estoy dando para que no seas advertido. No solo es material importante para mis novelas, también es imprescindible para ti y puedas ser un buen ninja. ― Argumentó Jiraiya.

 

― ¿Qué tipo de lección se puede aprender de andar espiando chicas, dattebayo? ― Preguntó el rubio deteniendo sus saltos de felicidad.

 

― Es para que no vayas a caer en uno de los pecados de los shinobis como el que aprendas a ser paciente y no ser tan descuidado ya que eres bastante llamativo. ― Respondió el hombre de pelo blanco.

 

― ¿¡EH!?

 

― Así que vamos a que practiques un poco más. Por aquí cerca hay unos baños termales que solo visitan las señoritas que son del clan Chouwa. ― Indicó con una gran sonrisa el anciano.

 

― ¿¡QUÉ!? ― Se sorprendió Naruto cayendo sobre su trasero mientras el mayor se marchaba murmurando cosas sobre hermosas mujeres. ― Siento que es otro engaño para ver a chicas desnudas, dattebayo. ― Murmuró desanimado para levantarse tan rápido como pudo y correr hasta donde estaba Jiraiya para comenzar otra discusión sobre espiar a las mujeres y la necesidad del Uzumaki en ser más fuerte.

 

Fin.

 

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Naruto - Sasuke

    Había necesitado de este enfrentamiento para poder sentirse satisfecho, al igual que mostrar sus emociones y sentimientos en cada golp...