lunes, 15 de marzo de 2021

Inoichi - Shikaku II

 

 

 

 

¡Atención!, contenido +18.

 

 

Inoichi Yamanaka estaba en ese momento en medio de una misión en el País de la Hierba que le resultaba más incómoda de lo normal, no se encontraba abrumado por la misión sino porque su compañero shinobi no era otro que Shikaku Nara.

 

Inoichi no podía si quiera mirar a su compañero después de lo ocurrido días atrás y sentía había sido un error porque de algo que parecía inocente y divertido como era el dar un vistazo a la mente dormida de Nara todo se había convertido en una situación comprometida. Yamanaka se sentía confundido después de haber vivido aquella traumática experiencia íntima y al mismo tiempo preocupado porque él no sabía cómo comportarse frente a Shikaku después de ese suceso aquel día.

 

― Está anocheciendo, sería buena idea descansar en el pueblo que hay cerca antes de seguir nuestro camino. ― Interrumpió el silencio Shikaku pero solo obtuvo un asentimiento de cabeza del rubio.

 

No tardaron mucho en llegar al pueblo, no era muy grande, solo contaba con unas cuantas casas y afortunadamente, había una posada pero no parecía que fuera inusual que forasteros pasaran por allí, así que los dos shinobis de Konoha obtuvieron un agradable recibimiento.

 

― Espero que lo que voy a decir solo sea una impresión errónea pero… ¿estás bien, Inoichi? ― Preguntó el Nara mientras tamborileaba con sus dedos sobre la superficie de la mesa que ocupaban en espera de que les sirviera la comida hecha por la posadera.

 

― Por supuesto, ¿por qué no debería de estarlo? ― Sonrió forzadamente el rubio mientras servía sake tanto para su compañero como para él.

 

― Te he notado raro en todo el viaje, has estado más silencioso de lo habitual. ― Indicó Shikaku antes de tomar el sake y agradecerle a su compañero por servirle la bebida. ― Además, puedo sentir que me estas evitando. ― Agregó antes de tomar de un solo trago todo el líquido. ― ¿He dicho o hecho algo que te ha molestado u ofendido? ― Preguntó volviéndose a servir el alcohol.

 

― Son cosas tuyas, Shikaku. ― Respondió al escuchar al otro hombre aunque Inoichi no pudo evitar dar un pequeño respingo e intentaba no delatar sus nervios para que el Nara no se diese cuenta de que estaba mintiendo. ― Te has imaginado cosas que no son, ya sabes que debemos ser prudentes y no he querido que nada salga mal. Espero no sea cosas de la edad porque parece que te estás haciendo viejo, amigo. ― Rió forzadamente para luego, tomar su sake.

 

Shikaku observó en silencio a su amigo mientras que Inoichi podía apreciar el peso de aquella mirada analítica que era capaz de descifrar la más complicada de las estrategias, por ello decidió que la mejor opción era desviar su mirada en algún punto de la habitación en la que estaba para evitarlo.

 

― Estoy en lo cierto, a ti te pasa algo y aunque tendrás tus motivos para ocultármelo, me preocupa que no me hables de ello. ― Dijo Shikaku sin perder ni un solo movimiento del rubio.

 

― ¿No será que eres tú quien está buscando razones de peso para justificar el que te has equivocado en esta ocasión? ― Preguntó en voz baja Yamanaka, intentando normalizar su voz y calmar su nervios mientras disipaba el sueño del Nara que había presenciado y no hacía otra cosa que repetirse en su mente. ― Todo está bien, así que deja de buscar por qué y disfrutemos de esta pausa mientras continuamos con esta misión. ― Acotó antes de tomar el sake de un trago, siendo en ese mismo momento que se les sirvió la comida.

 

― ¿Es por los chicos? ― Preguntó Shikaku intentando encontrar una lógica al comportamiento de su amigo y en espera de que al redirigir el tema, el rubio le revelara por qué de su cambio. ― Sé que bromeábamos que nuestros hijos llegaran a casarse pero ciertamente, es mejor que sigan su camino para que sean felices. ― Agregó antes de dar las gracias para empezar a comer el arroz con curry.

 

― No es que pensara que hablaras en serio cuando entre alcohol y tentempiés  fuera ha ocurrir porque como has dicho, lo importante es que tanto Ino como Shikamaru sean felices mientras siguen su camino y se desarrollan como buenas personas. ― Suspiró creyendo que había logrado desviar el análisis del Nara mientras servía más sake.

 

― Si es lo mejor para nuestros hijos. ― Aceptó Shikaku antes de probar un poco de su comida.

 

Se sumieron en un silencio un tanto incómodo así se sentía Inoichi pero Shikaku parecía no darse por enterado de la tensión, por lo que el rubio trataba de relajarse mientras comían pero las imágenes que se repetían en su mente solo estaban molestándolo más.

 

― Puedes disimular e insistir tanto como lo desees pero puedo sentirlo. ― Comentó después de terminar de comer para mirar a su compañero. ― ¿Qué es lo que te ocurre, Inoichi?

 

― Y vuelves con lo mismo… ― Suspiró aunque sabía no estaba siendo honesto. ― No tengo nada, tan solo relájate, hombre, estás buscando tres pies al gato. ― Contestó Inoichi mientras dejaba los palillos y el plato vacío.

 

― Está bien, está bien… Haré como que te creo. ― Habló con aburrimiento mientras elevaba sus manos en señal de que se rendía y aceptaba lo que le decía.

 

Yamanaka suspiró pero aún no dejaba de sentirse incómodo porque podía sentir la mirada expectante del otro shinobi sobre él y cómo estaba buscando algo en cada uno de sus movimientos y reacciones aunque solo hubieran acabado de comer.

 

― ¡YA BASTA! No puedes insistir tanto en que tengo algún problema cuando lo estás creando tú porque no quieres aceptar que no me ocurre nada. ― Espetó el rubio aunque de alguna manera se sintió aliviado al pronunciar aquellas palabras, como si hubiera estado guardándolas por mucho tiempo pero parte de esa liberación se esfumó al ver el rostro confundido del Nara. ― Lo siento, estoy agotado. Mejor me voy a la habitación a descansar un poco. ― Se disculpó el rubio antes de abandonar el comedor en el que se encontraban.

 

― ¡INOICHI! ― Llamó Shikaku mientras seguía hasta adentrarse en la alcoba rentada junto al otro hombre.

 

― ¿Vas a continuar? ― Preguntó Yamanaka con un poco de enojo.

 

― Es normal estar preocupado por un amigo. ― Recordó el Nara al otro hombre mientras cerraba la puerta de la habitación quedando ambos dentro del cuarto. ― No es que esté infundado teorías sino que desde hace semanas que te comportas extraño conmigo o a mí alrededor, me evitas.

 

― No es cierto. ―Bufó Inoichi llevando una de sus manos al rostro.

 

―Si lo es y lo sabes perfectamente. Si hay algo en que pueda ayudarte, me gustaría saberlo. ― Ofreció su ayuda Shikaku.

 

― No creo que puedas ayudarme. ― Susurró en un hilo de voz el rubio.

 

― No lo puedes saber si no me cuentas porque yo no sé qué es lo que te preocupa o la razón por la que me evades constantemente. ― Razonó el hombre de cicatrices en el rostro.

 

― No te arrepientas de haberlo pedido. ― Afirmó el rubio para ver con duda como Shikaku negaba con la cabeza.

 

― Asumo mi responsabilidad si con ello puedo ayudarte y vuelva a ser todo como antaño. ― Aseguró el shinobi de cabello oscuro.

 

Inoichi se acercó al otro hombre para en un repentino movimiento agarrar el chaleco que viste el hombre contrario para acercarlo lo suficiente a él y besar tosco, picante, con sabor a curry y especialmente, sorpresivo al otro hombre.

 

Shikaku abrió los ojos del asombro, nunca se imaginó que Inoichi fuera hacer algo así y tampoco sabía cómo reaccionar en esa circunstancia, por lo que se había quedado paralizado.

 

― No sabes cómo me he torturado y… tenía que hacerlo para saber que… todo es irreal. ― Susurró Yamanaka al romper el beso con los labios hinchados y sin querer ver al otro hombre a los ojos.

 

― ¿Qué… estás diciendo? ― Preguntó Shikaku queriendo saber a qué se refería el rubio ya que no podía saber exactamente a qué se refería o porque todo se sumía en que lo besase de esa manera si no había ninguna razón para que pueda producir esa reacción.

 

― Todo esto se debe a un incidente en el que me vi envuelto contigo, ha sido eso lo que no deja de perseguirme desde hace semanas. Entiende… tenía que probar esto, pensé sería suficiente pero ese sueño no deja de perseguirme como si fuese un genjutsu pero no se ha roto. ― Intentaba explicar mientras se animaba a mirar a los ojos de su amigo que parecía había perdido el color de su rostro o quizás se debía a su vergüenza que todo a su alrededor parecía distorsionarse. ― Lo vi completo, sé que no tenía derecho pero no deja de acosarme y escucharte. Es tan incómodo y molesto. ― Bajó la voz acariciando la mejilla derecha de Shikaku con su mano derecha.

 

― ¿De qué hablas? ― Inquirió Nara para que dejara de revolotear en palabras sobre el tema.

 

― Hace unas semanas te vi dormido, parecías bastante alegre y me dio curiosidad, así que pensé que decidí usar mi jutsu para entrar en tu mente. Lo vi todo, Shikaku. ― Inoichi tragó saliva porque era bastante desagradable confesarlo. ― Estabas teniendo un sueño erótico conmigo y los sueños son el genjutsu primigenio pero lo creamos nosotros mismos por eso podemos sentirlo como reales. ― Yamanaka suspiró. ― Como alguien externo en tu mente que estaba siendo sometido por un sueño también fui afectado.

 

Nara se había congelado, poco recordaba de sus sueños y no era capaz de pensar que algo así hubiera sucedido, incluso en sus sueños. No sabía cómo proceder después de saber  que Inoichi no solo lo presenciara sino que se viera afectado por un sueño íntimo y que era mejor permaneciera en secreto pero también mentiría en que el rubio no compartiese algunos de sus sueños pero que solían ser más inocentes y menos vergonzosos.

 

Inoichi no podía dejar pasar el tiempo y la oportunidad que se presentaba frente a él era única porque deseaba dejar que esas escenas lo torturasen.

 

― ¿Qué… piensas hacer? ― Preguntó dudoso y confundido el hombre de cabello negro, un poco incómodo de saber que tenía ese tipo de sueños con el otro hombre.

 

― Tú… ¿Qué crees? ― Preguntó con sorna el shinobi de ojos azules quien había soltado a su compañero y retrocedió instintivamente hasta golpear con la espalda la puerta.

 

― ¡E-ESPERA UN MINUTO! ― Exclamó Shikaku aún aturdido por la información. ― Si es cierto que mi sueño te ha afectado  como un genjutsu puede solventarse cortando el flujo de tu chakra o alguien integrando su chakra en tu sistema.

 

― ¿Crees que no lo he intentado? ― Cuestionó con sarcasmo Yamanaka mientras llevaba sus manos al rostro. ― Por eso te besé ahora, pensé que al menos algo así pudiera arrancar lo sucedido de mi mente pero no ha servido, es como… si tuviera que ir más allá.

 

― Pero no tiene lógicas tus conclusiones y si has hecho lo propio para detener un genjutsu deberías estar bien, no tendrías que seguir con ese tipo de tortura psicológica.

 

― Lo sé pero no encuentro ninguna otra forma de deshacerme de ello. He buscado información al respecto en los pergaminos del clan pero no hay nada que diga algo concreto para romperlo, solo habla de que los sueños son la base de los genjutsus.

 

― Espera, Inoichi. ― Pidió Nara tomando al rubio de los hombros para intentar calmarlo. ― Tranquilízate un poco.

 

― Está bien, solo no me toques. ― Inoichi se liberó para quitarse el chaleco sintiendo que esa prenda comenzaba a quemar cuando el Nara lo toco. Incluso, el rubio se sintió aliviado al deshacerse de la prenda que soltó un suspiro. ― Lo siento pero… esto va empeorando o quizás lo he empeorado al besarte.

 

Shikaku sonrió con inseguridad, no sabía cómo ayudar correctamente a su amigo y le indicó la cama para pedirle que se sentara, no parecía buena idea seguir conversando si continuaban parado en medio de la habitación.

 

Yamanaka negó con la cabeza, no estaba seguro de sus acciones en ese momento, después de haber robado un beso tan bruscamente sus sentidos parecían estar más sensibles.

 

― Está bien. ― Aceptó Shikaku con un suspiro alivianado mientras ocupaba una de las camas porque tampoco estaba seguro de lo que podía estar pasando por la mente del otro hombre.

 

― Lo siento, necesito disculparme y tenías razón, te había estado evitando. Supongo que eso también ha empeorado mi situación. ― Yamanaka se disculpó llevando las manos nuevamente al rostro.

 

― No es como si se tuviera que tomar con seriedad lo que las personas sueñan, mayormente son absurdos o descabellados. ― Restó importancia Shikaku para mejorar el ambiente.

 

― Tienes razón pero no se explica que después de presenciar ese sueño e intentar librarme de él continúe así y lo haya empeorado. ― Explicó para que entendiera la gravedad.

 

― Exacto, debería haber perdido el efecto del sueño simplemente con salir de mi mente al tratarse como una ilusión, incluso si alguien te ha insuflado chakra.

 

― Lo sé pero supongo que se debe a que he estado confundido, en la mezcla de lo vivido en la irrealidad con la realidad pero… simplemente quiero liberarme de esto, Shikaku. ― Habló con cierta desesperación el rubio.

 

El silencio se hizo entre los dos hombres que no parecían capaces de mirar a los ojos contrarios o palabras correctas.

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― Me has besado pero… ¿hasta dónde pretendías llegar para lograr hacer desaparecer los residuos de mi sueño que has presenciado? ― Preguntó el hombre con cicatrices en el rostro tragando saliva.

 

― No lo sé… ya ha sido bastante lejos besarte. ― Admitió el hombre de ojos azules.

 

― No es como si me agradase admitirlo pero si es como dices; el efecto residual que dejó ese sueño en ti ha sido como un genjutsu efectuado por un Kekke Genkai y seguirá torturándote por un tiempo. ― Concluyó mientras frotaba su barbilla con aspecto de estar meditando. ― Está bien, no puedo excusar ni justificar todo lo que sueño, ya que estos son aleatorios y me resulta extraño haber soñado con un amigo algo así. ― Habló mientras se ponía en pie y comenzaba a desnudarse. ― No puedo ser culpabilizado por lo que mi subconsciente recree o culparte por adentrarte en mi mente mientras duermo sin permiso alguno pero no quiero volver a tener a un amigo evitándome por presenciar una incoherencia o que uno de mis mejores amigos se aleje. Por ello, pienso que una forma de que todo vuelva a la normalidad es permitir que suceda de verdad entre nosotros.

 

― ¡ESPERA, SHIKAKU! ¿No estarás insinuando que debemos tener sexo? ― Preguntó asustado el Inoichi.

 

― No lo insinuó, considero que es la forma más rápida de que termine tu obcecación y evitar que intentes abusar de alguien o me asaltes. Además, nadie sabrá lo que pasó y pase aquí pero ten en cuenta que es bastante problemático porque no pienso tomar el mando. Haz cómo sea que se haga esto, tienes mi permiso. ― Sonrió Shikaku buscando que su compañero aceptara la propuesta y todo eso se quedara en el olvido.

 

Inoichi observó a su compañero con la boca abierta, sin saber que hacer concretamente, estaba tan sorprendido como cuando presenció aquel sueño de su amigo.

 

― Si no te apresuras, es probable que me arrepienta de seguir adelante. ― Shikaku suspiró al ver que el rubio no se movía, mientras se recostaba en la cama y cerraba sus ojos. ― No alargues más el tiempo. ― Susurró intentando hacer reaccionar al rubio.

 

Yamanaka pareció despertar y empezó a deshacerse del resto de su ropa hasta quedar completamente desnudo para acercarse y sentarse en la cama que estaba recostado el hombre de cabello negro.

 

― Parece que te has decidido.

 

― No estoy muy seguro pero si no hay de otra…

 

― No te preocupes. ― Shikaku sonrió pero antes de poder decir algo más sus labios fueron sellados por los labios contrarios.

 

Todo había sido nuevo para ambos, las sensaciones de los besos que demandaban liderazgo, las caricias ásperas y callosas y los rígidos músculos que no daban oportunidad a la delicadeza o la suavidad que poseen las mujeres.

 

Ambos hombres habían descubierto sensaciones, sabores, placeres y molestias que no podían comprender o si quiera sabían existieran.

 

Sin embargo, la culpa también había estado presente en ambos, habían engañado a sus esposas, traicionado a sus familias y probado algo tan inusual con otro hombre que jamás pensaron hacer. Ninguno de los dos shinobis sabían que decir pero a pesar de eso, ambos estuvieron dispuesto a repetirlo y hacerlo varias veces hasta quedar exhaustos.

 

― Es muy extraño… ― Murmuró el rubio recostado a un lado del otro hombre mientras la culpa apretaba su pecho. ― No puedo sentir que me siento bien pero… tampoco me siento mal por lo que ha sucedido.

 

― No es como si fuera a estar bien moralmente pero ahora solo puedo pensar en que me duele el trasero. ― Respondió Shikaku intentando sonreír mientras sentía como el rubio se movía en la cama para recostarse de costado y mirarlo a la cara.

 

― Shikaku… gracias. ― Agradeció Inoichi. ― Realmente, se ha ido todo eso de mi mente pero… no estoy seguro de que pasará de ahora en adelante. No escomo si nada de esto hubiera pasado. ― Farfulló con preocupación mirando al moreno que parecía no importarle estar hecho un desastre.

 

― Deja de comportarte como un idiota, eres un shinobi y como si lo quieres hacer una vez más pero eres un shinobi, puedes soportar el peso del secreto de lo que ha pasado aquí. ― Habló Nara intentado bromear pero comprendiendo al rubio. ― Sé que no es por nosotros lo que te molesta de aquí porque ciertamente, me he sorprendido, no pensé tener tantos puntos sensibles. ― Sonrió intentando aligerar el ambiente.

 

― Yo tampoco pensé que pudiera ser así en realidad. ―Afirmó el rubio para acariciar la cabeza del moreno.

 

― Por eso te dije que esto solo se quedaría y pasaría aquí porque quiero recuperar a mi mejor amigo. Tampoco tienes que actuar diferente porque esto jamás sucedió, es un trato. ― Rememoró Shikaku mientras bostezaba.

 

― Tienes razón, no debería de preocuparme tanto pero aunque lo neguemos algo ha cambiado hoy. ― Indicó su preocupación.

 

― Somos shinobis, no es el primer secreto que cargamos como tal, así que déjalo así. ― Respondió cerrando los ojos. ― Mejor aprovechemos el tiempo antes de que amanezca, es probablemente que sea la última vez que ambos pensamos en estar junto a otro hombre de esta manera. ― Propuso con picardía. ― Luego tendremos todo el tiempo de estar disculpándonos o sentirnos miserables por engañar a nuestra respectiva esposa.

 

― Nos destrozarán si se llegan a enterar.

 

― Como sea… ¿seguirás hablando de algo por lo que no tendrán que enterarse?

 

― Realmente, ¿quieres volver hacerlo? ― Preguntó Inoichi para ver como Shikaku se encogía de hombros. ― ¿Sigues queriendo estar abajo?

 

― Me es indiferente, no soy alguien que le agrade moverse demasiado y si otro hace todo el trabajo por mí, también está bien porque hace todo más sencillo. Además, aunque quisiera, no estoy en las mejores condiciones para pensar en molerte el trasero. ― Dijo con una sonrisa mientras sentía como el rubio se colocaba sobre él.

 

― No has cambiado nada, sigues siendo tan perezoso como antaño. ― Sonrió Inoichi antes de besar a su compañero para continuar las pocas horas que les quedaban antes de marcharse de ese lugar donde se quedaría un secreto que ellos guardarían con esfuerzo.

 

 

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domingo, 7 de marzo de 2021

Ino - Sakura

 

 

Ino Yamanaka estaba paseando por las calles de Konoha después de haber terminado su entrenamiento con sus aburridos compañeros de equipo que muchas veces hacían cosas para molestar y retrasar el entrenamiento.

 

Los pensamientos de la chica de cabello dorado se interrumpieron cuando a lo lejos, de esa concurrida calle de tiendas, vio la inconfundible cabellera rosa perteneciente a Sakura Haruno.

 

Ino sonrió, si fuera otro día hubiera preferido evitarla un día como ese en que se encontraba un poco molesta porque Shikamaru se durmió a mitad del entrenamiento o Chouji se volvía un blanco fácil para cualquier enemigo por abrir una bolsa de papas fritas despreocupadamente pero en está ocasión, la rubia recordó al chico nuevo que ahora era parte del equipo 7. Las mejillas de Ino se sonrojaron y una sonrisa tonta apareció en los labios de la chica al recordar que le había dicho “linda”.

 

Yamanaka negó con la cabeza para disipar un poco cómo se sentía a cada que recordaba aquel día para correr hasta donde estaba Haruno e investigar un poco sobre el guapo desconocido de cabello y ojos oscuros.

 

― ¡SALURA! ― Llamó Yamanaka a la otra chica logrando que se detuviera para buscarla con confusión.

 

― ¿¡INO!? ― Pronunció en voz alta la chica de ojos verdes.

 

― Se te ve desde lejos con esa frentona que tienes. ― Se  burló divertida la rubia mientras  picaba la frente de la muchacha contraria.

 

― Solo vienes para molestarme, Ino- cerda, porque no tengo tiempo para estarlo perdiendo. ― Contestó molesta Haruno.

 

― Para nada pero cada día te vuelves más aburrida. ― Comentó con supremacía Ino mientras miraba alrededor. ― ¿Estás sola por aquí? Si tanto tienes que hacer, sería más justo que estuvieras con alguien como alguno de tus compañeros de equipo ayudándote. ― Habló un poco decepcionada de no poder hablar con el nuevo chico.

 

― Lamento que no estén, si es que lo estabas buscando pero es nuestro día libre y no tenemos que estar juntos solo por ser miembros del mismo equipo. ― Contestó abruptamente Sakura molesta por el extraño comportamiento de la otra adolescente.

 

― No los culpo, seguro los has espantados con tu frentona, nadie quiere estar contigo cuando te pones así. ― Concluyó Ino a la otra chica. ― ¡Qué decepción! Quería conocer al nuevo chico, la última vez no pudimos casi ni presentarme apropiadamente y no me gustaría que pensara que no tengo modales. ― Farfulló con decepción.

 

― ¡CÁLLATE, INO – CERDA! ― Exigió Sakura aún más molesta. ― Solo vete a molestar a otra persona si te sobra el tiempo y poco me importa lo que creas que pueda pensar Sai de ti. Sakura and Ino by Kinicko on DeviantArt

 

― ¿¡CÓMO!? ¿Estás celosa porque se percató de que soy linda?, seguro es eso. ― Se rió la chica de ojos azules. ― ¿O es qué no te diste cuenta? Es un chico muy atractivo pero quizás no puedes verlo porque estás obsesionada con Sasuke kun que no puedes ver nada a tu alrededor. Te recuerdo que no es el único chico atractivo que existe en el mundo. ― Recordó mientras rodaba los ojos.

 

― No estoy obsesionada con Sasuke kun. Él es el chico que me gusta y me gusta de verdad por eso es que no tome en cuenta a otros chicos aunque pueda ver que sean atractivos pero yo amo a Sasuke kun. ― Afirmó entre enojada y avergonzada Haruno. ― No soy como tú que solo se encapricha de chicos lindos.

 

― ¿Qué estás insinuando? ― Preguntó molesta la rubia.

 

― Qué no sabes lo que es enamorarte. ― Aseguró la chica de cabello rosa.

 

― No es así… ― Ino frunció el ceño para luego tomar a Sakura de la muñeca y tirar de ella hasta llevarla a un lugar donde no hubiera tantas personas que las vieran o escucharan su plática.

 

― ¿¡PERO QUÉ TE PASA!? ¡SUELTAME! ― Exigió Sakura por estar siendo llevada contra su voluntad a algún lugar y no deseaba golpear a la otra chica.

 

― Sakura, puedo comprender que estés enamorada de Sasuke kun pero él… te atacó. Intentaste convencerlo de que no se fuera e incluso, de que regresara junto a Naruto pero él no te ha tenido en cuenta. Sasuke kun no desea volver a Konoha o saber de ti, ¿no crees que deberías desistir de tu amor a Sasuke kun? ― Inquirió preocupada por la chica de ojos verdes que se mordió el labio. ― Tienes que dar la oportunidad a otros chicos o te quedarás sola y no está bien que te castigues por amar a Sasuke kun cuando no sabes si tienes alguna oportunidad de ser correspondida. ― Habló con preocupación Yamanaka. ― Sé que no nos comportamos como amigas íntimas desde que nos consideramos y proclamamos como rivales porque nos gustaba el mismo chico pero me preocupa que estés desechando tu vida por alguien que te ha atacado.

 

― ¡DEJA DE HABLAR COMO SI ME ENTENDIERAS, INO! ― Gritó la chica de cabello rosa apretando los puños sin mirar a la rubia. ― Tú no puedes comprenderme, no puedes entender porque no sabes lo que es significa que se haya marchado el chico al que amas o lo que ha pasado en esas ocasiones. ¿Qué más te da lo que haga con mi vida? No es tu problema si me quedo sola pero quien parece se quedará sola, eres tú… ― Escupió cruzándose los brazos mientras se giraba a un lado mostrando su enojo. ― Acepta que no puedes entender todo y tampoco puedes saber cómo me siento para acusarme de esa manera. ― Bajó el volumen de su voz mientras miraba por el rabillo de sus ojos a la rubia.

 

― Tienes razón porque eres más terca de lo que pensaba. Tú y Naruto sois iguales… ambos seguís atado a Sasuke kun pero él se marchó, os ha atacado y deberíais olvidarlo porque es él quien no quiere regresar, no va hacerlo y no cambiará eso por mucho que intentes convencerlo de que regrese a Konoha. ―Dijo cruzándose de brazos Ino mientras rodaba los ojos detrás de escuchar a su amiga.

 

― Hablas así porque no sabes nada, Ino. No sabes cómo se siente Naruto o como me siento yo desde aquel día porque no puedes entender como nos sentimos porque no lo habéis pasado y es más fácil olvidarse de Sasuke kun para continuar con sus vidas como si nada hubiera ocurrido. ― Acusó Sakura comenzando a elevar nuevamente el tono de su voz con cada palabra que salía de su boca.

 

Ino no pudo objetar de inmediato por la forma tan violenta en que le hablaba la otra chica, lo cual, fue una sorpresa para la rubia porque no había esperado esa reacción de Haruno.

 

― Está bien, no insistiré más pero espero que no sea demasiado tarde cuando decidas darte cuenta de la realidad porque, aunque logréis traer a Sasuke kun de regreso, él no querrá estar aquí ni querrá permanecer en Konoha demasiado tiempo. Él se fue por su propia voluntad y se fue de la manera incorrecta. ― La rubia chasqueó la lengua. ― Tampoco es fácil para mí decirlo pero es absurdo negar de que Sasuke kun… Él puede que ya no se sienta parte de la aldea. ― Murmuró con tristeza antes de marcharse.

 

Sakura deseó decir algo al respecto pero no encontraba palabras para contraatacar a lo dicho por Ino porque en el fondo quemaba la posibilidad de que la rubia tenía razón a pesar de que no le agradara porque Sasuke se había marchado sin titubear ni detenerse a pesar de que sus amigos y compañeros habían luchado hasta quedar mal herido para intentar traerlo de regreso. Tampoco había intentado acercarse y ocultado su rastro, sin contar que han sido dos veces que Naruto ha terminado gravemente herido desde el día que se marchó de Konoha.

 

― Quizás tengas razón pero… aunque sea encarcelado cuando por fin logremos traer a Sasuke kun, yo…. Yo no abandonaré esta esperanza. ― Afirmó Haruno a la nada mientras apretaba los puños y permitía que la brisa jugueteara con su cabello.

 





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sábado, 27 de febrero de 2021

Inoichi - Shikaku

 

¡Atención!, contenido +18.


Inoichi Yamanaka había terminado su labor en el centro shinobi de seguridad de Konoha y ayudar a mejorar algunos defectos para que el escudo protector de Konoha continuara funcionando adecuadamente y retener el mayor número de personas sospechosas.

 

Yamanaka estaba pasando por un pequeño parque en el que solía ir a jugar cuando era un niño, los recuerdos afloraron en su mente y lo feliz que era a pesar de haber crecido en un tiempo conflictivo donde Konoha estaba en guerras con otros países ninjas.

 

Sin embargo, un recuerdo golpeó en la mente de Inoichi, se trataba de un árbol en medio del pequeño bosque que había en el centro de ese parque y que había convertido en su lugar secreto de niño, incluso había grabado sus iniciales en la corteza de dicho árbol casi como si estuviera reclamando ese lugar como propio.

 

El hombre de largo cabello dorado sonrió con nostalgia mientras dirigió sus pasos al interior del pequeño bosque en busca del árbol de su infancia hasta que lo encontró, aún estaba allí, con sus iniciales grabadas, que no dudó en acariciar el rugoso tronco.

 

Inoichi estaba por abandonar la zona en el que hermosos recuerdos vividos abrumaban su mente, cuando al bordear el árbol se percató de que había alguien más en el lugar.

 

Shikaku Nara estaba durmiendo cerca de donde se encontraba Inoichi, el shinobi de cicatrices en el rostro estaba apoyado a uno de los árboles cercanos y parecía estar complacido con lo que su sueño le mostraba.

 

― No… eso est… ― Balbuceó Shikaku entre sueños.

 

Una sonrisa ladina se formó en los labios del rubio shinobi y buscó un lugar en el que ocultarse para sentarse mientras pensaba que iba a ser divertido ver que había creado la mente del Nara para que ese sueño lograse hacer decir palabras inteligibles mientras dormía al hombre más perezoso de Konoha.

 

Después de hacer los sellos oportunos, el cuerpo se desplomó mientras que Inoichi real se adentró en el interior de la cabeza de Shikaku.

 

Yamanaka se sintió un poco confundido hasta que pudo percatarse de que estaba rodeado de personas que iban y venían por una calle que pronto reconoció como una de las calles del centro de Konoha.

 

El rubio debía felicitar a su amigo porque la mente de su amigo había logrado recrear hasta el más mínimo detalle de esa zona de la villa, este pensamiento le recordaron a Inoichi que estaba ahí para saber que tanto soñaba el Nara y no para apreciar lo detallado que era capaz de reproducir un lugar la mente de Shikaku.

 

Apresurando su andar, el rubio shinobi finalmente encontró la imagen de Shikaku que parecía estar charlando con alguien pero hizo que una sonrisa volviera a formarse en sus labios al percatarse de que era una visualización del propio Yamanaka quien se encontraba conversando con el Nara. No obstante, la sonrisa se había borrado de los labios de Inoichi al ver como aquella copia onírica se abalanzó sobre Shikaku para acurrucarse en el hombro del otro hombre que parecía complacido con ese comportamiento.

 

El verdadero Yamanaka abrió y cerró la boca varias veces sin saber cómo asimilar aquella escena que ocurría frente a sus ojos pero sintió que debía acercarse y asegurarse de que todo eso que acababa de ver tan solo se trataba de un mal entendido. Inoichi & Shikaku #inoichi #shikaku | Naruto, Naruto images, Naruto teams

 

― Regresemos pronto, Shikaku. ― Pidió el Yamanaka del sueño mientras acariciaba amorosamente el rostro de un Nara complacido por el mimo.

 

― El departamento no está lejos. ― Sonrió Shikaku mientras rodeaba la cintura de la ilusión para empezar a guiarlo por la multitud.

 

Inoichi tenía la boca abierta y sentía que sus ojos se saldrían fuera de sus cuencas oculares, incluso cerró sus párpados con fuerzas por la sorpresiva escena porque no podía encontrar una explicación a lo que soñaba su Shikaku.

 

Llevado por la curiosidad y en busca de alguna seña que le dijera todo se trataba de un error, el rubio shinobi de Konoha siguió al dueño del sueño que abrazaba a una copia dejando una distancia prudente.

 

― Estás algo ansioso, Inoichi. ― Comentó con todo divertido el Nara al sentir como el Yamanaka de su sueño se abrazaba a él.

 

― Claro que no… ― Comentó con una pequeña risa nerviosa y sonrojadas mejillas. ― Aunque…. Digamos que un poquito.

 

Shikaku rió mientras seguían caminando mientras el falso Inoichi se había abrazado al brazo izquierdo del Nara.

 

Yamanaka no podía creer y mucho menos deseaba querer pensar que Shikaku tenía ese tipo de sueños con una recreación suya pero necesitaba asegurarse de que todo eso trataba de un mal entendido, por ello es que no se detenía y continuaba siguiendo a los protagonistas de que la recreación onírica.

 

El rubio casi advierte de su presencia al dueño de la fantasía cuando  se percata de que había ido hasta donde se encontraba en frente de un edificio que conocía muy bien, pues no era otro edificio que uno en donde una de sus primas vivía.

 

Shikaku rebuscó en su bolsillo hasta encontrar la llave para abrir la puerta sin percatarse que había un intruso en su mente que lo seguía.

 

Inoichi se apresuró a seguirlos antes de que la puerta desapareciera y el quedase atrapado en algún lugar del subconsciente y cuando atravesó la puerta apareció en una alcoba, donde el ambiente burbujeaba perfecto para cumplir con instintos precarios del ser humano.

 

La enorme cama de sábanas grises en medio de la habitación era la que ocupaba toda la atención del lugar, como si el resto de adornos imaginados solo fueran un capricho de la mente del Nara que estuvieran allí.

 

― No hagas eso o no podré contenerme más. ― Advirtió el Nara a la ilusión creada por su mente de su amigo.

 

― Lo deseas tanto como yo. ― Respondió el falso Yamanaka mientras repartía pequeños besos por el cuello del Nara.

 

Inoichi se escondió detrás de una columna ornamentada mientras llevaba sus manos a la boca para contener la voz que deseaba salir para detener todo movimiento.

 

― Tan solo mira… Algunas caricias y ya estas así. ― Susurró la copia de Inoichi continuaba su función en el sueño de Shikaku, quien besaba el cuello del moreno mientras sus manos iban bajando hasta los pantalones.

 

― Maldita sea, Inoichi… ― Contestó con voz ronca Shikaku intentando contener el jadeo de la brusca caricia en su erección mientras se apresuraba a tomar la nuca contraria para separar al rubio junto a él de su maltratado cuello y poder robarle un beso.

 

Yamanaka no podía creerlo y la repulsión de la escena en los sueños de su amigo se estaba mezclando con el deseo, aunque era consciente de que se trataba del ambiente que el subconsciente del Nara estaba recreando para avivar el lívido.

 

― ¿Estás seguro de esto? ― Preguntó con los ojos brillantes Shikaku al amante de su sueño, logrando que el rubio volviera el rostro para mirarlo por lo inusual que parecía esa pregunta en un momento como ese.

 

― ¿Debería tener dudas? ― Respondió con una pregunta el falso Inoichi mientras acariciaba el pectoral del Nara para incitar a que continuara.

 

― Tienes razón, disculpa mi pregunta pero no seré suave. ― Aclaró para empujar al rubio que cayó sobre la cama riendo mientras él se quitaba la ropa.

 

― No espero ninguna gentileza de ti. ― Afirmó para abrir sus piernas para mostrar el bulto escondido bajo los pantalones que no dudó en acariciar sugerentemente para atraer al creador del fogoso sueño.

 

Inoichi abrió la boca tanto como pudo al ver lo provocador que era su copia onírica, no podía pensar que fuera posible verse así de sexy para alguien, incluso él mismo sintió una punzada en su ingle por la morbosidad.

 

― Esto no es necesario aquí. ― Habló divertido el Nara mientras retiraba los pantalones del Yamanaka de su imaginación. ― ¡OH! Eso no lo esperaba. ― Ronroneó al percatarse de que la ilusión no llevaba ropa interior al ser despojado de sus pantalones dejando al descubierto la erección.

 

― No quería que perdiéramos tanto tiempo cuando podríamos estarlo pasando tan bien. ― Habló con voz juguetona el espejismo mientras terminaba de quitarse el chaleco y la camisa para luego soltar su largo cabello dorado que se desplegó sobre la cama. ― No me hagas esperar, Shikaku kun…

 

― No pienso hacerlo… ― Murmuró el Nara una vez que se terminó de quitar lo que le faltaba de ropa. ― Haré de ti un completo desastre. ― Amenazó con lujuria mientras se colocaba entre las piernas  del Yamanaka que estaba bajo su merced y esa copia de su subconsciente abrió más las piernas para que el otro hombre se acomodara.

 

― Te estás tardando mucho… ― Rezongó el rubio onírico mientras rodeaba el cuello contrario con sus brazos y se acercaba para dar un apasionado beso al Nara.

 

El beso se rompió a causa de que los dos quisieron premiar al contrario con un jadeo cuando sus erecciones se acariciaron pero sin perder tiempo, Shikaku comenzó a repartir besos por todo el largo del cuello contrario mientras sus manos tomaba la cadera del Yamanaka y comenzaba a moverse en busca de liberar la presión.

 

Poco a poco, Shikaku descendió por el cuello de Inoichi en pequeños besos y succiones hasta encontrar uno de los pequeños pezones, al que torturó con sus dientes e incluso mordió para deleitarse de los gemidos y gritos de sorpresa del rubio bajo él.

 

La ilusión llevó las manos al cabello de Shikaku para liberarlo de su atadura y cayese para obtener aquella visión del Nara, quien sonrió antes de llevar una de sus manos hasta sus penes, los cuales tomó para empezar a acariciarlo en un tortuoso ritmo.

 

El rubio intruso se llevó las manos al rostro, quería gritar y detener todo aquello que no debía conocer, así que se movió en busca de otro lugar que lo escondiera en ese sueño, necesitaba salir de ahí sin ser visto.

 

― Shi… kaku, deja de jugar y hazlo ya… ― Lloriqueó el falso Inoichi mientras llegaba al orgasmo.

 

― No eres nada… divertido. ― Se burló jadeante el Nara para retirarse sin aún haber podido alcanzar su propia liberación.

 

― ¡CALLA! ― Gritó la ilusión mientras arrojaba una almohada al Nara quien rió. ― Solo… apresúrate.

 

― ¡QUÉ PROBLEMÁTICO! ― Murmuró Shikaku con una sonrisa maliciosa mientras ponía las piernas del rubio sobre sus hombros. ― Luego no llores si no puedes caminar. ― Advirtió mientras tomaba su pene y lo acercaba al apretado ano.

 

― No pas… ― La ilusión onírica no pudo terminar lo que hablaba debido a que fue penetrado rudamente de una sola vez, haciendo que su espalda se curvara mientras que su voz parecía haber desaparecido.

 

Yamanaka sintió que se iba a desmayar al ver aquella escena plenamente y como Shikaku, sin un ápice de duda, había ultrajado a esa imagen que imitaba su aspecto.

 

Las piernas de Inoichi fallaron por el shock y ahí estaba el líder del clan Yamanaka, observando como su mejor amigo estaba teniendo sexo con una recreación creada en un sueño.

 

― Eres tan… bueno… ― Gimió Shikaku como si fuese un lobo hambriento con un pedazo de carne entre sus fauces y esa voz endurecida por el sexo hizo jadear más a su imaginado amante mientras que el Inoichi real sentía como un escalofrío descendió por su espalda hasta su entrepierna que se empezaba a elevar con intensidad.

 

― No te de… tengas… Shikaku. ― Rogaba la ilusión de Inoichi.

 

― Lo siento… ― Murmuró el infiltrado en aquel privado sueño mientras adentraba una de sus manos en sus pantalones para liberar su erección, la cual comenzó a atender con premura que había ocasionado la escena pasional que ve.

 

Inoichi onírico se aferró con fuerza al cuello del Nara cuando una de sus piernas cayó y Shikaku cambió el ángulo y velocidad de sus embestidas que lo estaban enloqueciendo.

 

Sin embargo, el verdadero Inoichi tuvo que ahogar un jadeo cuando escucho a su copia gritar de aquella manera. Además, los sonidos húmedos y obscenos de los amantes frente a sus ojos estaban haciendo que su lívido aumentara a un grado que no había experimentado antes pero sin que el mismo rubio se percatase, estaba moviendo su mano al compás de las embestidas del Nara.

 

― Eres tan excitante, Inoichi… ― Susurró con lujuria Shikaku mientras apretaba las caderas del hombre a su merced y una sonrisa maliciosa se formó en los labios del moreno cuando solo hubieron gemidos como respuesta. ― ¡VAMOS, INOICHI! ― Gritó aumentando el ritmo, cuando parecía no ser posible, de las estocadas y estaba cerca de llegar al orgasmo.

 

― ¡MALDICIÓN! ― Gritó el falso líder Yamanaka. ― Tú… no dejas de hacer que me sienta… tan bien… estoy tan cerca… ― Jadeó advirtiendo de que estaba cerca del final.

 

Inoichi aceleró el ritmo, todo en ese sueño del Nara estaba recreado para afectar las emociones de quienes se encontraran en ese sueño para despertar los instintos más precarios porque actuaba como un genjutsu.

 

― Shi… Shika… ku… ― Escupió en un gorgoteo la ilusión de Yamanaka mientras eyaculaba su orgasmo.

 

Shikaku gruñó al llegar a su final, terminando al mismo tiempo que el hombre que se había adentrado en su mente mientras soñaba pero si bien el placer obtenido era agradable, también era el aviso de que Nara había llegado al final de su sueño y daba comienzo el despertar, por lo que la habitación recreada por Shikaku en su subconsciente empezaba a desmoronarse.

 

― ¡MIERDA! Se está despertando. ― Farfulló un agotado Inoichi después de haber terminado de liberar su orgasmo mientras que los amantes se acurrucaban sin importarle como todo a su alrededor desaparecía. ― Tengo que apresurarme a salir. ― Murmuró reponiéndose para buscar la forma de marcharse del sueño y mente del Nara.

 

El verdadero Yamanaka hizo los sellos que lo sacarían de la mente del Nara y lo primero que vio al despertar fue como el cuerpo de Shikaku se removía intentando despertar, luego observó sus pantalones, donde había una mancha húmeda que lo hizo sonrojarse e incitó en salir de allí precipitadamente.

 

Inoichi corría a su casa mientras esperaba no encontrarse con nadie a quien tener que dar explicaciones o viera su situación actual pero su mente era un verdadero caos después de lo ocurrido se encontraba confundido e indignado por verse afectado por un sueño o el mismo hecho de que Shikaku tuviese sueños eróticos con él, provocándole escalofríos el recordar lo vivido.

 

Shikaku sintió como si lo observaran pero no había nadie alrededor, tampoco sentía ningún chakra lo suficientemente cerca para luego mirar sus pantalones mojados, a duras penas recordaba el sueño pero lo ocurrido solo lograba que una mueca de disgusto se formara en su cara, debía regresar rápido a su casa antes de tener que mostrarse así frente a alguien.

 

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viernes, 26 de febrero de 2021

Asuma - Kurenai II

 

 

Asuma estaba nervioso, llevaba ya un tiempo así, no podía explicarse concretamente lo que era pero su propio cuerpo e instintos le indicaba que debía proteger a Kurenai desde hacía días, aunque esta se encontrara tomando una siesta. Él no podía dejar de estar alerta en todo momento y si ya había adoptado una actitud sobreprotectora con la mujer, no podía encontrar palabras para la inmensa preocupación que lo invadía cuando Yuuji debía ir a una misión fuera de Konoha, esto solo había empeorado y haber creado algunas pequeñas discusiones al hacer tiempo o intentar que no realizara su trabajo ninja. Asuma x Kurenai - Et ainsi ils ont combattu. Et ainsi ils ont ri....

 

Ahora, Asuma no podía dejar de arrepintiese de su situación porque había afectado a Kurenai y esta, se había estresado demasiado, incluso era probable que su idilio amoroso terminará ese día, tan solo podía estar nervioso mientras esperaba en esa plaza a la kunoichi de ojos escarlatas.

 

― Asuma…. ¿estás bien? ― Preguntó la kunoichi preocupaba mientras tocaba con su mano derecha la mejilla de Sarutobi que ni siquiera se había percatado de su llegada.

 

― ¿Eh? Sí, sí… ¿Por qué preguntas? ― Cuestionó aturdido Asuma que no se había percatado de la aparición de la kunoichi.

 

― Te estaba llamando y no me has respondido hasta ahora. Parecías estar concentrado profundamente en algo. ― Aclaró divertida Kurenai.

 

― Lo siento, ¿me contabas algo importante? ― Inquirió sonrojado el ninja.

 

― Te decía que debía hablar contigo de algo privado y si tenías algo de tiempo para poder hablarlo con tranquilidad y en un lugar más privado, donde no haya tantas personas. ― Reveló un poco nerviosa la mujer.

 

Asuma observó un momento a la mujer ninja para luego, asentir con un poco de inquietud.

 

― Creo sería mejor ir a uno de nuestros departamentos, ¿dónde te apetecería más que charlemos, en el tuyo o en el mío? ― Preguntó Sarutobi porque si necesitaban un lugar privado no había mejor opción que el ir hasta uno de sus hogares.

 

― Mi departamento está más cerca. ― Recordó Kurenai con una sonrisa.

 

― Entonces, vamos ahí. ― Aceptó Asuma para comenzar a caminar hacia la casa de la mujer de largo cabello negro mientras intentaba camuflar el temor que le provocaba lo que fuera que le quisiera contar y esperaba no se tratase que desease terminar su relación porque le causaría un gran dolor.

 

De alguna manera, el oscuro pensamiento de que las posibilidades de lo que Kurenai quisiera acabar con su relación amorosa se hacía más fuerte en su mente y lo iba torturando a cada paso.

 

Asuma no podía evitar creer que se merecería el que la kunoichi quisiera alejarse de él porque no había dejado de atosigarla con su sobreprotección, un mal hábito que había adquirido de la nada aunque era plenamente consciente de que Kurenai podía cuidarse sola.

 

― ¿Te vas a quedar ahí? ― Preguntó Kurenai mirando a Asuma en la puerta sin atreverse a entrar cuando llegaron a la morada de Yuuji porque el ninja volvió a estar sumergido en sus pensamientos.

 

― Lo siento, lo siento. ― Se disculpó rápidamente al percatarse de que se había vuelto a concentrar en sus temores sin estar al pendiente de su alrededor o de su pareja.

 

― ¿Estás bien? ― Volvió a cuestionar porque empezaba Kurenai a preocuparse de que su compañero se comportarse de esa forma extraña, era como si repentinamente Asuma se hubiera absorto en sus pensamientos.

 

― Sí, lo estoy. ¿Por qué preguntas? ― Aseguró intentando quitar importancia a sus preocupaciones con otra pregunta.

 

― Desde hace días que te has comportado diferente, Asuma. ¿Hay algo que te preocupe? ― Comentó ya que había notado el comportamiento protector hacia ella como si no pudiera valerse sola y había causado algunos malestares entre ellos y no podía no dejar de sospechar que ocurría algo con Asuma que no le comunicaba.

 

― Mmm… Digamos que estoy un poco nervioso. ― Murmuró el shinobi mientras frotaba su nuca de forma intranquila con su mano izquierda. ― Sé que en estos días no he actuado de forma racional contigo y eso te ha causado pequeños problemas y molestias. Tan solo… estaba pensando que ahora querías pedirme que terminemos. ― Confesó con una pequeña aura depresiva.

 

Kurenai parpadeó asombrada, no esperó que Asuma estuviera tan preocupado en ese momento y no pudo evitar soltar una carcajada para dar paso a  la risa.

 

― ¿Qué es tan divertido? ― Preguntó Sarutobi confundido por no entender cual era el chiste en lo que había dicho.

 

― No puedo creer que pensarás tan profundamente en la posibilidad de que pudiese querer hablar contigo solo para acabar con toda nuestra relación. Asuma…esperé mucho tiempo para que ambos pudiésemos estar juntos como estamos ahora, todo ese tiempo solo podía soñar contigo queriendo estar a mi lado. ― Confesó para acercarse y tomar las manos de su pareja antes de caminar hasta el kotatsu después de cerrar la puerta del departamento. ― Haré un poco de té, creo que ambos lo necesitamos y nos vendrá bien.

 

― Kurenai, si no se trata de eso… ¿De qué quieres hablar conmigo en privado? ― Cuestionó curioso y confundido al recordar el motivo del por qué se dirigieron al hogar de la kunoichi, así de por qué lo llamó con urgencia a encontrarse en aquella plaza.

 

― Bueno… ― Kurenai suspiró mientras preparaba las tazas con té y esperaba a que la tetera silbara indicado que el agua estaba lista. ― Estaba preocupada de tu extraño comportamiento, pensé que todo se debía a que estabas trabajando demasiado o ibas  a hacer alguna misión peligrosa. Incluso, que te marcharías de Konoha otra vez. ― Reveló con tristeza recordando aquellos años en que Asuma se había ido de la villa. ― También, llegue a tener un pensamiento similar y tú no te sentías bien a mi lado o en realidad ya no me amases.

 

― ¡ESO NO PASARÁ! ― Se apresuró a exclamar elevando la voz. ― Me has gustado durante mucho tiempo, creo que desde la primera vez que te vi, después de que saber que también estabas enamorada de mí y finalmente, logramos estar juntos, mis sentimientos no han menguado ni un poco. Incluso, siento que te quiero mucho más que antes. ― Aseguró sin apartar la vista de la mujer que era dueño de su corazón.

 

― Me alegra escucharte, Asuma. ― Kurenai sonrió después de que Asuma dijera aquellas palabras, sentía las mejillas calientes por la confesión. ― Considero que todo está aclarado y hemos caído en un mal entendido porque ninguno quiere romper con el otro. ― Sonrió. ― Hay algo que quiero decirte y por cómo te has comportado me hizo sospechar de que algo no estaba bien conmigo pero ya sé lo que qué me pasa. Me lo han confirmado.

 

― ¿De qué se trata? ― Preguntó preocupado después de que la sonrisa se borrase de sus labios y no podía eludir las palabras dichas por Kurenai.

 

― Al comienzo pensé que todo se debía a mi preocupación por el hecho de que cambiaras tu comportamiento conmigo e incluso, el comenzar a tener nuestras discusiones y mi cuerpo comenzó a sentirse mal como ya sabes, todo parecía ser estrés. Debido a como terminaba todo entre nosotros en estos días prefería no contarte nada e ir al médico. ― Indicó mientras servía el té para acercarse al kotatsu con las dos tazas, ofreciendo una de las tazas al hombre, quien la aceptó de buen grado. ― Pedí al médico que me hiciera un chequeo completo, después de contarle que no me he encontrado bien en estos días.

 

― Pero… todo está bien, ¿cierto? ― Cuestionó preocupado Sarutobi de que su forma de actuar con ella hubiera generado algo.

 

― Todo está bien. ― Respondió con una sonrisa la mujer antes de tomar un pequeño sorbo de té.

 

― Es un alivio escucharlo. Sé que debo de calmarme y no volverme tan paranoico como me estaba comportando tan solo porque vayas a entrenar con tu equipo ninja o tengas misiones porque es lo normal para cualquier shinobi. ― Habló Asuma con más tranquilidad para imitar y beber un poco de té de la taza que tenía entre sus manos.

 

― Eso espero porque no estaría bien que nuestro bebé sintiera que sus padres están agitados constantemente por banalidades cotidianas. ― Terminó Kurenai con una sonrisa para ver cómo su pareja escupía el té que estaba bebiendo.

 

― ¿Be-bebé? ― Preguntó dudoso de haber escuchado bien mientras que sus ojos viajaron desde el rostro de la kunoichi hasta el plano vientre de esta para regresar a la cara de Kurenai.

 

― Sí, en unos meses seremos padres. ― Afirmó Kurenai tomando una de las manos de Sarutobi mientras sonreía.

 

― Es… es tan sorprendente y… ¡OH, KURENAI! ― Intentaba hablar el hombre con los ojos llorosos por la noticia, no tenía palabras que pudieran decir todo lo que sentía y solo pudo levantarse para abrazar a su compañera mientras empezaba a derramar lágrimas de felicidad.

 

― Lo sé, es maravilloso. ― Murmuró Yuuji correspondiendo el amable abrazo mientras escuchaba como el hombre al que ama sollozaba de felicidad como un pequeño niño mientras asentía con su cabeza.

 

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martes, 2 de febrero de 2021

Neji - Tenten

 

 

Tenten deseaba ir a la nueva tienda de armas ninjas que se había abierto en Konoha y no podía contar con Lee y mucho menos, si es que Gai sensei que se alistaría sin formular la pregunta, sabía que estos harían escándalo e incluso, podría acabar pasando vergüenza o tener que pagar algún destrozo.

 

La kunoichi no deseaba gastar su sueldo en reparar un desperfecto de una tienda, por lo que solo podía contar con Neji, él no era escandaloso y tenía buen criterio en caso de que quisiera comprar un arma y no pudiera elegir cuál sería la mejor en adquirir.

 

Sabía que había acabado de recibir su sueldo y estaban saliendo de la torre Hokage todos juntos, debía ser sutil para que los otros dos que vestían de verde no se percataran de lo que le propondría al chico Hyuuga porque aún estando varios metros alejados, de alguna manera Gai tenía un oído increíble que sería capaz de escucharla.

 

Tenten apretó sus puños y se acercó a Neji sintiendo que su corazón latía más rápido y fuerte de lo necesario.

 

― ¿Ocurre algo? ― Preguntó Hyuuga percatándose de la presencia de la kunoichi muy cerca de él.

 

― No, nada en especial. ― Respondió sonrojándose por ser descubierta por el chico de cabello largo antes de intentar pronunciar alguna palabra.

 

Neji se percató del extraño comportamiento de su compañera, llevaba años juntos como equipo, por lo que sabía que algo le pasaba a Tenten.

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― Parecía… que ibas a decirme algo. ― Advirtió Neji mientras pensaba que quizás había intimidado a la chica.

 

― Mm… ¿Querías saber si te gustaría acompañarme hasta una tienda de armas que abrieron antes de ir a la misión y no he podido ir? ― Preguntó la kunoichi en voz baja para que solo el Hyuuga para que lo escuchara mientras jugueteaba con las manos.

 

― ¿Estás bien? ― Preguntó el dueño de Byakugan a la chica, no entendía su comportamiento nervioso o el por qué su rostro se había vuelto rojo brillante que parecía haber comido el curry picante que tanto gustaba comer a Lee.

 

― Sí, sí… No pasa nada si no quieres acompañarme, ya iré sola y tan solo pensé te gustaría ir. ― Se apresuró en hablar cuando escuchó la pregunta del chico de cabello largo ya que quizás lo había molestado.

 

― No he dicho que no vaya a ir contigo. ― Contestó Hyuuga para tocar uno de los hombros de la chica que había ocultado su rostro avergonzado detrás de sus manos.

 

― ¿¡DE VERÁS ME ACOMPAÑARAS!? ― Se sorprendió la kunoichi creyendo no fuera posible lo que había oído mientras retiraba sus manos de su rostro.

 

Neji se sintió un poco cohibido y agitado por el comportamiento de la chica, no se imaginó que su respuesta provocara tal emoción en Tenten.

 

― Sí, nunca me negué pero no entiendo el por qué te has alegrado tanto, solo se trata de ir a una armería. ― Habló Neji sin poder evitar decir sus dudas con respecto a la repentina explosión de alegría.

 

― Es que pensé que te ibas a negar acompañarme. ― Admitió con una sonrisa la chica de cabello castaño. ― Es que no quería ocurriera a cada que vamos todos a una tienda y por eso, si se lo pedía a Lee o Gai sensei… bueno, vendrían ambos y harían un alboroto mientras todo se convierte en un desastre con sus retos o forma de entrenar. ― Recordó dejando escapar un suspiro abatido por lo que usualmente ocurría cuando era acompañada por sus otro compañero de equipo y sensei.

 

― Entiendo. ― Comprendió Hyuuga. ― Gai sensei y Lee son muy energéticos, es difícil que se detengan cuando comienzan a buscar nuevas formas de seguir entrenando. ― Dijo para sonreír forzadamente al recordar cómo se comportaba de forma humillante todo el tiempo mientras daban gritos para alentarse.

 

― Entonces, ¿vendrás conmigo? ― Repitió la pregunta la kunoichi para asegurarse.

 

― Iré pero no creo que compre nada, ya tengo las armas suficientes que necesito, solo te acompañaré. ― Respondió el shinobi de cabello largo.

 

― ¡SÍ! ― No pudo evitar gritar Tenten con alegría mientras daba un salto.

 

Neji no pudo evitar suspirar para mirar en dirección a los dos hombres que se paseaban por Konoha en una ridícula ropa de color verde pero ni Lee ni su sensei se encontraban ahí pero al volver su vista había su compañera se encontró con el rostro, demasiado cerca, de su sensei.

 

― ¿Qué…? ― Intentó cuestionar el Hyuuga por la forma escrutadora en la que lo miraba Gai.

 

― Está mal ignorar a tu sensei cuando acabamos de terminar una misión. ― Regañó Maito.

 

― Cierto, Gai sensei. ― Secundó Lee.

 

― ¡ESO SE LO ACABA DE INVENTAR GAI SENSEI! ― Acusó Tenten molesta mirando al jounnin.

 

― Claro que no, Tenten. ― Dijo Maito. ― Bueno… chicos, como ya terminamos la misión, ¿qué les parece ir a comer? ― Propuso Gai a sus subordinados.

 

― ¡SÍ! ¡YO ME VOY, GAI SENSEI! ― Aulló Lee con una sonrisa emocionada por la invitación.

 

― Yo por esta vez no voy. ― Informó Neji declinando la invitación, ya que Tenten lo había invitado y si no quería que los dos vestidos de verde lo siguieran era mejor apresurarse en alejarse de ellos.

 

― Yo tampoco puedo en esta ocasión, Gai sensei, pero gracias por la invitación. ― Rechazó la invitación la kunoichi sonriendo de manera interna al haber escuchado al castaño. ― Estoy un poco agotada y quisiera descansar el día de hoy. ― Explicó interrumpiendo a Lee que estaba por protestar. ― Será la próxima vez.

 

― Lee, vamos a explotar nuestra flor de la juventud hasta el restaurante dando saltos. ― Indicó alegremente Gai para animar a su alumno favorito.

 

― Sí, Gai sensei. ― Aceptó animado Rock Lee.

 

― Será mejor apresurarnos antes de que se olviden y regresen para que vayamos con ellos. ― Susurró Neji a Tenten mientras una gota caía por su cabeza al ver a su compañero y sensei alejarse dando saltos.

 

― Sí, sí… ― Asintió Tenten. ― Es por… aquí. ― Señaló el camino contrario y por donde se encontraba la tienda a la cual quería ir.

 

Neji asintió en silencio para marcharse del lugar junto a Tenten para llegar a la tienda que tanto quería ir la kunoichi.



 

Fin.


 

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Naruto - Sasuke

    Había necesitado de este enfrentamiento para poder sentirse satisfecho, al igual que mostrar sus emociones y sentimientos en cada golp...