lunes, 30 de septiembre de 2019

Hiruzen - Danzou



Los nuevos genins que ese día se graduaron de la academia shinobi de Konoha no podían evitar sonreír tontamente debido a que lograron el pequeño paso para empezar a forjar su camino ninja.

Danzou Shimura estaba alegre al ver su bandana con el símbolo de la villa en sus manos mientras caminaba detrás de uno de sus compañeros, Hiruzen, quien también se graduó de la academia como genin junto a él y no dejaba de hablar pero Danzou aunque escuchaba a su amigo hablar y hablar, no lo estaba prestando atención a lo que su amigo decía.

― ¿Quieres venir a entrenar? ― Preguntó Hiruzen, despertando a su ausente compañero que lo miró confundido haciéndolo reír. ― Estoy tan contento por ser ya un genin que necesito gastar toda esta energía extra que poseo y te preguntaba si quieres ir a entrenar conmigo. ― Danzou asintió un poco avergonzado por ser sorprendido ensimismado en sus pensamientos ya que no estaba prestando atención a lo que hacía o decía su amigo. ― Sígueme y prepárate para perder. ― Habló divertido antes de comenzar a correr por las calles de Konoha.

― En tus sueños, Sarutobi. ― Contestó Danzou tan alegre como su amigo para seguirlo hasta uno de los tantos campos de entrenamientos de Konoha.

Llegaron al campo de entrenamiento donde comenzarían a entrenar aunque Hiruzen ya estaba haciendo estiramientos con impaciencia para luego, girarse hacia donde estaba su compañero con una sonrisa radiante.

― ¿Qué quieres entrenar primero, Danzou? ― Preguntó sin poder esperar a moverse.

― Podemos hacer un poco de taijutsu, eso estaría bien para alguien como tú, Sarutobi. ― Respondió con desdén mientras tomaba posición de ataque en espera de recibir el primer movimiento del otro chico.

Cuando Hiruzen escuchó a su compañero, también se puso en posición de combate de taijutsu para dirigirse hasta el otro chico y comenzar el combate de práctica.

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Los jóvenes comenzaron a gastar su energía mientras atacaban, detenían o esquivaban los golpes contrarios hasta que ambos chicos quedaron exhaustos.

― Ha sido un gran entrenamiento. ― Dijo Hiruzen divertido mientras se dejaba caer al suelo para descansar su cuerpo.

― No eres tan fuerte, si ya te has agotado será una pésimo ninja. ― Se burló Danzou mientras se tumbaba sobre la hierba a un lado de su amigo.

― ¿¡QUÉ HAS DICHO!? Aún tengo fuerza para patearte el trasero. ― Amenazó con molestia. ― Un día yo me convertiré en Hokage y entonces, tendrás que rectificar tus palabras y mostrarme respeto, Danzou. ― Aseguró elevando su puño.

― No voy a dejar que un debilucho se convierta en Hokage. ― Advirtió con una sonrisa por lo fácil que es molestar a su amigo.

― ¡DEBILUCHO! ¡Este debilucho te ha derrotado más de diez veces! ― Exclamó Sarutobi mirando de manera fulminante a su amigo.

― ¡Eso no es verdad, Sarutobi! ― Contradijo mientras Shimura se cruzaba de brazos en su posición recostada al mismo tiempo que su ceño se fruncía. ― Solo cinco veces me has logrado derrotar mientras que yo te he vencido ocho veces. ― Recordó cerrando sus ojos.

Danzou abrió los ojos lentamente para mirar a su compañero que estaba con la boca abierta y señalándolo como si quisiera acusarlo por algo, logrando que se riera por la discusión que estaban manteniendo.

― Aunque ya verás, ¡yo seré el tercer Hokage! ― Aseguró Hiruzen llevando sus brazos hacia el cielo con emoción después de retomar la compostura y su personalidad alegre.

― ¿El tercero? ― Preguntó curioso Danzou mirando al otro chico con curiosidad.

― Es obvio que Tobirama-sama será el segundo Hokage cuando el primero decida dejar el puesto. Por eso, seré el tercer Hokage. ― Explicó consciente de la realidad y los rumores que indicaban al hermano del actual Hokage como la mejor opción para ocupar el puesto como sucesor de líder de la aldea ninja.

― Si… si, Sarutobi. Tendrás que esforzarte mucho para llegar a ser Hokage. ― Comentó mientras ponía sus manos sobre su panza en espera de la reacción de su amigo.

― ¡DEJA DE REIR A MI COSTA! ― Gritó Hiruzen mientras fruncía el ceño porque aun cuando Danzou era su amigo, este no dejaba de molestarlo a cada que podía con sus comentarios. ― Me voy, no quiero seguir escuchando tus burlas hacia mí. ― Indicó haciendo un mohín.

― ¡Espera! ― Ordenó Shimura tomando del brazo a su compañero. ― No lo hago a propósito pero es divertido ver tu cara molesta. ― Dijo para soltar al otro chico y caer riéndose sobre la hierba por el rostro extraño que había vuelto a poner su amigo a causa de sus palabras. ― Es tan inevitable, te ves muy chistoso pero no era lo que quería decirte. ― Aclaró mientras calmaba su risa.

― ¿Y qué es? ― Preguntó con recelo a que se tratase de otra broma de Danzou.

― Yo seré tu rival, no puedo dejar que alguien como tú tenga el camino libre para llegar a ser Hokage. ― Afirmó sin la sonrisa en sus labios para mostrar que hablaba seriamente. ― No importa si somos amigos, yo también quiero ser Hokage y eso nos convierte en rivales desde hoy. ― Concluyó mientras escuchaba suspirar a Sarutobi quien sonrió.

― No tendrás posibilidad alguna frente a mí. ― Aclaró Hiruzen recostándose sobre la hierba cerca de su amigo para elevar su brazo con su dedo índice estirado como si señalara algo en el cielo. ― Yo voy a llegar a ser  el Hokage y cuidaré de toda Konoha. No importa si te vuelves mi rival, sé que lo lograré y podrás verlo con tus propios ojos. ― Sonrió con convicción.

― Es una promesa. ― Murmuró Danzou para levantarse de donde estaba recostado. ― Ya debo irme, se ha hecho muy tarde y mañana conoceremos quien será nuestro sensei. ― Recordó mientras extendía su mano para ayudar a Hiruzen a levantarse.

Hiruzen asintió mientras sonreía, levantándose quedando de pie con ayuda de su amigo y declarado rival.

― No puedo esperar hasta mañana. ― Reveló Sarutobi para sentir como recibía un golpecito en la frente por su compañero quien lo miró con una sonrisa tierna que jamás había visto en Shimura y haciendo que Hiruzen se sonrojase al mismo tiempo que su estómago se sentía extraño.

― Idiota. ― Susurró Danzou antes de marcharse dejando a un sonrojado Hiruzen que se tocaba la frente sin entender que había sucedido o que había sido aquello que sintió en su barriga.



-Fin-





lunes, 23 de septiembre de 2019

Hashirama - Tobirama



Tobirama estaba feliz, finalmente su hermano se había deshecho de Madara Uchiha, el hombre que representaba un problema para el bienestar y crecimiento de Konohagakure, especialmente ahora que la aparición de otras villas similares y que fueron creadas tomando a Konoha de ejemplo, estaban en una situación inestable que solo anunciaba una guerra muy diferente a las realizadas en el pasado, cuando eran clanes independientes.

Sin embargo, Tobirama sabía que algo había pasado con su hermano y no se trataba de que su cuñada se hubiese convertido en un jinchuriki o que debido al apresurado sellado utilizado en la pelirroja, el jutsu tuviera consecuencias en Mito como el que su vientre fuera dañado y ya no pudiese concebir. Tobirama era consciente que para su hermano mayor era una nimiedad que no resultaba un verdadero problema. Además, la pareja ya contaba con hijos propios y no tenían que preocuparse por la concepción de un bebé.

El hombre albino no dejaba de preguntarse qué había ocurrido en esa batalla de hace unos días atrás para que hubiera logrado cambiar tanto la personalidad de Hashirama pero hasta que lo descubriera, él seguía observando agudamente a su hermano. Tobirama estaba preocupado por su familiar y no estaba seguro de si ese nuevo estado en Hashirama era un problema para enfrentarse a lo que estaba por venir.

― Se hará una reunión con los Kages de cada aldea y quiero que me acompañes, Tobirama. ― Habló Hashirama mirando a su hermano después de leer uno de las tantas hojas que había sobre el escritorio que ocupaba.

― Alguien debe quedarse como dirigente en tu ausencia, aniya. ― La respuesta parca de Tobirama hizo que Hashirama negara con la cabeza.

―Ya he pensado en ello, dejaré a Mito y Touka en nuestra ausencia. Necesito que vengas conmigo como un shinobi de confianza, es la primera vez que se realiza una junta de líderes de aldeas ninjas. Es un evento importante, espero sea una oportunidad para acordar la paz y no vuelva a comenzar una guerra que solo puede traer sufrimiento. ― Habló el Hokage con esperanza de que la reunión de Kages ayudara a solucionar la tensión que parecía haber entre las recién creadas villas shinobis.

― Iré contigo, aniya, pero tengo dudas de que sea tan fácil llegar a un acuerdo de paz. ― Respondió Tobirama sin dejar de escrutar a su hermano.

Hashirama asintió para regresar su atención a los documentos sobre su mesa sin dejar de sentir la mira penetrante de Tobirama, era consciente de que su hermano deseaba preguntarle sobre su encuentro con Madara desde la noche que llegó anunciando la muerte del Uchiha aunque no llevaba el cadáver de su ex amante porque él mismo se ocupó de encontrar un lugar oculto para que descansara pero aún Tobirama no abordaba el tema e hizo que escapara un pequeño suspiro de sus labios.

― Di lo que quieras preguntarme, Tobirama. ― Animó al otro hombre mientras inspiraba derrotado con sus ojos atento en su hermano.

Resultado de imagen de Hashirama and Tobirama― ¿Qué sucedió? ― Preguntó sin rodeos el hombre albino. ― Después de tu enfrentamiento con el Uchiha regresaste diferente, Hashirama… ― Comentó mirando a su hermano directamente a los ojos. ― ¿Qué tanto te dijo o hizo el Uchiha para estar en ese estado miserable? ― Agregó esperando una respuesta concreta del mayor porque Madara tenía ese poder sobre su hermano, dejarlo en aquel estado tan lamentable. Luego de tantos años, su hermano nunca pudo dejar de amar al Uchiha y no era un secreto para nadie.

Hashirama suspiró, no creyó que se apreciara tanto el vacío que sentía de haber perdido a Madara como para entender que nada de lo que tenía iba a curar esa herida que el ex líder Uchiha dejó en él.

― Ya sabes cuán importante es Madara para mí, lo que él significaba. ― Comenzó a explicar Hashirama intentando encontrar las palabras para expresarse.

― No me des un rodeo, aniya. He soportado todo este tiempo tu encaprichamiento por ese Uchiha como para que ahora no seas concreto. ― Cortó Tobirama molesto. ― Ve directo al punto. ― Exigió cruzando sus brazos sobre su torso.

― El perdió un hijo. ― Musitó bajando la mirada con tristeza mientras parecía que su enorme cuerpo se encogía en su asiento detrás del escritorio.

― ¿Y…? Muchos padres, especialmente los shinobis, pierden a sus hijos. Pudo intentar volver a embarazar a la mujer o buscar otra para que tuviera a sus hijos. ― Indicó con frialdad sin entender por qué ese hecho afectaba tanto a Hashirama.

―No lo entiendes… fue mi causa que su hijo no esté vivo, así como es mi culpa que Mito no pudiese tener a su bebé. ― Habló el Hokage comenzando a derramar lágrimas.

― ¿Por qué sería tu culpa que perdiera a su hijo? No entiendo porque te afecta tanto. ― Indicó comenzando a procesar lo que hasta ahora le había dicho su hermano, quedando callado por un momento, pues cuando Mito había estado embarazada y perdió al bebé de manera natural, Hashirama no se vio tan mal. ― No me digas que él… ¿él te dijo que estaba esperando? ― Pregunta con escepticismo mirando a su hermano.

Hashirama asintió con la cabeza mientras comenzaba a llorar con fuerza, le dolía conocer lo ocurrido porque Madara había perdido a su hijo por su causa ya que no insistió ni detuvo su marcha de Konoha.

Tobirama soltó un gruñido de sorpresa por la afirmación de su hermano mientras su cabeza comenzaba a doler.

― ¿Y cómo sabes que no mentía, Hashirama? ― Pregunta sin creerse del todo que el Uchiha estuviese esperando un hijo de su hermano, sabía que Madara era un hombre extraño pero la posibilidad lo aturdía y sin hacer mención a la naturaleza que limitaba a las personas para poder procrear.

― Él no mentía, Tobirama. No me hubiera dicho si no fuera que ese infante llevara mi sangre también. Madara me lo contó con tanto dolor en su voz que no tuve dudas sobre lo real que eran sus palabras. ­― Habló de manera entrecortada recordando la voz de Madara cuando dijo aquello y como había llevado una de las manos al vientre como si allí albergara un ser que crecía aunque ya no había nada ahí. ― Se oía tan roto, igual a cuando me confesó que Izuna había muerto… ― Comentó mirando a su hermano. ― ¡Si no fuera un cobarde! ¡NUESTRO HIJO ESTARÍA VIVO!¡MADARA ESTARÍA VIVO! ― Exclamó lleno de dolor mientras golpeaba las manos sobre su escritorio.

Tobirama deshizo sus brazos para llevar una de sus manos a la cabeza para masajearla intentando hacer desaparecer el creciente dolor que sentía mientras su otra mano se dirigió a la cadera. Tobirama no entendía nada en absoluto, mucho menos sabía dar ánimos o dar apoyo pero en toda esa historia había algo que no se ajustaba a la realidad y es ¿por qué Hashirama creía algo así cuando no era probable? Madara era hombre y por tanto, no podía embarazarse como una mujer.

― Estamos hablando de Madara, él era hombre y no una mujer. Por un momento, estamos hablando de él como si fuera una mujer y por tanto, no pudo estar gestando un hijo a no ser que el fuera el padre del niño que debió estar gestando alguna mujer que tuviese la estúpida idea de tener sexo con un hombre como ese Uchiha. ― Recordó Tobirama, aún se preguntaba cómo era que su hermano lo había hecho olvidar lo obvio y lograr que pensara algo tan bizarro hacia un hombre que lo único femenino que podía tener era usar un henge. ― ¿O es qué era una mujer e incluso, tú ocultaste su género? ― Ironizó mientras rodaba los ojos. ­― Aniya, Madara solo inventó eso para que reaccionaras como lo haces. Probablemente, utilizó algún genjutsu para que sintieras como reales sus palabras pero todo fue una mentira con el objetivo de que sufrieras porque no pudo obtener su objetivo. Un hombre no puede quedar en cinta por mucho que lo intente. ― Frunció el ceño mientras su hermano mayor seguía sin dirigirle la mirada y derramando lágrimas desconsoladas.

― No, Tobirama. Si Madara hubiera usado algún jutsu rápidamente me habría percatado y neutralizado el ataque pero él era un hombre con esa maravillosa cualidad que pocas veces ocurren en el mundo porque no solo las mujeres pueden gestar, algunos hombres también tienen la posibilidad y Madara podía lograrlo debido a que nació con ese extraordinario don. ― Afirmó apretando sus puños sin poder detener sus lágrimas. ― Él me lo contó hace mucho tiempo, antes de que nosotros… ― Se mordió el labio con fuerza por los sentimientos que lo abordaban aunque Tobirama a duras penas logró escuchar las palabras de su hermano por lo bajo que habló.

― Pero eso… no puede ser real. ― Insistió Tobirama sin saber cómo reaccionar a la confesión.

― Lo es, es la verdad. Cuando Madara me lo dijo pensé que bromeaba y se enfadó mucho conmigo porque se sintió ofendido por mi incredulidad pero me incomodaba que él estuviera molesto conmigo, así que comencé a investigar. Podría decir que fue por él que me interesé en el ninjutsu médico porque era la única manera en la que comprobé cuan cierta eran las palabras de Madara. No es un suceso común en las personas y ha ocurrido en más ocasiones pero son pocos los hombres y mujeres que nacen con ambos géneros. ― Hashirama se levantó de la silla para girarse y ver las calles de Konoha desde la ventana más cercana. ― Sé que no mentía esa vez, que habló con sinceridad y si me reveló algo tan importante mientras moría en mis brazos, solo era para decirme que su hijo también era mi hijo. ― Se llevó las manos al rostro sintiéndose quebrado por no haber estado con Madara para que nada de eso pasara.

Tobirama no entendía nada, estaba sorprendido por lo que su hermano le reveló y él ni era consciente de que existieran personas así, mucho menos de que Madara pudiera engendrar, logrando que se sintiera como un completo ignorante pero ver tan destrozado a su hermano lo entristecía.

El hombre albino chasqueó la lengua y se acercó a su hermano, apoyó la mano en el hombro del mayor, no sabía que debía decir, siempre había sido malo para dar apoyo o ánimos, solo podía quedarse ahí, junto a su hermano mayor para tratar de consolarlo de alguna manera con su presencia.

Hashirama sintió otra vez las lágrimas deslizándose por sus mejillas cuando el contacto de Tobirama en su hombro lo hizo girarse para verlo, sabía que estaba tratando de brindar apoyo pero él perdió todo ese día; a la persona que ama y saber que pudo haber tenido un hijo, una familia junto a Madara, lo hacía sentir devastado.

― Sigo sin creerme del todo el que él haya tenido un hijo pero si tú lo dices… yo creo en ti, aniya. ― Susurró Tobirama.

― No te preocupes, sé que es difícil de creer. Ya te dije que yo mismo no pude creerlo en un principio pero pude comprobar ese don que poseía en nuestra corta convivencia. Ojala nada hubiera ocurrido como pasó, yo debí cuidarlo y no dejar que abandonara mi compañía. ― Se lamentó, limpiando su rostro.

― Nada ha sido tu culpa, aniya. Él decidió marcharse y nadie sabía que podía suceder, ahora debes recordar que sigues teniendo hijos, esposa y esta villa que te necesita. No puedes dejar todo lo que has conseguido y anhelaste desde que eras un niño. ―  Dijo el hombre albino.

― Tienes razón, Tobirama. ― Contestó mirando nuevamente Konoha pero sabía que todo eso no haría desaparecer su dolor y tampoco borraría el recuerdo de Madara de su corazón.



-Fin-




lunes, 16 de septiembre de 2019

Hashirama - Madara V




Después de años sin saber de Madara Uchiha, este regresó, gritando el nombre del Hokage, exigiendo un combate sin sentido por todo lo que le había hecho y amenazando con destruir Konoha si no aceptaba su demanda.

Hashirama no había podido olvidar en todo ese tiempo a Madara y había sentido alegría cuando lo vio dando voces a la entrada de Konoha, sabiendo que no había dejado de amarlo en todo esos años que transcurrieron desde que se marchó pero no podía permitir que Madara cumpliese sus amenazas. El líder Senju tenía dos hijos con Mito y no quería que desaparecieran por lo que había ocurrido en el pasado, sin importar que las amenazas de destruir todo lo que con duro esfuerzo logró construir, Hashirama corrió hasta donde se encontraba el Uchiha para enfrentarlo.

La batalla empezó cuando Hashirama logró alejarse, seguido de Madara, unos kilómetros de Konoha. Madara agotado de seguir al otro ninja, fue el primero en atacar sin dejar hablar al Hokage, antes de que sus emociones tomaran el control sobre él, donde había sido perseguido por el recuerdo apasionado de Hashirama e influyeran en su decisión de combatir.

Hashirama observó asombrado como Madara invocaba al nueve colas antes de abalanzarse hacia él, podía asegurar de que Tobirama y Mito lo vieron salir a toda prisa de Konoha para enfrentarse a Madara y que correrían hacia él para ayudarlo pero tardarían en llegar a donde se encontraban. Por ello, debía contener al monstruoso zorro en lo que llegaba a su encuentro su hermano y esposa.

Madara apretó las empuñaduras de sus armas con enfado, Hashirama aún era demasiado bueno en el combate, parecía que no se había arruinado después de tantos años inactivos y el deseo de derrotarlo empezaba a mezclarse con su anhelo de tener al líder Senju enredado en él, en medio del desastre que sería su lecho.

La llegada de Mito junto a Tobirama, ayudó a Hashirama para detener al Kyubi y poder seguir la batalla contra Madara.

Mito se ofreció como jinchuriki del binju de nueve colas ya que no contaban con tiempo de encontrar a otra persona que pudiese ser el contenedor de la bestia de chakra. La pelirroja era consciente de cuál sería su condición al guardar al Kyubi en su cuerpo tan precipitadamente pero era más importante que el binju fuese retenido para evitar que el monstruoso zorro destruyera Konoha por orden de Madara y ella, no estaba dispuesta a perder a sus hijos.

Tobirama tomó en sus brazos a Mito después de que su hermano terminó el sellado del binju, cuando la mujer se desmayó y por orden del Hokage. Se alejó del campo de batalla con la pelirroja inconsciente en sus brazos, deseándole fortuna a Hashirama para que de una vez, hiciera desaparecer a Madara Uchiha y dejase de ser una amenaza para el mundo ninja pero especialmente para Hashirama.

En un extraño movimiento que su oponente hizo, Hashirama vio como Madara se abrazó a su cuerpo mientras cargaba su guadaña hacia él. Empujó con fuerza al Uchiha sin percatarse de que su adversario lo había mordido e incluso, desgarrado un pedazo de carne del que no se percató, debido a que su cuerpo se regeneraba rápido y la adrenalina que fluía por sus venas.

― ¡Madara, detente! Olvidaré todo si no continúas con esta pelea. ― Pidió Hashirama agotado por la batalla y el gran uso de chakra.

― No me detendré hasta que tú y toda esa aldea hecha con mentiras, desaparezca. ― Respondió.

― Si ese es el caso... ― Murmuró el Hokage con dolor pero no podía permitir que Madara destruyera todo lo que en un comienzo crearon, no podía dejar que sus hijos perecieran ya que fue lo único que lo ayudaba a seguir adelante mientras extrañaba a su ex-amante. ―No importa si eres mi hermano, hijo o amigo. Si atacas Konoha, yo seré quien acabe contigo porque es mi responsabilidad como Hokage el cuidar de Konoha. ― Afirmó confiado mientras su corazón se destruía en su pecho para enfrentarse a Madara con todo su poder como no lo había hecho antes.

El combate ocasionó cambios a la geografía de la zona debido a lo arduo y violento que se desarrolló la pelea pero finalmente, Hashirama logró vencer a Madara.

Madara miró la hoja de la espada que atravesaba su pecho, la cual daba fin a su pelea personal y podía sentir el cálido aliento de Hashirama golpear en su nuca, arrastrando viejos y anhelantes recuerdos de un tiempo que ambos se compenetraban.

― Esto no debió terminar así. ― Dijo Hashirama con tristeza y agotamiento, sabiendo que poco tiempo de vida le quedaba a la persona que había compartido gran parte de su vida.

― No hay otro destino para nosotros. ― Contestó Madara con una sonrisa extraña, por fin había llegado el fin y se sentía agradecido de que fuese así porque finalmente, podría llevar su plan a cabo. ― Yo… no he podido dejar de pensar en ti, durante… todo este tiempo. ― Confesó en un acto impulsivo.


Un pequeño nudo se formó en la garganta de Hashirama al escuchar aquellas palabras del moreno aunque habían pasado los años, él tampoco había dejado de pensar en el Uchiha.

― No eres el único, Madara. ― Reveló en voz baja.

― Eso dices pero hiciste tu vida, Hashirama. Te olvidaste de mí… ― Susurró con dolor Madara. ― Te odio y detesto a esa mujer. ― Afirmó lleno de furia y dolor, sentía como poco a poco su vida se iba apagando.

― Tú fuiste el que me dejó y no quiso darme más tiempo, Madara. ― Sabía que era bajo decir aquello pero por no querer lastimar a Mito, no pudo terminar su matrimonio y rompió la promesa que le hizo al poseedor del Sharingan.

Una risa desdeñosa escapó de la boca de Madara al oír las palabras de quien fue la persona más importante en su vida y a pesar de que solo moriría por unas horas, deseaba que Hashirama se fuese de ese mundo, persiguiéndolo para mostrarle su amor aunque su deseo fuera egoísta, no le importaba pero no había logrado ocasionar ni una sola herida grave al Senju y lo lamentaba porque Hashirama no tendría una cicatriz física que le recordará su existencia después de unas horas.

― Sabes que no estás siendo honesto, tú… no cumpliste la promesa. ― Murmuró Madara sintiendo sus parpados más pesados. ― Y ahora, me dejarás ir solo… ― Afirmó con furia y tristeza.

― En todo este tiempo, no te he dejado de amar pero no puedo permitir que destruyas todo lo que una vez construimos y mueran personas inocentes por mis culpas. ― Hashirama acercó su rostro a la cabeza contraria para dejar un beso sobre el cabello empapado de Madara. ― No dejas este mundo solo, te llevas mi corazón contigo como hiciste años atrás, cuando decidiste marcharte. ― El sentimiento miserable solo ocasionó que brotaran lágrimas de sus ojos del Hokage porque entre sus manos estaba desapareciendo la persona que ama.

― ¿Cómo siempre tiene que salir ese lado compasivo tuyo…? Odié esa parte de ti. ― Arrastró cada palabra Madara sintiendo como perdía fuerza en sus piernas, hubiese caído si el líder del clan Senju no hubiera actuado de manera rápida. ― No mientas Hashirama, tú corazón dejó de pertenecerme cuando la preferiste a ella y a tu tonta aldea… ― Suspiró lleno de dolor mientras una pequeña lágrima se deslizaba por uno de sus ojos.

― Sabes que no es verdad lo que dices, siempre te amé, te amo y he estado dispuesto a todo, Madara. ― Apretó el agarre que tenía sobre la cintura del Uchiha.

― Si hubieses estado dispuesto a todo, nunca habrías olvidado la promesa que me hiciste de dejarla, nunca tomaste con seriedad nuestra relación, por tu culpa lo perdí, perdí a mi hijo… ― Ahogó un quejido de dolor llevando una mano a su vientre, relevando aquella verdad que llevaba ocultando desde hace muchos años. ― Lo bueno que todo acabó y podré reunirme con él y mi hermano… ― Susurró comenzando a cerrar los ojos. ― ¡Adiós, Hashirama…! ― Fue lo último que logró decir antes de cerrar sus ojos para dejar aquel mundo al que volvería horas más tarde sin que nadie pueda saberlo.

Hashirama no pudo contener más los sentimientos que retuvo mientras escuchaba con atención, lloró con más fuerza al sentir como el Uchiha murió. Además, Hashirama se sentía aún más devastado por la revelación que le dio Madara.




-Fin-



lunes, 9 de septiembre de 2019

Hashirama - Mito II



Mito se sentía devastada, había perdido al bebé en su cuarto mes de embarazo y aunque muchas personas dijeron que era algo habitual en las mujeres primerizas, no había sanado aún el vacío que dejó la perdida de la vida que portó en su vientre.

La mujer caminó por la torre Hokage buscando a su esposo, aunque ahora su vida conyugal hubiera empezado a forjarse en pequeñas citas, las cuales eran más comunes en una pareja de novios que de casados pero había logrado que Mito tuviese un aliciente para seguir adelante. No obstante, la pelirroja era consciente que todo el avance se debía a la desaparición de Madara Uchiha y esperaba no volver a ver al shinobi que interfería en su relación amorosa con Hashirama porque temía de volver a sentir que su esposo se alejara de ella para estar a su lado.

― ¡Hashirama! ― Llamó Mito al Hokage cuando llegó justo a tiempo para percatarse de que Hashirama salía del despacho.

― ¡Oh! Pensé que debía ser yo quien fuera a buscarte. ― Dijo con una sonrisa el hombre mientras la pelirroja se acercaba a él para emprender camino fuera de la torre caminando uno junto al otro.

― Creí que sería una buena sorpresa venir hasta aquí e ir a comer a alguno de los puestos. ¿Qué te parece si comemos inarizushi? ― Preguntó aleatoriamente Mito mientras llevaba su dedo índice a la barbilla, pensando en los establecimientos que hacían delicioso el platillo.

Hashirama gruñó levemente en aceptación aunque, realmente, el Hokage no pudo evitar deprimirse por el nombre de la comida que Mito pensó almorzar ese día junto a él, ya que se trata de la comida favorita de Madara y el recuerdo del ex líder Uchiha, aún el provocaba que los recuerdos junto a él le picara en los ojos y corazón. Hashirama aún no olvidaba al que fue su amante y sabiendo que estaba haciendo mal al tomar a Mito como un reemplazo, alimentando el amor que la pelirroja sentía hacia él pero la lastima se mezclaba con la culpa siendo que sintiera con mayor fuerza las obligaciones hacia su esposa, lo que lograba que Hashirama esté unido a Mito.

― Pensé en que Tobirama - kun se ve muy solo y le dije que podría presentarle algunas de mis amigas pero se negó rotundamente, ¿sabes si tu hermano está saliendo con alguien? ― Interrumpió Mito los pensamientos de Hashirama, logrando captar lo último dicho por su esposa.

― ¿Tobirama? Realmente… no lo sé, Mito - chan. Él siempre está haciendo algo o regañándome por algo que desconozco en mi oficina aunque… quizás debería de tener un poco más de tiempo libre. ― Musitó Hashirama sin ánimos, lo cierto es que Tobirama era el único que sabía de su situación sentimental y quien lo consolaba cada que los recuerdos de Madara asaltaban su mente, de lo feliz que fue junto al Uchiha porque le había contado a Tobirama hasta el motivo de la marcha de Madara y su sentimiento de desdicha por no ser capaz de retener a su amante junto a él.

― Umm… ― Mito se llevó un dedo a la barbilla para pensar. ― Tal vez si lo esté y no quiere decir. ― Comentó con un tono divertido. ― Podríamos seguirlo y averiguar si sale con alguien. ― Sugirió para sonreírle a su marido.

― Mito - chan, Seriamos descubierto rápidamente. ― Comentó después de soltar una pequeña risa al escuchar a la pelirroja intentando hacer de casamentera. ― Además, no quiero hostigar a Tobirama, él tiene un carácter fuerte y lo que menos quiero es que me esté regañando por intentar buscarle pareja.

― Aburrido… ― Respondió Mito con una sonrisa divertida para abrazarse al brazo de su esposo cuando salían por la puerta principal de la torre Hokage.

Hashirama le sonrió a la pelirroja dejando que esta se abrazara a su brazo, todo el trayecto hacia el restaurante lo hicieron en silencio, mirando los diferentes puestos por los que pasaban, percatándose de que había cada vez más tiendas en Konoha.

La honorable pareja llegaron a un pequeño restaurante y no tuvieron problemas para ocupar una mesa distinguida. Incluso, la comida les fue servida rápidamente.

― ¿Qué es lo que ocurre? ― Preguntó Hashirama viendo como la pelirroja no dejaba de suspirar y removerse en su asiento después de dar un pequeño mordisco a su comida, la cual tardaba demasiado en comer. ― Espero no sigas pensando en molestar a Tobirama porque te aseguro que es mejor olvidar esa idea ya que no querrás conocerlo enfadado. ― Aconsejó.

― No… no es eso. Estaba pensando en nosotros. ― Contestó Mito bajando la voz hasta convertirlo en un susurro.

― ¿Nosotros? ― Repitió Hashirama con duda mientras elevaba una ceja.

Mito asintió con la cabeza mientras observaba lo que quedaba de su comida.

― No entiendo, ¿te estoy incomodando? Sé que mi personalidad es un poco molesta pero te aseguro que no puedo evitar mis cambios de humor. ― Hashirama comenzó a disculparse intentando no deprimirse más de lo necesario para no estresar a su acompañante.

― ¡NO! No, no tiene nada que ver eso, de hecho… me parece muy lindo que puedas mostrar tus emociones con facilidad y no las ocultes. ― Se apresuró a interrumpir para que el Hokage no siguiera malinterpretando la situación.

― No entiendo, ¿qué te inquieta tanto de nosotros? ― Inquirió preocupándose por Mito.

― Yo… me preguntaba cuánto tiempo más va a tener que pasar antes de por fin ser un matrimonio real. ― Aclaró con un poco de inseguridad a su marido. ― Sé que prácticamente estamos empezando nuestro matrimonio y he cometido errores que lamento pero también me pregunto, si se debe a lo sucedido con mi bebé… Yo solo… ― Mito no pudo continuar porque rompió en llanto.

― ¡No! Deja de pensar esas cosas. ― Se apresuró a intervenir Hashirama mientras se levantaba de su lugar frente a la pelirroja para sentarse al lado de ella y abrazarla. ― Has demostrado ser una gran mujer. Alguien digna de admiración y seguramente, si no hubieras pasado por eso, jamás podrías saber cuan fuerte eres. Yo te admiro, Mito - chan. ― Aseguró sintiendo lástima de sí mismo ya que todo lo que le había ocurrido, era en parte su causa. ― Solo quería esperar a que te sintieras mejor, no es bueno apresurar las cosas u obligarte a ti misma porque como has dicho, aún estamos comenzando. ― Memorizó, sabiendo que las palabras que le decía a su esposa son escusas que se ponía a sí mismo para no haber avanzado en la relación con la pelirroja porque continuaba atrapado en el recuerdo de Madara.

― Lo siento, tienes… razón. ¡Esto es tan… vergonzoso! ― Se disculpó Mito ocultando su rostro en el amplio torso de Hashirama.

― No tienes por qué avergonzarte, Mito - chan. ― Dijo el Senju con una pequeña sonrisa, repartiendo pequeñas caricias en la cabeza de su esposa buscando reconfortarla.

La pelirroja solo hundió más su rostro en el torso de su esposo disfrutando de las pequeñas caricias que le daba, cuando se sintió mejor se separó de manera lenta de él y alzó su rostro para observar a su marido con las mejillas sonrojadas y le regaló una pequeña sonrisa.

― Gracias, Hashirama. ― Agradeció a su esposo por la forma tan dulce en que la consolaba.

Resultado de imagen de Hashirama x MitoHashirama observó a su esposa, tenía que admitir que la mujer es bella y no sabía por qué pero tenía ganas de besarla en ese momento y no se contuvo a sus deseos. Hashirama se inclinó mientras tomaba delicadamente el mentón de la pelirroja y tocó los labios contrarios de manera suave y lenta sin llegar a profundizarlo para separarse de la misma manera que se acercó mientras le sonreía a la pelirroja.

Mito no podía evitar sentirse en las nubes, sus besos siempre habían sido castos y sin sentimientos pero aunque este no había sido más apasionado que los anteriores, si había sentido la dulzura que no creyó que su esposo pudiese trasmitir en un beso. Además, esta era la primera vez que Hashirama besaba sus labios y no la frente o una de sus mejillas como había ocurrido en las ocasiones anteriores. Simplemente,  la mujer de cabello rojo sabía que ese beso era un gran avance a pesar de que pudo distinguir un pequeño brillo triste en los ojos de marido, ella se ocuparía de borrar esa melancolía.

Escuchó suspirar a Hashirama mientras ella volvió a la cómoda posición para ser atendida por su esposo y pensando en lo que había pasado en todo ese tiempo aunque no dejaba de lamentar el haber perdido a su bebé, quizás su error había sido el consumar su matrimonio incitada por la desesperación, embriagando al Hokage aunque después de eso, Hashirama se había ido, aún embriagado por el alcohol y dejándola sola para amanecer sola en la cama que debían compartir ambos porque el Senju regresó junto al Uchiha aunque parecía que el Hokage no recordaba nada de lo sucedido y la vergüenza impidió querer revelar la verdad a su marido o Tobirama. Por ello, cuando descubrió de su embarazo solo se limitó a contar su situación pero no quería que la juzgaran por lo que hizo para que el bebé se originara.

La pelirroja había actuado sin pensar en aquella ocasión, desesperada por no tener la atención de Hashirama, celosa, molesta y sintiendo envidia que la agujereaba su pecho porque el Hokage no la amaba siendo Madara quien recibía el amor que debía ser para ella. Si Mito hubiese adivinado que el Uchiha se marcharía poco tiempo después, Mito se habría contenido de su arrebato por obtener un poco de su marido y su bebé, quizás no hubiera desaparecido de su vientre.

― ¿Podemos quedarnos un poco más así? ― Preguntó mientras una de sus manos descendió a su plano vientre donde solo sentía vacío.

Hashirama besó la cabeza de la pelirroja como una silenciosa aceptación, con el único deseo de consolar a Mito pero que a la vez, la presencia de la mujer lo ayudará a cerrar la herida que Madara había dejado en él.


-Fin-




lunes, 2 de septiembre de 2019

Tobirama - Madara



El crepúsculo del día había calmado toda la vitalidad de los habitantes de Konoha y Tobirama, como acostumbraba desde la creación de la aldea, comprobaba que toda Konoha estuviera en orden pero cuando llegó al pórtico de acceso a la aldea, se sorprendió al reconocer la figura que se dirigía hacia las afuera de Konoha.

Tobirama, con todo el sigilo que sus habilidades shinobi le otorgaba, se dirigió hacia la persona que pretendía abandonar la aldea negligentemente.

Resultado de imagen de Tobirama - Madara
― Es muy tarde para salir a cumplir una misión. ― Habló logrando detener al hombre que se marchaba.

― ¿Por qué no me sorprende que seas tú quien aparezca antes de que salga de este lugar? ― Preguntó con irritación al individuo mientras se giraba para ver el rostro contrario, tan malhumorado como el suyo propio.

― No me hables de fortuna porque tampoco sé cuál sea esa suerte que tenga para encontrarte en todo momento como ahora. Ojalá y ni tuviese que hablar contigo pero no es común que estés por aquí a estas horas, Madara. ― Tobirama arrastró cada palabra mientras se cruzaba los brazos sobre el torso. ― ¿A dónde te diriges a estas horas usando tu equipo ninja? No hay misiones para ti en estos días. ― Indagó al contrario mientras elevaba una ceja observando analíticamente al jefe del clan Uchiha, quien portaba el gunbai y la guadaña que lo había visto cargar en el pasado, cuando sus clanes estaban enfrentados y se encontraban para iniciar la batalla.

― ¿No es obvio? Me voy de esta maldita aldea, me he hartado de todas vuestras mentiras, Senju. Ahora podrás ir a celebrar que me voy de aquí y no tienes tanto que preocuparte, ya no hay lazos que me unan a tu hermano, todo se acabó. ― A pesar del tono jocoso de Madara, el rostro del Uchiha no mostró la diversión que salió de su boca.

Tobirama entrecerró los ojos, analizando al otro ninja, buscando alguna señal de que mentía pero nunca había sabido concretar los presagios que las palabras simples podrían estar advirtiendo porque en ese campo era bueno Hashirama, no por nada había logrado ser nombrado líder del clan Senju y probablemente, había sido parte de que otros clanes estuvieran en de acuerdo para hacerlo el líder de Konoha.

― ¿¡Qué!? ¿Te comió la lengua algún ratón? ― Preguntó con un tono divertido Madara al comprobar el mutismo del Senju, quien había mostrado un poco de la sorpresa sobre la noticia. ― Ahora tendrás el camino libre para acercarte y si es que lo logras, conquistar el corazón de tu querido “aniya” pero dudo que Hashirama vaya a otorgarte ese placer. ― Se mofó aprovechando el estado del otro hombre.

― ¡Calla, Uchiha! ― Ordenó molesto por lo que acaba de insinuar despreocupadamente a pesar de que estaba un poco conmocionado por saber que, finalmente, Madara dejaría tranquilo a Hashirama. ― No sé por quién me tomas pero te aclaro que no tengo ese tipo de sentimientos hacia mi hermano. ― Apretó sus antebrazos ya que no había deshecho su postura.

― ¡Ajá…! ¿Y yo nací ayer?,  no me engañas, Tobirama - kun. Lo he sabido desde antes de formar esta aldea con Hashirama. ― Argumentó mientras se acercaba al hombre de cabello blanco. ― Sé cuánto deseas que Hashirama te toque como lo hacía conmigo y cada vez que estábamos juntos como tus ojos lo mostraba. Ardías de celos y envidia a cada que tu hermano se acerca a mí, ¿crees que no lo noté en todo momento? ― Se burló para luego estallar en una pequeña carcajada al ver como el ceño fruncido de Tobirama se profundizaba por el enfado. ― Hashirama será un idiota y no ve más en ti que a su pequeño ototo pero a mí no me engañas de la misma forma que no me engañaba tu forma de mirar a Izuna. No has podido ocultarlo de mí y no lo podrás hacer. ― Agregó disfrutando de como el otro shinobi se molestaba más.

― ¡CALLA! No quiero saber nada de tus mentiras y mucho menos que incluyas a mi hermano en tu desvariada imaginación. ¡Estás enfermo, Uchiha! Solo estás molesto porque está felizmente casado y ya no tiene tiempo para atender tus caprichos y quejas. ― Habló Tobirama con el rostro rojo debido a las acusaciones de Madara. ― Me ocuparé de que Hashirama - aniya no tenga que recordarte ni por un instante, él no necesita malgastar el tiempo con alguien como tú. ― Agregó entrecerrando los ojos.

― Cómo si me importase. Yo no quiero saber nada de ese mentiroso egoísta. ― Respondió mirando hacia la ladera en la que se estaba esculpiendo el rostro del Hokage. ― Yo no tengo nada que me haga querer permanecer en esta aldea aunque lamento el no haber tomado en serio a la ridícula mujer. ― Volvió a clavar sus ojos en el hombre de pelo blanco. ― Da igual si no quieres aceptar lo que tú mismo sientes pero si realmente amas a tu hermano, será mejor que lo cuides de cerca. Él es demasiado lento e ingenuo para darse cuenta que le están dañando. Ya hice todo lo posible pero él rechazo su propio bienestar. ― Aconsejó Madara apretando los puños porque aún se sentía herido por todo lo acontecido.

― Contigo fuera de Konoha, no hay manera de que haya peligro. ― Contestó Tobirama ante el extraño aviso del Uchiha preguntándose a qué se refería. ― Espero que tú seas consciente que desde que cruces la puerta, no se enviará a nadie tras de ti, me ocuparé de que aniya no intente perseguirte porque te conviertas en un traidor a la aldea. Yo mismo haré todo lo necesario para que tu retrato sea conocido como un renegado. ― Advirtió, dudando de si debía recordar a Madara sobre cómo se había establecido las normas ninjas.

― Seguro que estarás feliz por intentar darme caza pero aún no eres oponente para mí, Tobirama - kun, el único que sabe bailar conmigo es Hashirama. ― Se burló Madara para dar la espalda al Senju. ― Haz lo que te apetezca y mejor te haces un libro para apuntar a todos los shinobis que tienes en tu lista negra para ahorrarte el esfuerzo mental que haces. ― Se rio  muestras caminaba hacia la salida de Konoha para alejarse de la villa que había creado junto a Hashirama y actualmente, solo se trataba de un lugar creado para que los recuerdos lo torturaran.

Tobirama se había quedado viendo como el Uchiha se alejaba a cada paso que incluso, el ocaso terminó para que la oscuridad nocturna reinara, siendo que hacía horas que la silueta de Madara Uchiha había desaparecido de su visión mientras no se dejaba de preguntar de qué estaba advirtiéndole el Uchiha.

Tobirama sabía que Hashirama es un idiota pero su hermano tenía la capacidad de ser bastante sensible al peligro o los chakras hostiles, incluso él con su habilidad de sensor ninja, se sorprendía de esa habilidad de su hermano pero era consciente de que Madara no era alguien que hablara a la ligera. Además, Tobirama siempre estaría al lado de su hermano para apoyarlo, ayudarlo y reprenderlo cuando lo necesitara mientras continuaba haciendo un buen trabajo como líder del clan Senju y Konoha.



-Fin-





lunes, 26 de agosto de 2019

Hashirama - Madara IV



Madara estaba intentando leer un pergamino sobre los binjus pero sus ojos no se despegaba del calendario en la pared con la marca sobre el día de hoy, hacía un año que había escuchado a Hashirama sobre el repentino matrimonio con alguien que no era el Uchiha y después de oír la explicación dada solo había dado un plazo de un año para romper o deshacerse de la persona que se entrometía a la relación que ambos hombres fundadores de Konohagakure mantenían.

Sin embargo, Hashirama aún no cumplía la palabra e incluso, se había casado con la mujer que se atrevió a retar a Madara Uchiha por el corazón y el amor de Hashirama Senju aunque Madara sabía que ambas cosas le pertenecían ya que Hashirama no dejaba de repetir y demostrar cuan enamorado estaba del líder del clan Uchiha, la bondad de Hashirama era lo que impedía que se divorciara de la pelirroja.

Madara suspiró por centésima vez ese día, pensando en la situación en la que se encontraba porque hacía un año dejó de ser el novio para convertirse en el amante del Hokage.

― ¡Madara, ya llegué! ― La voz alegre de Hashirama se escuchó hasta la sala donde Madara se encontraba, quien se levantó para ir a recibir al recién llegado.

― Bienvenido. ― Respondió al saludo Madara sin ánimos cuando llegó a la entrada donde el Senju se descalzaba. ― Tenemos que hablar. ― Indicó después de que Hashirama terminó lo que hacía y se acercó al Uchiha para besarle en los labios pero Madara giró el rostro, recibiendo el beso en la mejilla sin deseos de sentir cariñosas muestras afectivas.

― ¿Ha pasado algo? ― Preguntó Hashirama confundido por la actitud fría que había tomado el Uchiha con él mientras lo seguía hasta la sala donde estaba el olvidado pergamino que Madara intentaba leer.

― Es de esperar que un idiota como tú olvidase lo que prometió. Al parecer, fui un tonto al confiar en lo que me dijiste. ― Rezongó Madara recogiendo el pergamino para dejarlo en una estantería que contenía más pergaminos minuciosamente ordenados.

― ¿De qué hablas? ― Cuestionó más confundido mientras seguía a su pareja. ― Dime que no he olvidado nuestro aniversario porque creía que faltaba cinco meses para ello. ― Balbuceó nervioso.

― ¿¡Si serás idiota, Hashirama!? ― Inquirió con molestia para girarse y mirar al otro. ― Como eres incapaz de recordar, te lo contaré; Hoy se cumple un año desde que te di de plazo para seguir juntos si seguías con la Uzumaki pero te has casado con ella y sigues sin terminar tu mentira de matrimonio. El plazo se ha acabado, Hashirama, y no puedo seguir contigo porque yo no voy a seguir siendo el amante.

Hashirama frunció el ceño cuando comenzó insultándolo aunque se lo merecía por olvidar algo importante para Madara pero no pudo decir nada más que abrir sus ojos por la sorpresa que le causó escuchar los reproches del Uchiha donde le notificaba que estaba rompiendo su relación.

― Madara… ― Llamó temeroso al recordar aquella promesa que descuidadamente había aceptado creyéndola fácil de cumplir. ― Solo dame un poco más de tiempo y te aseguro que lo terminaré… ― Pidió acercándose con cautela a su pareja para tomarlo de las manos sin terminar que esa discusión terminara siendo el inicio de una batalla entre ambos pero Madara rechazó el contacto al sentirlo para alejarse del Senju, a quien le dolió el rechazo.

― No, Hashirama, el tiempo se acabó. Te lo dije aquel día, yo no te esperaría más tiempo, ni alargaría el plazo concediéndote más días porque si no te has podido divorciarte en este año, ¿qué me asegura que lo harás en un mes más? ― Preguntó con tristeza. ― Esto se acabó…

Al Hokage le dolió en el alma escuchar lo que tuvo que comunicar su pareja pero era consciente de que había fallado a Madara aunque no deseaba lo que estaba pasando, Hashirama quería seguir con su relación porque no era mentira su amor hacia Madara, ellos ya estaban juntos antes de la intervención del clan Uzumaki y la propuesta de matrimonio que anunció la presencia de Mito en Konoha.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos del Senju hasta derramarse sin poder hacer nada mientras su garganta se sentía atorada por una obstrucción invisible y sentía que su corazón estaba rompiéndose aunque su cerebro quería encontrar una forma de que el tiempo se detuviera para encontrar una solución rápida que evitara el desenlace.

― Mada… Madara… por favor. ― Logró pronunciar con esfuerzo Hashirama sin importarle que un hipido saliera desde su garganta ya que su mente no estaba coordinando bien al comprender que Madara lo estaba dejando. ― Yo… tú… tú… ― Balbuceó apretando los puños.

Madara suspiró mientras tomaba asiento, esperando a que el impacto de la ruptura se disipara un poco y el Hokage se marchara de su hogar donde ya su presencia no significaba nada.

― ¿No hay… alguna manera… de que no pase? No quiero… separarme de ti. ― Habló entre sollozos Hashirama acercándose a Madara para tomarlo del rostro sin importar que sus lágrimas gotearan sobre el rostro contrario. ― Te amo… ¡DEMONIOS… MADARA! ― Gritó antes de lanzarse a los labios contrarios con desesperación, creyendo que quizás aquel beso hablara por sí solo, pudiendo tener una pequeña oportunidad de que Madara cambie de opinión.

Madara llevó sus manos al fuerte cuello de Hashirama, disfrutando el beso como su despedida, queriendo disfrutar del contacto un poco más antes de que la soledad lo golpeara y por primera vez, Madara sintió que la calidez y dulzura del Senju se volvía en un torbellino amargo donde estaba percibiendo con más intensidad los sentimientos que Hashirama le profesaba porque eran idénticos a los que el poseía.

― Esto ya no puede ser… Hashirama. ― Dijo el dueño del sharingan cuando se separaron, percibiendo el dolor agudizando en los ojos anegados de lágrimas del Senju. ― Sabes que la única forma es que no regreses hoy al lado de tu esposa, por título, y le envíes un comunicado de divorcio. Entonces… habría una oportunidad para nosotros pero ambos sabemos que no lo harás, ella es más importante que el amor que me tienes. ― Habló ocultando sus emociones y escuchando como el llanto silencioso del otro hombre se intensificaba para volverse un rumor suave.

― No sabes cuánto… he intentado alejarme de ella. ― Confesó Hashirama para abrazarse de Madara buscando el consuelo de su amante y dar pequeños besos en el cuello ajeno queriendo destruir el hermetismo que tenía el Uchiha con él. ― Yo… no he estado con ella… lo sabes, Madara. Solo duermo contigo… despierto contigo… eres el único con quien he hecho el amor… Madara. Yo te quiero… a ti, no a ella. ― No podía dejar de hipar sintiendo que el hombre en sus brazos iba a desaparecer para acabar abrazando a la nada.

― Y aun así, continuas casado con ella porque es la que está a tu lado en los actos públicos, en las visitas con el Daimyou y tu hermano no desea ahogarla con su suiton. Incluso, no has cumplido la promesa que me hiciste porque no te importo tanto como ella. ― Afirmó Madara la verdad. ― Te lo dije, un año te di de plazo para que te deshicieras de esa mujer porque yo no quiero ser el otro, no me gusta quedarme viendo cuando quiero estar a tu lado siendo parte de tu vida como tu compañero no como un amante que debe permanecer oculto. ― Confesó disgustado.

― Tu siempre has sido parte de… mi vida. Toda mi vida… gira a tu alrededor. Yo… te aseguro que he intentado que… he buscado la manera de romper el matrimonio… con Mito pero cada vez que lo hago… ella empezaba a llorar, a gritar y Tobirama… me pidió que no lo haga… porque hace un mes ella nos confesó… que  está embarazada. Madara, yo no sé…. que haré si me dejas, no sé cómo pasar esto… yo no puedo solo con esto. Te necesito. ― Reveló Hashirama apretando un poco más el abrazo sintiendo que el Uchiha se volvía rígido.

― ¿¡QUÉ!? ― Gritó Madara intentado separarse del otro hombre cuando escuchó lo que dijo e intentaba asimilar las palabras. ― Explícate y más vale que seas breve. ― Frunció el ceño furioso por lo que suponía dicha declaración.

Hashirama le explicó todo lo que él conocía al respecto del embarazo de Mito, lo cual no era mucho ya que nunca reveló quien era el padre del bebé que esperaba la pelirroja, y una parte de Madara se sintió aliviado porque era obvio que Hashirama no le pondría el cuerno, aunque no podía confiar en la Uzumaki ya que las mujeres enamoradas eran capaces de hacer actos impensables, pero tampoco había logrado que cumpliera su promesa con su propuesta, siendo que ahora no estuviese enfadado porque Mito había logrado su cometido de quitarle a Hashirama con la excusa de un embarazo.

― Tobirama no deja de insistir… que tengo que permanecer a su lado… por el bien de ella y del bebé que… espera. ― Terminó la explicación calmando la intensidad de su llanto.

― ¡Lo ves ahora! Te dije que la alejaras de ti desde el día que apareció, que rechazaras ese matrimonio que solo beneficia a los Uzumaki. ―  Madara estaba furioso porque solo confirmaba que el único que terminaría dañado en todo eso  serían ellos dos pero el saber la verdad no le hacía cambiar su decisión. ― Ahora todo se ha complicado, Hashirama, no la vas a dejar porque eres tan misericordioso que no la dejarás y te harás cargo de ese bebé. ― Habló convencido y sintiendo el dolor que le hacía apretar sus puños en la tela del kimono que vestía el Senju, sabía que su pareja no dejaría a la Uzumaki para protegerla en su delicado estado.

― Madara, por favor… te lo pido. Dame más tiempo… no quiero que esto termine, sé que tú… también me amas. ― Suplicó Hashirama hundiendo su rostro en el cuello contrario ahogando el sollozo. ― Por favor… ― Murmuró con la voz entrecortada.

― No, no y no, Hashirama. Te lo dije desde un principio, yo no cambiaré mis palabras a pesar de saber todo esto. No quiero ser el otro, ya te lo dije. Te di el tiempo suficiente para terminar ese matrimonio pero no lo hiciste, esto se acabó y si quieres que continuemos juntos tienes que  elegir entre tu matrimonio o yo. ― Sentenció el Uchiha entrecerrando los ojos y aguantando las ganas de llorar porque él ya sabía la respuesta de su compañero, Hashirama no dejaría a la pelirroja en ese estado.

Hashirama apretó los labios con fuerza mientras sollozaba, la vida le había puesto obstáculos nuevamente, justo cuando pensó estar en medio de un hermoso sueño y ahora, dependiendo de su elección perdería algo importante de su vida.

― No es cierto, sé que… no quieres mostrarte… a los demás y por eso te… comportas como un gruñón… ― Comenzó a hablar Hashirama para separarse y ver el leve sonrojo que se mostraba en el rostro del Uchiha ya que lo conocía lo bastante como para saber que aquel comportamiento tan solo era fachada. ― Ella me preocupa y no… puedo evitarlo pero… a ti te amo. ― Admitió empezando a calamar su llanto mientras acariciaba la mejilla derecha del su ex amante. ― Y te necesito… te amo tanto pero yo… no puedo. ― Retiró todo contacto del cuerpo contario para llevar sus manos al rostro para volver a sollozar con intensidad.

Madara suspiró, sabía que ocurriría eso porque Hashirama era un buen hombre y dejarlo ahí, en esa situación en la que quedaría herido para resolver un problema que no debería del que responsabilizarse después de todo lo que habían tenido que vivir, no era lo más alentador.

― No usaré el sharingan en ti, no sería justo para ninguno de los dos que sellara tus recuerdos conmigo, quiero que los atesores aunque te cause daño o te produzcan pesadillas. ― Irrumpió Madara mientras giraba el rostro sabiendo que podía oírse cruel pero era más egoísta que él solo conociera el sueño que vivió junto a Hashirama, sabiendo que el Senju quizás ni siquiera hubiera pensado en la posibilidad. ― Yo también te amo, eres la única persona que me importa ambos sabíamos que esto iba a terminar pronto. Toma como consuelo lo que hemos compartido juntos y aprende sobre lo que ha provocado toda esta situación porque no puedes contentar a todo el mundo Hashirama, eso es lo que te ha hecho que me pierdas hoy. ― Se giró para dar la espalda al Hokage. ― Te pido que te marches de aquí, necesito estar solo después de que ambos sabemos cuál es tu elección pero la próxima vez que nos veamos, ya no seremos los mismos. ― Indicó para escuchar el crujir de la madera a su espalda indicando que el otro hombre se ponía de pie.

― Perdóname y… gracias por todo, Madara. ― Hashirama no puedo más que agradecer mientras buscaba en el bolsillo de su hakama un pequeño paquete que depositó sobre la mesa. ― Yo… ― Calló abruptamente comprendiendo que no tenía derecho a decir nada más y lo mínimo que podía hacer era lo que pedía ya que él era el responsable de todo. ― Konoha no será… tu enemigo y no borraré lo que vivimos… juntos, no deseo olvidarlo. Te amo… ¡Adiós, Madara! ― Se despidió el Hokage derramando lágrimas porque ese día había perdido el lazo que tenía con la persona que ama.

Madara se permitió derramar las lágrimas cuando la puerta de la sala se cerró y escuchó los pasos a la salida de la casa, fue entonces cuando se giró y vio la pequeña caja de madera. Se apresuró para lanzarla pero el líder Uchiha se detuvo antes de cumplir tal acto y la abrió para encontrar un anillo de oro en el interior de la pequeña caja y en el cual, estaba grabado su nombre junto al del hombre que se había marchado de su casa, logrando hacer que comenzara a llorar con más intensidad porque ese anillo solo era un símbolo de un sueño que vivió pero terminó en una horrible pesadilla.


- Fin-



lunes, 19 de agosto de 2019

Mito - Hashirama - Madara


Hashirama había logrado convencer a Madara para que conociera a Mito y la pelirroja había aceptado de inmediato cuando la invitó a que lo acompañara a tomar té con dangos junto a un gran amigo. Por ello, Hashirama estaba feliz, esperaba que ambos se conocieran y confiaba en que acabaran convirtiéndose en amigos después de conversar un poco. Además, el Hokage esperaba aliviar el malestar del Uchiha por la aceptación de matrimonio impuesta por el clan Uzumaki una vez que conociera a Mito.

Mito, por otra parte, estaba sonrojada, aún no podía creer que el propio líder Senju fuese quien la invitara a una cita fuera del ámbito laboral y político tan pronto ya que sus pocos encuentros habían sido en la oficina que ocupaba por el cargo de Hokage y para hablar de posibles cláusulas que disolviera la propuesta de nupcias que había establecido Ashina.

Mito no había podido profundizar en convivencia y conocimientos personales sobre Hashirama pero ahora, era diferente porque estaba caminando a un lado de Hashirama en un encuentro fuera de los asuntos políticos y que decir, solo pensar que estaba tan cerca del líder Senju la volvía tímida, él es un hombre alto, guapo, fuerte, amable, cariñoso, atento y un excelente líder por el que cualquier mujer se enamoraría locamente. Incluso, Mito podía señalar a Hashirama como el prospecto de hombre que una chica buscaba o tenía en sus sueños románticos y con el que esperaría esposarse algún día.

― Espero no te moleste tanto lo humilde de este lugar pero es bastante agradable esta casa de té, Mito - chan. ― Interrumpió Hashirama los pensamientos de Mito para indicarle que habían llegado. ― Estoy seguro que ya nos espera dentro, es una gran persona y muy importante para mí. ― Agregó con una sonrisa a la mujer para dejar que la pelirroja  pasara primero al interior del pequeño establecimiento de forma caballeresca.

― Será un placer conocer a tus amistades. Espero agradarle y poder entablar una amistad con tus conocidos, especialmente con esta persona que es tan estimada para ti. ― Contestó Mito sonrojándose  mientras sus ojos no podían abandonar la figura del Senju.

― No creo que haya problemas en haceros amigos, eres una gentil chica y aunque él pueda parecer intimidante, es el hombre más amable que conozco. ― Habló el Hokage con alegría para empezar a buscar la figura reconocible de Madara, a quien encontró en una de las mesas del fondo de la sala y quien tenía el ceño fruncido. ― ¡Vamos!, él está ahí y no es buena idea hacerlo esperar. ― Señaló con una sonrisa enorme mientras la mujer asentía para seguirlo hasta la mesa donde los esperaba el Uchiha.

Madara que estaba sentado desde hacía unos 20 minutos en espera de Hashirama y la tal Mito Uzumaki, el Senju lo convenció para que se reuniera y conocer a la mujer que realmente no quería conocer.

Madara aún estaba sorprendido de la habilidad de Hashirama para haberlo convencido a asistir a esa reunión desagradable, no sabía cómo había terminado cediendo y aceptado a la propuesta de Hashirama porque lo que menos quería es ver a la mujer que estaba intercediendo entre ellos, por él podía no existir o morir en medio de un asalto de ninjas errantes para que dejara en paz a su pareja con los tratados de su clan como excusa para lograr estar cerca de Hashirama.

El líder Uchiha frunció más el ceño, si es que le era posible, cuando se percató de la llegada de Hashirama junto a la mujer del clan Uzumaki.

― Te tardaste, Hashirama. ― Madara no dudó en reprochar al Hokage en cuento se acercó a la mesa ignorando a la pelirroja.

― Lo siento, Madara, pero deja que te presente. Ella es Mito Uzumaki. ― Hashirama se disculpó rápidamente para poder hacer la presentación mientras se apartaba para que ambos se vieran el rostro y ayudar a sentar a la pelirroja.

― Mucho gusto, Madara - sama. Es un honor el conocer al segundo fundador de la aldea de la Hoja. ― Dijo la mujer con una pequeña sonrisa e hizo una inclinación de respeto antes de tomar asiento sin dejar de sonreír al Senju en agradecimiento por su amabilidad.

El líder del clan Uchiha, rechinó los dientes por llamarlo segundo fundador cuando no existía un puesto concreto ya que Konoha existía porque la fundaron a la vez, Hashirama y él, solo por llegar a un acuerdo de paz pero al parecer su estatus estaba descendiendo a un segundo en la creación de Konohagakure  no Sato pero no dijo nada al respecto y mordió su labio inferior mientras observaba la interacción de Hashirama con la mujer, sintiendo como ardía en celos.

Madara no podía evitar sentir celos ya que conocía lo atento y cálido que era Hashirama con cualquier persona, siendo que ese comportamiento del Hokage creara malas interpretaciones en las personas, especialmente, las mujeres podían creerse que había algún interés personal de Hashirama hacia ellas.

― Sí… un gusto, Uzumaki. ― Respondió al saludo rodando los ojos y cruzando los brazos Madara después del leve carraspeo de Hashirama para que no fuera tan evidente su malestar con la mujer. ― Así que… la prometida de Hashirama. ― Susurró mirando con reproche a su pareja y luego a la pelirroja que había enrojecido por sus palabras.

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Mito no pudo evitar sentir que la cara le hirviera por las directas palabras de Madara, no sabía que responder ya que a pesar de saber su posición debido a la aceptación del Hokage al acuerdo, le abochornaba haber escuchado su posición por otra persona pero a pesar de que no encontraba palabras para responder a Madara, solo asintió con la cabeza mientras el pensamiento de que debía acostumbrarse y agradeciendo a su padre ya que por primera vez, la elección de Ashina no había sido tan mala.

― Ya te conté que será político, Madara, y de poco tiempo debido a que es un matrimonio arreglado por otra persona sin tener en cuenta las opiniones de Mito o mía. Además, si Mito conoce a alguna persona de la que se enamore antes del matrimonio, se anulará ya que Ashina - dono aceptó esa condición después de insistirle, en donde antes debe pensar en el bienestar de su única hija aunque lo hizo a regañadientes ya que si no lo hacía, le aseguré que no habría ningún tipo de acuerdo entre Konoha y el clan Uzumaki. Aunque si eso no ocurre y tengo que contraer nupcias con Mito, la duración sería de 1 mes antes de poder acceder al divorcio. ― Explicó Hashirama mientras levantaba la mano en espera de que le sirvieran dangos y té.

Madara sonrió descaradamente al ver como el rostro de la mujer se crispaba por el entristecimiento que le causó las últimas palabras de Hashirama, haciendo entender al Uchiha de que ya la Uzumaki estaba soñando con la boda que tendría con el Hokage.

― Quizás deberías dejar que Tobirama la conozca, él parece más apto para un matrimonio de este tipo y al menos, ese idiota dejaría de molestar tanto al tener una esposa a la cual atender. ― Propuso el líder Uchiha como había insinuado en otras ocasiones causando que Hashirama dejara escapar un suspiro agotado por el tema.

― Yo creo que Tobirama - san se preocupa mucho por el bienestar de Hashirama - san. ― Intervino la pelirroja por la sugerencia de que pudiera desposarse con un hombre tan serio y severo como parecía ser Tobirama Senju y obteniendo una mueca de enojo en Madara porque ahora, el Uchiha no necesitaba ninguna afirmación para saber que sus infundados presunciones acerca de la joven mujer estaba en lo correcto, Mito tenía un enamoramiento hacia Hashirama y no estaba ahí solo por el acuerdo hecho por el clan Uzumaki hacia Konoha.

― A veces… parece ser mi hermano mayor aunque es más joven que yo pero tienes razón, Mito - chan, Tobirama es protector con las personas que le importa aunque no lo admita abiertamente. ― Habló el Senju ignorando la situación por la que estaba pasando Madara y Mito mientras que le servían té y dangos apresuradamente.

― ¡Ja! Dudo que él quiera a alguien. ― Rezongó Madara con burla. ― Insisto que él es mejor candidato para Uzumaki, harían una buena pareja. ― Agregó sonriendo a la pelirroja que había fruncido el ceño por la insistencia. ― No creo que Ashina se oponga tanto si se le dijera, es un Senju y las posibilidades de que en el futuro sea el sucesor al puesto de Hokage, son altas. ― Se encogió de hombros como restando importancia a la posibilidad de que Tobirama se convirtiese en el segundo Hokage.

― Madara no seas así, Tobirama tiene su carácter y forma de demostrar su aprecio. Además de muchas buenas ideas que han ayudado a que Konoha prospere en su crecimiento. ― Intervino Hashirama soltando una risita.

― ¿Si…? ¿Claro? Cada vez que nos vemos siento su gran amor al quererme clavar una espada solo por haberse cruzado en su camino conmigo. ― Dijo Madara sarcásticamente rodando los ojos por el desagrado mutuo que tenía con Tobirama Senju.

― ¿De verdad, Madara - sama? No sabía que Tobirama - san y usted estuvieran enemistado ya que fundó Konoha con Hashirama. ― Preguntó Mito sorprendida por la revelación del hecho de que el hermano del Hokage y el líder Uchiha no fueran amigos.

― ¡Ay, niña! ¡Si supieras…! Si fuera por Tobirama, ya me habría matado o yo hubiera acabado con él. Solo no lo hemos hecho por Hashirama pero déjame decirte que ganas no me faltan. ― Confesó Madara con una sonrisa siniestra al ver el rostro asustado de la Uzumaki que pareció tragar saliva.

Mito se había quedado sin palabras, era aterradora la confesión directa del Uchiha, pues no ocultó sus intenciones de asesinar a Tobirama y Mito no comprendía cómo es que Hashirama no le daba miedo de que se hiciera realidad o por qué el Hokage no habría castigado al instante al líder del clan Uchiha por atreverse a admitir claramente sus desagradables pensamientos.

― ¡Madara! Por favor, no estés bromeando de esa manera, alguien podría pensar que lo dices en serio. Tan solo mira a Mito - chan, parece que la asustaste por decir algo así. ― Regañó el Hokage, más por ver el rostro más pálido de lo normal de la pelirroja que por el hecho de saber que las palabras de Madara no era una broma aunque él quería no admitir el que su hermano y pareja se llevaran como perro y gato. ― No le hagas caso, él solo está bromeando y a veces no sabe contenerse. ― Murmuró con una pequeña sonrisa para que Mito se repusiera.

La pelirroja bajó la mirada sonrojada y asintió al Hokage por la forma cariñosa con la que se dirigió el Senju a ella.

Madara, por el contrario, se enfadó, sabiendo que no tenía caso ocultar la verdad y tarde o temprano Mito iba a conocer su relación con Tobirama, así como su desagrado hacía ella. Además, el Uchiha no podía evitar sentir sus celos por el comportamiento amable que estaba teniendo con la pelirroja y estaba más que seguro de que la mujer estaba mal interpretando en su ensoñación de enamoramiento.

― Yo no bromeo… ­― Afirmó en voz baja Madara. ― Aunque… cambiando de tema, por lo menos ya le explicaste a tu futura esposa que tienes pareja, ¿cierto? ― Inquirió cortando el agradable ambiente que el Senju logró crear y queriendo destruir las ilusiones de Mito hacia Hashirama. ― No creo que a tu pareja le guste mucho esta situación en la que te vas a casar con otra persona y además, no hayas advertido a Uzumaki de que ya estabas en una relación. ― Madara no dejó de mirar a la mujer disfrutando ver su rostro sorprendido y asustado ante sus palabras.

― ¿Pareja? ― Repitió en una pregunta Mito, dirigiendo nuevamente su mirada al Senju. ― ¿Tienes pareja? ― Interrogó directamente sintiendo un pequeño nudo en su garganta porque no podía imaginar que el hombre amable que le gustaba pudiera tener a alguien en su corazón aunque en el trato y por lo que conocía del clan Senju, Hashirama como líder podía tener más de una esposa.

― ¡Oh! ¿No lo sabías? ― Madara fingió su sorpresa al ver a la pelirroja que parecía querer llorar para volver su atención a Hashirama. ― Pensé que ya se lo habrías dicho, Hashirama. ― Reprochó con fingido asombro.

― ¡MADARA! ― Exclamó Hashirama sabiendo que el Uchiha lo estaba haciendo intencionadamente y estaba burlándose de la Uzumaki pero Mito no necesitaba ser humillada de esa manera cuando ella estaba siendo obligada por su clan a casarse con él y él solo buscaba la manera de salvarla de un cruel castigo.

― N-no… Hashirama - san no habla mucho de su vida personal o sus intereses, solo nos hemos reunido para intentar que chichiue no fuera tan estricto con lo referente al enlace que tendría con Hokage - sama. ― Contestó Mito tímidamente y con el rostro tan rojo como su cabello por saber de algo tan importante hasta ahora e intentando contener sus emociones para no llorar en ese lugar y frente a los dos hombres, siendo que ama a uno de ellos.

― Hashirama, no es propio de ti el ser impulsivo para aceptar de la nada un matrimonio cuando ya estás con alguien, ¿cómo es que la mujer con la que has aceptado casarte no sabe nada? ― Inquirió Madara con malicia, presionando a Hashirama a revelar la verdad porque estaba cansándose de estar jugando a los amigos y que la pelirroja pareciera albergar esperanza en un matrimonio arreglado como si se tratase de un cuento de hadas y todo eso, irritaba aún más a Madara.

― ¿Por qué estás comportándote así, Madara? ― Preguntó Hashirama con irritación por estar apresurando todo, entendía que Madara odiara la situación y le había contado sobre que hablaría a Mito de lo que tenían después de que se conocieran pero parecía que Madara no estaba dispuesto a esperar un poco más.

Hashirama pensó que Madara comprendería lo difícil que es para Mito aceptar las circunstancias ya que tendría que estar un mes casados para cumplir con el acuerdo de Ashina y poder continuar con su vida sin perder a su compañero pero solo iba a empeorar toda la situación.

― ¿Comportándome, cómo? Solo estoy hablando de la verdad y creo que Mito tiene derecho a saber o ¿crees que a ella no está interesada en saber sobre que hace más de dos años que compartes tu cama con alguien? Incluso, querrá saber quién es esa persona. Ella solo ha llegado hasta Konoha con una propuesta de matrimonio hacia el líder de Konohagakure no Sato y así reestablecer el clan Uzumaki pero no conoce nada del hombre con el que se ha comprometido. En cualquier caso, nadie se siente bien sabiendo que no es correspondido por la otra persona, ni siguiera siendo un ninja nos podemos deshacer de esas emociones. ― Argumentó descaradamente Madara antes de llevarse uno de los dulces dangos a la boca y comerlo con indiferencia, como si lo dicho fuera algo de lo más trivial.

― No creo que… ― Intentó decir Hashirama pero fue detenido por Mito, quien elevó la mano como pidiendo permiso para hablar sin mirar a la cara al Hokage.

― Madara - sama tiene razón. Si tiene una relación con alguien debería haberme contado la primera vez que nos vimos porque ella debe estar molesta con la propuesta de matrimonio del clan Uzumaki para el Hokage.  También, quisiera conocerla aunque sé que debe estar dolida y la propuesta de mi clan es codiciosa pero yo… yo tampoco soy tan cándida, también he considerado todo para saber qué es lo que deseo, Hashirama - san. ― Mito miraba el té en su taza y el pequeño brote que flotaba en el caliente líquido solo le indicaba que la fortuna estaba con ella. ― Yo también soy alguien egoísta y desde el momento que nos conocimos comprendí que eras la persona adecuada para mí, Hashirama - san. Yo lo amo y  quiero que  conozca que haré lo que sea para que nuestro matrimonio sea para siempre a pesar de que haya alguien antes de mí en su vida pero quiero conocer a su amante para decirle que no importa cuánto tiempo haya estado con usted o de si ahora su emociones está dirigido a ella porque  yo voy a hacer todo lo posible para ser quien obtenga su amor porque me convertiré en su esposa. ― Declaró Mito con fiereza, levantando su rostro por haber tomado el repentino valor para declarar sus sentimientos al hombre que ama.

Madara no pudo contener una carcajada que brotó como fuente de manantial desde su garganta al escuchar las palabras de la pelirroja porque  había sacado las garras que tanto había mantenido ocultas y declararle la guerra en la cara sin saberlo mientras que Hashirama estaba sorprendido por lo que acaba de decir Mito.

― ¡Oh! Así que la pequeña Uzumaki tiene agallas. ― Comentó Madara con diversión mirando con desafío a la pelirroja.

Mito miró al Uchiha en silencio ya que no sabía que responder ante el comentario del Uchiha quien la observaba con intensidad, sintiendo que en la mirada negra del dueño del sharingan tenía un brillo desafiante y déspota que la hacía estremecer interiormente aunque bien había percibido el aura hostil que emanaba Madara pero no sabía el porqué de ello.

― ¿Por qué las mujeres son tan tontas como para buscar el amor en hombres que ya están enamorados de otra persona? ― Se preguntó para sí mismo Madara sin apartar la vista de la pelirroja. ― Ilusionarse tan rápido por actos bondadoso y palabras vacías solo porque un hombre solo es amable con ellas. ― Se burló mientras hacía referencia al comportamiento innato de Hashirama con todo el mundo.

Hashirama estaba estupefacto por la sorpresiva confesión de la pelirroja, nunca pensó que Mito se enamorara de él y le profesara dichos sentimientos, logrando sentirse mal con el hecho de que Madara tuviera que soportar algo así.

― Madara, por favor... ― Dijo en voz baja Hashirama mirando con preocupación al Uchiha, sabiendo que este podría ser cruel con su afilada lengua debido a lo doloroso que fue escuchar como alguien se confesaba a la persona que ama frente de él.

― Mito, ¿te cuento un secreto? ― Madara ignoró a su pareja para inclinarse un poco hacia la pelirroja y despertar su curiosidad.

La Uzumaki solo frunció el ceño con desconfianza a lo que tuviera que decirle el Uchiha porque no había dicho nada agradable en todo el rato que llevaba conociéndolo pero no podía ocultar la intriga que causó la pregunta de Madara, así que Mito asintió para inclinarse de igual manera hacia el hombre y escuchar lo que tenía que decir.

― Yo soy la pareja de Hashirama. Soy el amante que tanto ha de intrigarte. ― Reveló Madara sonriendo victorioso por el rostro incrédulo de la pelirroja. ― Y por mucho que lo ames no voy a cedértelo tan fácilmente. ― Declaró para retroceder y mirar a su amante quien permanecía sentado con la espalda recta mirando a ambos que parecían cotillear pero escuchando todo lo dicho por Madara. ― Por eso siempre te digo que nunca muestres ni un poco de empatía, siempre piensan que estás interesado en ellas solo por ser amable. ― Regañó a Hashirama quien se deprimió. ― Desde el principio te dije que se lo contaras y mejor la hubieras dejado morir antes de que hiciera esa ridícula declaración. ¡Ja! Obtener el amor de Hashirama, ¡no me hagas reír, niña! ― Escupió enojado y cruelmente para reírse por ver al Hokage deprimido y el rostro estupefacto de Mito por la noticia que le acababa de revelar.

― ¡MIENTES! ― Exclamó en un grito Mito al recobrarse de la afirmación de Madara. ― Usted está mintiendo. Hashirama - san, dígame que no es verdad lo que acaba de decir, eso no tiene sentido. Usted y él… ― Se apresuró a buscar la respuesta de la persona que quería que desmintiera todo aquello porque no era posible algo así sucediese.

― Yo no tengo ningún motivo ni un por qué para mentirte, Uzumaki. No es mi culpa que el tonto de aquí, esté deprimido como para responder de inmediato y se comporte consideradamente contigo pero igual, lo hace con todo el mundo porque es un despreocupado. ― Escupió Madara fulminando con la mirada a su pareja.

― ¿Por qué se tiene que complicar todo de esta manera? ― Preguntó a nadie en particular, Hashirama mientras salía de su estado anímico de depresión. ― Él dice la verdad. ― Confirmó en voz baja pero lo suficientemente audible para las dos personas que lo acompañaban sentado a la mesa. ― Solo quería os conocierais, esperaba que pudierais llegar a un grato encuentro y al salir de aquí, te contaría todo para que no fuera así de abrupto. ― Reveló el Senju sumergiéndose nuevamente en el estado deprimido.

― Ahí tienes tu respuesta. ― Indicó Madara mientas se inclinaba hacia la mesa para apoyar su brazo derecho sobre el mueble en una postura de triunfo y soberbia.

― ¡YO…NO LO PUEDO PERMITIR! ― Gritó Mito poniéndose en pie, repentinamente. ― Aún sea cierto, Hashirama - san no necesita que lo traten así, él es un gran hombre para que lo desprecie. Él no merece de esto… Entiendo que soy una intrusa pero ya lo he dicho, me gusta Hashirama - san y lucharé para que me elija a mí aunque todo se haya dado de esta forma tan inesperada. ― Indicó para alejarse del lugar. ― Madara - sama, le agrade o no… Yo soy la que se casará con Hashirama - san y no importa si ya ha contraído nupcias con usted, yo me convertiré en la esposa primordial. ― Aseguró como si fuera una amenaza para el Uchiha antes de abandonar el local avergonzada, furiosa, triste, indignada, decidida y creyendo más en sus sentimiento que le dictaban que había encontrado el amor de su vida pero estaba siendo retenido por alguien que no lo quería.

― Como si tuviera alguna posibilidad. ― Suspiró con pereza el Uchiha divertido por la reacción de la mujer Uzumaki.

― No es divertido, Madara. Quizás has agravado la situación más de lo que podamos pensar. ― Irrumpió Hashirama con preocupación aún bajo su estado deprimido.

― Esa niña no me da ningún miedo. No puede hacer nada más que gritar que te ama y llorar porque no le correspondes pero yo soy la persona que tú amas y de la que deberías estar preocupado por hacerme pasar por este teatro. Además, todo esto ha pasado por tu culpa, si no te hubieras comportado como el idiota que busca resolver los problemas de todo el mundo, no estaríamos con este problema y yo no estaría molesto por tener que alejar a todas las niñas enamoradizas que creen que tú eres su príncipe azul. ― Acusó Madara para levantarse. ― No quiero seguir viendo tu cara y ni me sigas, iré a entrenar. ― Anunció con enfado antes de marcharse del lugar y dejar solo al Senju.

Hashirama suspiró, sabía que esa era la forma de Madara de decir que necesitaba un tiempo a solas y el Senju después de pagar el té y dangos a medio consumir, regresó a la torre Hokage para realizar el trabajo que había pospuesto. Quizás el centrarse en el trabajo de oficina ayudaría a que Hashirama se relajase y encontrara una manera de salir de ese lío que se había creado tan solo por intentar ayudar a Mito arriesgando su propia relación amorosa.



-Fin-




Naruto - Sasuke

    Había necesitado de este enfrentamiento para poder sentirse satisfecho, al igual que mostrar sus emociones y sentimientos en cada golp...